Sólo otro blog infame


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Las máscaras del teatro

Esto es sencillo, odio las clásicas máscaras del teatro del drama y la comedia (por lo visto son Talía y Melpómene).

Odiosas máscaras del teatro, Talia y Melpómene

Las he odiado toda la vida, me dan muchísimo mal rollo, tanto la triste como la sonriente. Así que nada, sólo quería compartir con vosotros mis profundos sentimientos.


El club de Micro Pop USA

Doy por hecho que todos habéis comprado alguna vez algo de Micro Pop USA, ya sean palomitas o masas para preparar tortitas (le pegan mil patadas a las del VIPS, por cierto) o brownies. Si mal no recuerdo esta marca (cuya presencia en internet es nula) apareció en España a mediados de los 90, justo durante aquella especie de idilio de verano que vivimos con Estados Unidos en que Pizza Hut, la Pepsi, Los Vigilantes de la Playa y el mundial de fútbol 94 nos convencieron de que había un mundo mejor más allá de nuestras fronteras.

Recuerdo que lo primero que probé de esta gente fue la mantequilla de cacahuete, hará de eso fácilmente quince años, y ya en aquella ocasión me intrigó que en la parte trasera del envase venía un sello coleccionable para unirse al club Micro Pop USA pero en mi casa se compraba un bote cada seis meses, así que nunca tuve suficientes sellos para apuntarme. Y es que esa es otra de las grandes cosas que nos dejaron los 90, los maravillosos clubes para niños, tipo Club Megatrix, porque cuando eres un niño te mola que te hagan carnets de cosas aunque para ello tengas que regalar todos tus datos personales; tener carnets a tu nombre es como ser mayor, mola.

Total, que sorprendentemente el club hoy sigue existiendo pero las condiciones para inscribirse siguen siendo inabordables para cualquier consumidor normal. Sólo para hacerse socio ya hace falta enviar veinte etiquetas (recordemos que son productos de esos que se compran de pascuas a ramos, no son yogures o cartones de leche) y tengo la teoría de que tal barrera de entrada debe haber hecho del club de Micro Pop USA el más exclusivo del mundo, si llegan a cien socios ya me parecerían demasiados.

Parte trasera de un envase de Micro Pop USA

Así que nada, si alguno pertenecéis a tan inquietante club no dejéis de darme envidia y contarme que os mandaron. Yo de momento he guardado dos etiquetas, calculo que para dentro de siete años ya tendré las veinte necesarias y cerraré uno de los capítulos más frustrantes de mi infancia.


Comentarios negativos

Si algo me gusta de los blogs es que reflejan en gran medida como somos las personas, vale que los bloggers y comentaristas no representamos una muestra equilibrada (la mayoría somos frikis inadaptados socialmente (aunque los peores son precisamente los que creen ser todo lo contrario) y apuesto a que muy pocos son pensionistas o señoras de la limpieza) pero sí servimos para dar una buena idea de cómo nos las gastamos los seres humanos.

Una de esas cosas que los blogs ponen de relieve es como a las personas nos gusta más quejarnos y criticar que proponer mejoras o alabar las cosas buenas. Este blog (y esta misma entrada) es una buena muestra de ello, la mayoría de mis posts son pataletas o lloriqueos sobre cosas que no me gustan, en lugar de recomendaciones sobre las que me gustan, es más, incluso cuando algo me gusta (un gadget, por ejemplo) a menudo lo justifico criticando a su competencia o alternativas; es decir, que incluso para decir algo bueno parece que hubiera que echar mierda en alguna parte. Y no es algo que me pasé sólo a mí, es un comportamiento generalizado, a diario lo que más consumimos son críticas y temas de mal rollo en general (sobre lo mucho que crece el paro, lo malo que es Zapatero, lo caro que es todo, lo lento que es Windows Vista y lo feo que es Ubuntu, lo absurdo que es el iPad y lo gilipollas que es Jordi Hurtado).

En este punto quiero recordar las palabras de Anton Ego en Ratatouille que comparto al cien por cien (aunque no por ello me comporte en base a ello, ojo),

En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que, a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probablemente, mas sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura.

