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Cruzarse con un discapacitado

Tema delicado éste, pero bueno, ya que escribo poco al menos voy a tocar temas jodidos.

Está claro que tener una discapacidad debe ser una putada muy gorda, no tiene que implicar que tu vida sea una mierda pero desde luego te la hace más jodida. La cosa es que me planteo como reacciono yo cuando me cruzo por la calle con un discapacitado. Cuando me cruzo con un ciego (en un post como el de hoy decir “invidente” no viene al caso) pues me aparto y punto, no me afecta.

Pero cruzarse con un tipo con síndrome de Down o con un parapléjico o algo de esto es bastante más jodido, no se, yo siempre me quedo con una sensación un poco rara, no se si mirar para otro lado, o mirar normal como haría con cualquier otra persona, o sonreír, o no se, joder, es que no es normal.

Comprendo que quien haya trabajado o tenga algún familiar en esta situación lo verá con total naturalidad, pero yo, y creo que el 90% de la población, no.

Ojo, que con estos temas hay que andarse con cuidado para no herir a los más sensibles/irascibles, no estoy ni mucho menos diciendo nada en contra de “esta gente” sino de mi, de nosotros, del grueso de la sociedad. ¿Por qué cojones pasa esto?, es decir, ¿por qué desde pequeños se nos dice “no señales” cuando vemos a un tío en silla de ruedas?, no se, si hubiera más naturalidad estoy seguro de que no pasaba esto.

Pero, a día de hoy, yo, si me cruzo con una persona discapacitada me siento un poco extraño. No debería ser así.

Caminar normal

Entonces, ¿qué pasa cuando te cruzas con un discapacitado?, pues que, al menos yo, lo que hago es “caminar normal”. Esto se basa en ponerte a dar vueltas a la cabeza y decir “tengo que caminar normal”, “como siempre”, y eso lo que hace es que no camine como siempre sino que se me note. En la distancia de los pasos, en la cara, en todo.

Resulta curioso que esto mismo me pasa exactamente igual cuando me cruzo con “agentes de la ley”, pienso “debo caminar normal, no he hecho nada malo, no he hecho nada malo” y nada, no me funciona. Deben ser los remordimientos por mangar en Alcampo.

# Idas de pinza, Wednesday, 22 de November de 2006 a las 17:58

13 comentarios, se nota que es gratis

  1. A mí me pasa igual, lo más jodido es cuando te cruzas con alguien que tiene “algo” en la cara, como una mancha o un bulto o algo; no sucede mucho pero cuando pasa siempre tengo la impresión de que el afectado está pensando que le estoy mirando a su peculiaridad…

    # kalamar 22 de November de 2006 a las 18:15

  2. A todos nos pasa lo mismo.

    Concretamente que intentamos mirar complacientes y con cara de amigismo, como si tuvieramos que tratarlos de forma especial.

    # Alexliam 22 de November de 2006 a las 18:33

  3. yo creo que es por algún sentimiento de culpabilidad o algo parecido. Sólo nos falta pararnos delante del discapacitado y pedirle perdón, no tanto por su tara, sino por no tener nosotros la misma.

    De hecho, cuando me siento feliz con mi vida (os juro que a veces pasa) y salgo a la calle, no puedo evitar pensar que tengo que pedir perdón al mundo por ser más dichoso que la mayoría (en ese momento, claro).

    # yose 22 de November de 2006 a las 18:47

  4. pues yo no me siento rara, sino que al verle que es diferente pues piensas : “mira este chico es invalido,pobret” o algo asi en ese plan, pero igual hago cuando veo que alguien va muy hortera vestido o que lleva un pelo horrible y cosas de estas, simplemente que con estas personas pues piensas eso,pero no me hacen sentirme diferente de ningun modo.

    # vicky 22 de November de 2006 a las 22:53

  5. Jooder:
    “Hugo, you are into my mind.”

    A mi me pasa exactamente lo mismo, y con la policía es peor, yo creo que me pongo a sudar y todo.

    Un saludo.

    # Victor 23 de November de 2006 a las 00:38

  6. ¿Por qué no probáis a romper el hielo? La próxima vez que os crucéis con un discapacitado, hablad con él/ella:
    Por ejemplo, si le preguntais a un ciego por una dirección, probablemente os sorprenderá ver lo bién que se orienta (lógico, o no iría solo/a por la calle).
    En general, iniciar una conversación con otro humano es muy fácil: Que qué hora es, que si llevo manchada la cara, que vaya perra más guapa (los lazarillos suelen ser hembras), ¿Te apetece tomar algo? (así dicho a saco, a mí me funciona bastante bien)… además de los consabidos ¿No te he visto antes?, ¿No nos conocemos de algo? y ¿Estudias o trabajas?.
    Bromas aparte, ellos perciben ese comportamiento anómalo del que hablas en tu ida de pinza, y precisamente esa reacción colectiva es lo que fomenta el aislamiento social. Si necesitas saber la hora, ¿por qué no se la puedes preguntar a alguien con el síndrome de Down? Sólo son lentos, pero no son idiotas, saben leer la hora en el reloj. Si necesitas fuego, ¿por qué no pedirseló también a alguien en silla de ruedas? Si te gusta su aspecto, ¿qué impide tomar una copa con un ciego?

