Aviaco

Es curioso que en toda mi vida sólo he tenido un par de veces la sensación de veranear, lo que se dice veranear, es decir, toda la familia en agosto tirando para un sitio en el que pasar tres semanas de vacaciones. Cuando digo “un par” es “dos” y de la primera me acuerdo muy bien, especialmente por volar para llegar al destino, y hacerlo con Aviaco.

Logotipo de Aviaco

No sé que día de la semana sería, pero era bastante pronto, yo tenía 6 o 7 años y recuerdo que mi madre no daba más de sí misma, si cierro los ojos casi puedo verla luchando por cerrar tres o cuatro maletas de esas antiguas, de cuero granate y con correas de hebilla enorme y dándonos el desayuno a la vez que metía las últimas cosas, los cepillos de dientes y tal. Pobre mujer, imagino que para sus adentros se reiría al oír que se iba “de vacaciones”. El caso es que de pronto sacó los billetes del vuelo que íbamos a tomar y me los dió para que les diera un vistazo y dejase de molestarle o lo que fuera, y joder, me enamoré instantáneamente de aquellos billetes. Esos billetes representaban que subirse a un avión era un maldito acontecimiento para recordar, venían en un cartoncito alargado con un pequeño rectángulo perforado a través del cual podía verse el número del billete que iba dentro, por el lado se sacaba el billete, era tremendo, con el sello de la empresa, la identidad corporativa de la aerolínea, Aviaco en este caso, y un montón de numeritos que no había quien entendiese y, como no, un par de copias con su hoja de papel calco entre medias. Ya sé que es una bobada, pero en aquel instante sentí que preferiría quedarme el billete tal y como estaba y no ir de vacaciones a tener que darlo al subir al avión y perderlo para siempre.

Recuerdo el camino en coche, cerca de Moncloa había un luminoso de Iberia en la azotea de un edificio (creo que aún hoy sigue, se daba un rollo a estas oficinas) y cuando lo vimos de frente me sentí muy especial, era como si la ciudad supiera que íbamos hacia el aeropuerto. El logo de Iberia siempre me había encantado, cuando era pequeño teníamos al lado de casa una agencia de viajes y tenían en logo de Iberia (y de alguna de cruceros y de Renfe) en el letrero y a través del escaparate siempre miraba que tenían en las mesas los típicos avioncitos en miniatura, como de un palmo de largo y con un palito peana para que pareciera que estaban despegando. Adoraba aquellos avioncitos, eran como juguetes para mayores, bien pintados y tal.

Lo siguiente que recuerdo es ya en Barajas, en uno de esos autobuses lanzadera que movían a la peña entre las terminales, el vehículo iba petado de gente, creo que todavía con las maletas, aunque ahí igual me estoy colando y ya habíamos facturado, pero ya digo que la sensación de agobio era considerable. Yo me moría por ver aviones desde la ventanilla y sólo veía el culo del que tenía delante, íbamos en el puto centro del bus; que según recuerdo eran bastante anchotes y estaba rodeado de peña y de calor.

Total, que el siguiente recuerdo es el de ver un avión de Iberia, con esas líneas horizontales que luego hacían la curvita, una granate otra roja y la última amarilla, enorme, no sé si era un 747 pero era inmenso, aquello era el avión por excelencia. Entre medias se veía alguno de Aviaco, que si mal no recuerdo eran MD-80, y se veían diminutos al lado de los otros, en esos instantes sentía mucha rabia por tener que viajar con Aviaco en lugar de Iberia, era como el hermano pobre de la aviación española, pero bueno, ahí estaba yo a punto de subir a un avión, que ya era la hostia como tal.

El siguiente recuerdo es un batiburrillo de cosas, recuerdo con claridad el color gris de los asientos y lo pegados que estaban, el grabado de LIFT en el cinturón de seguridad y que no iba en ventanilla; más tarde estaba con mi hermana arramplando con todas las toallitas de limón del cuarto de baño.

Y nada más. El siguiente recuerdo es de nuevo en Barajas, el día de regreso tras acabar de coger las maletas de cuero granate de la cinta, llevaba un balón verde chillón que me habían comprado durante las vacaciones, la sonrisa con unos cuantos huecos por los dientes de leche y el pelo corto como un Marine, esto lo sé con precisión porque me hicieron una foto allí mismo. El olor a la odiosa vuelta al cole (que es un acontecimiento trágico por más que se empeñe El Corte Inglés en venderlo como algo chachi piruli) flotaba en el ambiente.

El caso es que me alegro mucho de haber viajado con Aviaco en aquella ocasión, me alegra que fuera el primer avión al que subí, en lugar de uno de Iberia. Me gusta poder decir que viajé con aquellos perdedores mientras se puedo. Considero que Aviaco es la Pan Am española y que es sólo cuestión de tiempo que la gente se de cuenta de que tenían la mejor identidad corporativa que ha tenido jamás una línea aérea. Algún día los modernos falsificaran los típicos bolsos de aerolínea y le plantarán el logo de Aviaco a bolsos y tazas. Y yo pagaré por ellos.