Pasa igual con los comentaristas, yo mismo comento en muy pocos blogs y la mayoría de las veces sólo me animo a abrir la boca si es para tocar un poco las pelotillas o poner de relieve los fallos. Pues aquí también me pasa, algunos comentaristas sólo aparecen para criticarme o decir que no tengo ni puta idea de lo que hablo, pero leen mis mierdas desde hace años y son más fieles que nadie. Tengo a uno controlado que entra cada día como un reloj desde hace cuatro años y en todos los (pocos) comentarios que ha dejado en estos años se mete conmigo.

Uno de mis blogs favoritos, y desde hace relativamente poco tiempo, es 1000 Awesome Things que, para quien no lo conozca (aunque por lo visto es muy famoso) es una mera recopilación de cosas geniales de la vida por pequeñas que sean, desde mearse en una piscina a que te llame por teléfono alguien en quien estabas pensando justo en ese instante. Es puro bueno rollo, lo lees un rato y recibes una inyección de alegría brutal, y a la vez es flipante que siendo una lectura tan agradable no haya muchas más páginas por el estilo.

Con lo que me pregunto ¿a qué se deberá esa exaltación del sentido crítico?, el sentido crítico es algo que tenemos para poder escoger entre distintas opciones (o decidir no escoger ninguna) y que obliga a los demás a corregir sus errores. La crítica es buena, pero cuando se lleva al extremo de que la crítica en sí misma es el propio fin la cosa cambia, y dependiendo del día te puede resultar graciosa o una pérdida de tiempo bastante triste (o ambas).

Y, repito, montones de post míos responden a ese esquema, y que lo reconozca no hace que sean menos patéticos, es sólo que quería compartir esta reflexión con vosotros para cubrir la siguiente etapa del tío que cierra progresivamente un blog, la etapa de las entradas pseudoprofundas de párrafos inconexos.

No, es coña, no os libraréis de mí.


Canales pirata, ¡al abordaje!

Dentro de un mes se producirá el apagón analógico en la televisión española, el temido momento del que llevan ya un par de años asustándonos con anuncios continuos. Si no has adaptado tu antena y tienes un sintonizador TDT (o un televisor que lo incorpore) te quedarás sin ver la tele; o tal vez no.

Resulta que de un día para otro las bandas de emisión en la que actualmente viajan los canales de televisión analógicos quedarán libres o, mejor dicho, quedarán a merced de las deliciosas emisoras piratas y a todos los que dejaron fuera del reparto de los canales de la TDT (ya sabéis, eso de que todos los grupos mediáticos necesitan cuatro canales para poder tener uno de teletienda 24 horas y otro con reposiciones).

Imaginadlo por un momento, millones de televisores con los canales de toda la vida sintonizados y con su botoncito en el mando a distancia, en treinta días va a haber tortas por quedarse con los canales UHF que hasta ahora están usando TVE, Telecinco o Antena 3. De hecho, si se dan la suficiente prisa (cosa que no dudo), habrá mucha gente para la que el apagón no se llegue a producir, sólo que en lugar de ver al doctor de la 1 y los cotilleos de Ana Rosa Quintana verán programas de adivinos y de “llama y gana”.

Para esa pobre gente el verdadero apagón llegará cuando se autorice el uso de las bandas en que ahora se emite en analógico para meter más canales TDT y se queden sin sus tarots cutres y porno con chat, de la noche a la mañana y sin ninguna explicación.


Absuelto de asesinato gracias a Larry David

Ante todo dejadme pedir disculpas por pasar poco por el blog últimamente, ando inmerso en una especie de catarsis emprendedora (de la que no sé si llegaré a sacar algo en claro) que unida a mis obligaciones proyectiles me dejan el contador de horas a cero. Además, muchas de las cosas que querría contar actualmente están relacionadas con la beta del SDK del iPad de Apple y, por desgracia, contarlas sería violar el acuerdo de licencia así que me las tengo que guardar.

Con lo que, aunque no tenga nada que ver con nada, voy a soltar una curiosidad de esas que te encuentras un día leyendo Wikipedia y que es verdaderamente flipante, la historia del tío que fue absuelto de cargos de asesinato, gracias al show del amado por Alexliam Larry David, Curb Your Enthusiasm.

