The Pomodoro Technique

Ya he comentado alguna vez que, personalmente, los sistemas de GTD y similar nunca me han funcionado. Siempre me hacen invertir más esfuerzo en la propia gestión del tiempo y las tareas que en dedicar ese tiempo a resolver esas tareas. Y no, no creo que sea el único al que le pasa eso, de hecho hay gente que se pasa el día comprando libros sobre gestión y productividad y leyendo páginas y páginas (algunas muy buenas, como ThinkWasabi) al respecto de estos temas en lugar de hacer las cosas para las que al parecer necesitan tanta productividad. Me recuerdan, salvando las distancias, a esos pajilleros de los ordenadores (por no decir directamente “linuxeros”) que dedican todo su tiempo a toquetear cosas en su PC para que vaya más fino en lugar de usarlo para hacer cosas.

Logotipo de The Pomodoro Technique

El caso es que hace cosa de un mes supe por primera vez sobre la técnica Pomodoro y me leí el pequeño libro (de descarga gratuita) que la define. La técnica esta, que veréis que es muy sencilla, intenta lograr dos objetivos, por un lado eliminar los agobios producidos por las fechas de entrega que se acercan y por otro mejorar la concentración en las tareas y evitar las distracciones. Y el caso es que en las jornadas que llevo usándola (incluso en estos momentos, en que escribo esta entrada) puedo aseguraros que, a mí, me funciona.

No voy a explicar en lo que consiste en detalle (para eso esta el librito) pero os quiero dejar la miel en los labios, así que ahí va un pequeño resumen.

Materiales

  • Un reloj de cocina (es fundamental que haga ruido) o un software que lo simule, aunque el autor recomienda que sea un reloj de verdad, que podamos tocar con las manos para interiorizar los gestos.
  • Folios.
  • Boli.

Funcionamiento

Como digo tiene más chicha, pero lo básico es,

  1. Elegir una tarea para realizar.
  2. Colocar el reloj en 25 minutos.
  3. Trabajar sin descanso hasta que el reloj suene. Si nos interrumpen anotarlo, si la interrupción es larga resetear el reloj.
  4. Cuando el reloj suene apuntarlo en una hoja y hacer un descanso de 5 minutos.
  5. Cada cuatro relojes descansar 15 o 20 minutos.

Y sí, es una soberana gilipollez, pero el hecho de tener un puntero psicológico (el reloj) que nos recuerda que debemos estar concentrados en trabajar en una cosa concreta durante un periodo muy breve parece funcionar.

Si alguno sufrís el conocido como síndrome Huguesco, es decir, que os despistáis más que un cani en Fort Knox os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad a la historia esta.