Chinos
Hoy un post un poco raro pero que de pronto he sentido la necesidad de contar, voy a hablar de las pocas cosas que sé sobre los chinos, algunas de ellas en forma de generalizaciones, sin ningún orden ni motivo en especial.
- Son más de 1300 millones en el mundo.
- Les encantan los BMW, comprobado, en cuanto un chino tiene pasta se compra un BMW.
- Suelen llevar las uñas jodidamente largas, y eso pese a que les gusta llevar un cortauñas a modo de llavero. Cosa flipante que he visto ya en varias ocasiones.
- Sólo he conocido personalmente a uno en toda mi vida, se llamaba Lin Xiao Feng (dependiendo del día era Feng Lin Xiao). Los cabronazos de la clase le llamaban “lisiao”, lo conocí en 2º de ESO y nos hicimos “amigos”; la verdad es que siempre fui de relacionarme con los extranjeros ya que por lo general eran más interesantes. Este era un chaval bastante majo pero estaba un poco colgado. Siempre me contaba que su padre tenía un restaurante de comida china en la calle Guzmán el Bueno y que fuera algún día a comer, nunca fui. Generalmente vestía camisas blancas (intuyo que de currar en el restaurante) y cuando se enfadaba les arrancaba los botones. Un día le pegó un puñetazo a una pared y dejó la marca de los nudillos. En navidades le encantaba ver vídeos de pelis de Kung Fu. Suspendía todas menos matemáticas porque apenas sabía español y a los profesores se la sudaba. Un profesor de música le dijo que su limpiase su mochila “que tenía ñordita”, y era cierto. Un buen día desapareció y no volvimos a saber de él.
- Si van en el Metro siempre llevan bolsas de plástico.
- De nuevo, si van en Metro un chico y una chica y se libera un asiento siempre se sienta el chico. Lo garantizo.
- Cuando son viejitos resultan adorables.
- Tienen los piños fatal.
- Parece que nunca sudasen.
- Es imposible adivinar su edad salvo que sean niños o ya directamente viejos.
- En las pandillas de los colegios siempre hay uno al que le llaman “el chino”, aunque generalmente no es chino sino venezolano, filipino en el mejor de los casos.
Y creo que eso es todo. Qué raro, ¿no?