Resulta que en 2003, un tal Juan Catalán (aunque más que catalán parece chicano) fue acusado de asesinato en Los Ángeles, California (siempre había querido añadir lo de “California”, en plan informativo) y terminó absuelto porque en el momento del crimen él y su hija estaban viendo un partido en un estadio de baseball en el que se grabaron algunas escenas de un capítulo de Curb Your Enthusiasm, de modo que tuvo una coartada inapelable y el Estado le indemnizó con 300.000 dollars.

Ale, si no la conocíais ya tenéis una historia más para contar en esas conversaciones en que cada persona está esperando a que el otro acabe su tema sólo para soltar el suyo propio.


Sr. Gordo

Hace ahora dos años os contaba la metamorfosis en que me había precipitado y que, entre otras muchas cosas, me llevó a engordar 10 kg. Pues bien, en ese tiempo no he hecho nada para controlar mi peso (ni siquiera lo he intentado), no he practicado nada de deporte y he seguido degustando la triple Whopper del Burger King cuando se me ha puesto a tiro, los deliciosos gofres congelados de La Sirena y mis célebres tortitas con nata de tarde de domingo; ¿la consecuencia? he engordado 10 o 15 kg. más de los que ya llevaba de extra. Lamentable.

Todavía no soy un puto gordo (de esos con dedos rollizos, cara redonda, cuenta de World of Warcraft y tal) pero ya tengo un par de michelines establecidos, que unidos a que en los últimos años se me ha ensanchado bastante la espalda me hacen verme un cuerpo de tío mayor, me miro en el espejo y veo el cuerpo de un tío tipo Pepe Navarro, Alfonso Arús o Andoni Ferreño; como de adulto cutre, digamos. Lo cual me hace sentirme bastante aviejunado y gordiflón, falto de salud.

Y joder, tengo 25 años, no debería estar así, tendría que tener un aspecto más saludable, así que me he propuesto cuidarme un poco. Y mientras decido ir a la consulta de un endocrino que me ponga una dieta sana me he definido unas pautas mediante las que voy a tratar de controlar un poco la situación.

  • Hacer las cacareadas cinco comidas diarias (no me refiero a felaciones, lo siento Pijus). Hasta hace unas semanas sólo hacía comida y cena. Eso se ha acabado.
  • Controlarme con los dulces, nada obsesivo pero sí voy a dejar de comprar copas de chocolate y postres de ese palo, un yogur natural y listo.
  • Tratar de evitar los precocinados, hacerme una ensalada antes que unas salchichas.
  • Comer más frutas y verduras en lugar de tanto embutido.
  • Jugar al StepMania una horita cada dos días.
  • Hacer abdominales y flexiones cuando me acuerde (o sea, nunca).
  • Ganar un Apple Design Award.

Ya iré contando la evolución, y si no consigo nada en unos meses tendré que apuntarme a un gimnasio (nunca he pisado uno pero siempre los he odiado) o alguna mariconada similar.

Así que nada, ¿algún consejo de ex-gordo?, ¿algún nuevo gordo en una situación similar que quiera aportar su experiencia desde sus obstruidas arterias?, cualquier comentario será bienvenido.


El misterioso chef de los sobres de döner kebab

En la comida rápida americana (Burger King, McDonald’s, KFC, etc.) las fotos de la comida no se parecen en absoluto a la realidad, de hecho es algo asumido por el cliente, como que las baterías de los cacharros duran menos de lo que dicen los fabricantes o que los políticos son unos caraduras; todo el mundo sabe que la foto del Big Mac no se parece en nada a lo que luego te dan, pero no pasa nada, está rico.

Sin embargo en los döner kebab las fotos de los carteles sí suelen ser muy parecidas a los platos que luego nos sirven, todo más o menos en su sitio, las cantidades son similares y tal. Todo en orden. Pero lo que no se parece en nada a la foto (o en este caso, al dibujo) es el cocinero que lo ha preparado y que vemos en los sobres que envuelven las pitas.

Sobre típico de döner kebab

Lo primero digno de mencionar es que el sobrecito este se encuentra, exactamente igual, en montones de restaurantes de döner kebab (según veo en Google Images es una cosa internacional). Incluso en kebabs precocinados de supermercado te viene el mismo sobre con el mismo dibujo impreso en tinta roja. No sé, tal vez sea un mismo distribuidor el que les vende todo el pack (palos de carne, salsas, pitas y sobres), pero no deja de ser flipante que sea algo tan sumamente globalizado.