9 comentarios, amigos del internec

Confieso mi miedo a que, volando, el avión tenga un accidente. Lo mío no es miedo a volar, sino a lo que pueda pasar mientras uno está en vuelo.

Mi primera vez en un avión fue en mayo del 2007. Fue forzoso pues era un viaje para dos personas a Palma de Mallorca, y como había sido un premio por alcanzar cierto número de ventas en mi trabajo, o lo tomaba o lo dejaba.

Y, como el viaje era para dos, me fui con mi novio, que a la vez es mi compañero de trabajo.
El aun tenía más miedo que yo, y durante un mes se estuvo leyendo el libro MIEDO A VOLAR, para hacer más llevaderas sus ” sensaciones “.

Fue algo muy extraño, yo disfruté cada minuto del viaje, me encantaba ver desde el aire ríos, montañas, pueblecillos…Mi marido lo hizo con los ojos cerrados y bien sujeto al asiento.

Fue fantástico tanto a la ida como a la vuelta.

Os prometo que no hubo nada que pudiera empañar el viaje, ni siquiera nada que pudiese reafirmar más todavía nuestros miedos…pero ahora, solo de pensar en coger un avión me tiemblan las piernas…y a mi marido ya no.
¿ Os lo podeis creer ??!!

Son singularidades de la vida. Espero poder superarlo.

Me suena esta compañía, pero sólo por el nombre y el logo, no recuerdo nada de publicidad antes del 99.

La verdad es que sí, el logotipo es de esos que te marcan de pequeño, parece una chorrada, pero creo que te he entendido. Lo que te pasa a ti con Aviaco, me pasa a mí con el de Chamburcy (extinta marca de yogures, absorbida por Nestlé).

Voy a ver si puedo colar el logo en un comentario:

Por cierto, la historia que has contado me ha recordado mucho a una peli de estas española de los 60, creo que la de ‘La gran familia’ xD

Yo, al ser de Mallorca, conocí todas esas aerolíneas. Así de pronto, que recuerde estaban Spantax, que viéndolo ahora suena a una mezcla entre espanto y tampón y Air Continental, que por cierto se fueron a tomar por culo estando yo en Londres y me tuvieron que reubicar en otro vuelo.

Ahora has hecho que me entre la nostalgia, cuando era pequeño e íbamos a esperar a alguien al aeropuerto recuerdo que podías esperar en el lugar en el que recogían las maletas, e incluso que a mi hermano y a mí para entretenernos nos dejaban montar en las cintas de equipaje. Lo curioso es que la cinta la ponía en marcha un señor simplemente para nuestra diversión. Lo que han cambiado los tiempos.

Hace algunos años reformaron el aeropuerto de Palma y cambiaron las cintas transportadoras por otras más modernas, pero aún quedan al menos dos de las antiguas y cuando me toca una pienso que quizá fuera una de aquellas en las que mi hermano y yo jugábamos.

La primera vez que subí a mi hijo a un avión, hace unos años, aluciné al ver una escena tan repetida an el cine: él iba mirando todo con una gran sonrisa y le preguntó la azafata si era su primer vuelo… Y le llevó a la cabina!

¿Tres semanas de vacaciones? Joder.

Esos aviones de sobremesa los puedes encontrar en tiendas de maquetas. Bueno, al menos aquí hay una especializada en aeromodelismo y cosas así que los tiene. No tiene página web pero imagino que no debe ser difícil encontrarlos.

Qué horrible es esto de ser acomodado burgués. Acabas hasta los huevos del rollo de los aviones (aeropuertos, facturación, colas, zonas de espera-compras, incomodidad dentro del avión, coger luego las maletas…) y ¿vacaciones de tres semanas?, ni en sueños (y menos mal, que yo a los tres días ya estoy echando de menos la casa, suerte que nuestras vacaciones suelan durar eso).

Y te compadezco, que a un niño de pocos años en su primer vuelo no le toque ventanilla debería estar prohibido por ley federal. Cuando más toca la moral es cuando el que tienes al lado, en esa ansiada ventanilla, se echa a dormir, especialmente en despegue/aterrizaje. Argh.

Yo tengo uno de esos avioncitos que comentas. Me acuerdo que de pequeño fui a Mallorca con mis aitas y durante el vuelo, las azafatas, nos enseñaron uno de esos aviones. Y mi hermano y yo nos quedamos prendados de el. Y tanto les dimos la tabarra a mis aitas que tuvieron que comprarnos uno. Todavía lo tengo por casa. Y todavía me sigue encantando

El cartelito de Iberia está al final de Maria de Molina, casí en Avda de America. Es una de mis referencias cuando me pierdo, que es a menudo.

raul, pues sí, en efecto es ese. Y sí, estoy contestando un comentario de hace casi tres meses a las dos de la mañana.