    # Pijus Erectus 23 de November de 2006 a las 03:11

  7. Y basta de hablar de forma edulcorada. Hay ciegos, cojos y tetrapléjicos; y también hay negros y algunos hasta somos maricas.

    ¿Hay algo más cursi que llamarle a alguien hombre de color? Yo es que vomito con la expresión. Son negros, o renegridos, o marrones, igual que yo soy rosado o anaranjado, o blancos son los albinos (si no les da el sol, si les da el sol se ponen rojos).

    Por cierto, yo también me ponía nervioso con lo de la policía, hasta que una noche ligué con uno y me lo cepillé (sí, Víctor, también me puse a sudar). Fin del trauma.

    Con quien todavía me pongo nervioso es con los porteros de discoteca, siempre que voy a entrar en un local con portero pienso que me tengo que comportar normal, y saludarle educadamente, para que me permita pasar… tendré que remediarlo…

    Está decidido: Porteros y Gorilas, pegad el culo a la pared, que voy. Por cierto, Gorila, además de estar aquí por las noches, ¿estudias o trabajas?

    # Pijus Erectus 23 de November de 2006 a las 03:24

  8. Yo no puedo lanzarme a un desconocido así como así, sobretodo pensando que me va a dar más corte aún por su discapacidad. Yo actúo con normalidad. Es decir, lo veo y sé que está ahí, pero no necesito pensar en actuar con normalidad sino que sigo mi camino sin problemas…

    # Ellohir 23 de November de 2006 a las 12:34

  9. ¿has pensado que al discapacitado de turno le pueda importar tres pepinos lo que pienses de él, o como te sientas al cruzarte con él?.

    Piensa en ello y volverá tu espontaneidad perdida.

    # Gaona 23 de November de 2006 a las 13:33

  10. Totalmente identificado, me ha pasado toda la vida. Incluso recuerdo que de pequeño había un chico negro en mi colegio y eso por aquella época era bastante raro y siempre que me cruzaba con el pensaba algo parecido;

    “Joder no eres racista, porque te pones tenso, cruzate con el como si nada, mirale a los ojos, no mejor no que va a pensar que le miras por ser negro, pero si no le miro creera que soy un racista asqueroso. Mira mejor cruzo de cera, No!!! Dios!!!”

    A día de hoy esto ya lo tengo superado pero con la polícía, discapacitados, mendigos y algun grupo más me sigue pasando.

    # Eremita 23 de November de 2006 a las 15:26

  11. a mi me pasaba cuando me cruzaba con homosexuales.
    vivo en el barrio gay de bcn y estoy acostumbrada, pero a veces me miran como “mira la hetero”. Entonces les sonrio… sin orugllo ni nada, del palo “hola, yo os respeto, paz tios”.

    Sensaciones que se tienen una vez cada 28 dias…

    # Gina 23 de November de 2006 a las 15:46

  12. A mi los disminuidos no me avergüenzan. Más bien al contrario. En casi todos ellos se ve una fuerza interior o una alegría que nosotros no tenemos. La mayoría de las veces, al verlos, no puedo dejar de sentir una gran satisfacción por saber que los míos están bien. Que tengo la suerte tremenda de poder pensar y razonar, caminar, ver, oír y muchas otras cualidades que afortunadamente puedo disfrutar.

    Pero a mi lo que me acojonan son los seguratas del corte ingles o la Fnac. No lo sé, pero siempre que compro tengo la sensación de que no se van a creer que lo haya comprado. Aún tengo el mal trauma de ser el chico al que todo el mundo le pedía pastillas en la discoteca. Y no, nunca he pasado rulas, pero de ahí he asimilado que tengo cara de malo.

    Cuando me acerco, como me pasó el otro día cuando le compré la DS a mi hija sólo pensaba “¿Donde he dejado el tiquet… ?” “Supongo que estará en la cartera, como siempre” . Pero da lo mismo, siempre me intimidarán.

    En cambio no me pasa eso con la poli. No sé, cosas mías.

    # SISOR 24 de November de 2006 a las 11:42

  13. Aiya!

    Lo veo y subo la apuesta a las tías.

    # Shock 31 de October de 2007 a las 20:30