Lo segundo, y más aterrador, es preguntarse de dónde coño ha salido el protagonista, que más parece un pizzero italiano primo hermano del Chef Tony que el pakistaní típico del döner. ¿Por qué no ponen a un tío hindú con la camiseta sudada de sufrir pegado al infernal horno vertical?, ¿de dónde sale el tío italiano este con delantal y gorro?, ¿cómo consigue meter su brazo izquierdo entre el hipotético horno y el bloque de carne sin quemarse?, ¿quién hizo el dibujo original (que es ya un icono pop del que se hacen hasta camisetas)?

Es curioso que McDonald’s se avergüence de sus hamburguesas y por eso evite poner fotos reales y los döner kebab lo hagan de sus curritos. Pero bueno, yo tengo la teoría de que si los empleados de los kebab fueran pulcros y los locales no estuvieran llenos de mierda hasta la bandera el producto final no sería tan delicioso.

Por cierto, gracias a Wikipedia he resuelto la eterna duda de si se escribe “kebap” o “kebab”. Resulta que terminado en p es en turco y terminado en b es en hindú. Ahí os lo dejo.


Ese ele

Las empresas se dividen en departamentos, que no son más que Reinos de Taifas en los que unos pintamonas se sienten importantes.

— Extraído de Reuniones de Pons Asinorum.


Próxima estación

La duración de las estaciones del año es perfecta.

Me explico, creo que cada periodo de clima (grosso modo sería calor, entretiempo y frío) dura exactamente lo que tiene que durar, ni mucho ni poco. Puede parecer una perogrullada, pero cuando estamos a finales de septiembre ya me empiezan a entrar ganas de que haga fresquito para poder llevar ropa de abrigo, chaquetas y tal; y en estos días en que hace un frío bastante considerable ya me empieza a apetecer que haga solecito, llegue la primavera y la ropa más ligera.

Supongo que se deberá a que los seres humanos hemos nacido con el giro de La Tierra como algo dado y lo llevamos metido a fuego, pero no deja de hacérseme curioso que nuestro propio cuerpo nos pida algo que, a la vez, va a llegar inevitablemente. Sería la leche si funcionásemos igual para todas las cosas.

Y joder, qué post de merde, ¡este blog cada día es mejor!


La música de El país del chocolate

Es flipante que a medida que internet se ha convertido en algo natural en mi vida he pasado de sorprenderme al encontrar algo que pensaba no estaría (yo que sé, la segunda pista del primer LP del gato Isidoro) a sentir indignación cuando no encuentro ese algo (¿cómo diablos es posible que nadie haya subido el videoclip de la canción “Ámame” de Pedro Ruiz o que no haya ni una sola imagen de “Número 1″ el programa de Pepe Domingo Castaño en Telecinco?).

Homer en el país del chocolate

Una de estas me ha sucedido con la música que suena cuando Homer fantasea con El país del chocolate en Los Simpson, durante mucho tiempo la anduve buscando y no hubo forma (recuerdo perfectamente que en una de las primeras veces que pude conectarme a internet ya lo busqué sin éxito). No hay forma de encontrar la canción limpia, sin la voz de Homer encima, debido a que la música se preparó a medida para ese capítulo y nunca ha sido editada por separado (más que para los estudios de doblaje de cada país, de los cuales nunca salió), y así quedó la cosa.

Todo esto hasta hoy en que buscando en YouTube me he topado con que la canción de Homer es un remake de Captain of Industry, la primera canción de la BSO de Tucker: The Man and His Dream. Como podéis escuchar la original es realmente genial y dan ganas de ponerla en bucle durante media hora seguida sin tener que aguantar el masticar de Homer a mitad de canción.

Sólo por esto ya creo que el post valdrá la pena para quien buscase la canción (ya que apenas hay referencias en internet sobre este tema), pero es que además os doy como bonus la interpretación al piano en versión lenta que aunque suena con mucho ruido es muy bonita (y junto a una pared de ladrillo visto, ojo al detalle de calidad).

Y sí, este post parece sacado de este mismo blog pero hace cuatro años. Sólo falta Murdock.