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De por qué la mayoría de podcasts apestan

Hacía mucho que no me subscribía a un podcast, el último fue el Feed Explícalo de blogoff y hoy he caído en la trampa de Feed Nada nuevo, de Aloisius y el ElGekoNegro, muy recomendable para nostálgicos.

El caso es que, a diferencia de estos dos ejemplos, que la mayoría de podcasts apestan es un hecho demostrado que admite poca discusión y la viva prueba es que la mayoría terminan abandonando con más pena que gloria. Sin embargo creo que no hay mucho escrito sobre cuales pueden ser los motivos de ese mal generalizado, sean del propio medio o de los que lo crean; y ahí es donde me voy a meter en forma de arrogante decálogo, que en esto de los podcasts apestosos soy el más indicado para hablar.

  1. De entrada la mayoría de podcasters son bloggers y están acostumbrados a poder escribir las cosas con calma y consiguiendo en ocasiones resultados muy cercanos o superiores a los de un medio impreso. Al pasar a voz la mayoría se dan cuenta de que no hablan tan fluído como escriben, que no son tan ingeniosos como pensaban y que su voz es una puta mierda sin carisma alguno. En definitiva, la capacidad comunicativa del personal suele ir muy muy justita y en cinco minutos destrozas la imagen de tío divertido que los lectores tenían de ti.
  2. Hacer un podcast requiere de cierta inversión hardware (básicamente micrófonos de calidad) para conseguir un sonido digno. Si usamos el micro integrado del PC o cualquier gitanada similar el resultado nunca pasará de aceptable. Casi nadie cumple este punto, porque en el fondo de sus corazones saben que abandonarán en cuatro telediarios.
  3. Por más software de última generación que uno tenga producir audio no es ninguna trivialidad y conseguir que todo se grabe bien y suene a un volumen correcto a la primera supone muchísimo trabajo a no ser que seamos profesionales del sonido, que no lo somos. Editar un podcast con un mínimo de rigor, meter música de fondo, escucharlo un par de veces para asegurarse que todo está en orden, subirlo y demás implica una cantidad brutal de tiempo. Cuesta creerlo pero os aseguro que cuando uno no tiene ni puta idea de edición se puede tirar montando un episodio perfectamente toda una puta tarde.
  4. Si te gusta poner música (hablo de música de verdad, no de rollos Creative Commons) puedes llegar a tener problemas por los derechos de las canciones y que te borren los episodios (si los tienes hospedados en algún sitio gratuito) o te den un toque directamente a ti (si lo tienes en tu hosting).
  5. Los podcasts en solitario son tristes y aburridos y para montar algo coral con más personas (a no ser que se pueda grabar físicamente juntos) hay que liar un buen tinglado con Skype y similares. El sonido de estas comunicaciones no es ninguna maravilla así que lo suyo es que cada parte grabe su lado de la conversación en MP3 y luego las crucen para el montaje. El resultado final es bueno pero implica más y más tiempo ya que en cuanto hablas diez minutos el tamaño de los archivos se empieza a disparar, con lo que volvemos al punto anterior y en el caso de que queramos hacerlo con cuatro personas (número de participantes habitual de cualquier programa de radio) terminaremos con dolor de cabeza. Y claro, una semana hace gracia pero a la larga estas cosas se hacen insoportables.
  6. La audiencia potencial es muy pequeña. Por muy bueno que sea lo que hagas (que ya te digo yo que no lo será) habrá muchísima gente (de entre tus propios lectores) a la que nunca podrás llegar, porque ni siquiera saben lo que es un podcast o no les interesa; ni falta que les hace.
  7. La vida de cada episodio es muy fugaz y es muy difícil que alguien llegue de rebote a tu podcast y se enganche ya que Google, de momento, no indexa ficheros de audio. Es decir, todo el trabajo de grabación y edición caduca el día que publicas el siguiente capítulo y no hay forma de enlazar con viejos capítulos en los que ya trataste temas. Todo esto hace que la promoción y crecimiento del podcast sea muy jodida, lo cual resulta frustrante porque el número de oyentes no suele variar mucho desde el día que posteas que has montado un podcast.
  8. Exige mucho por parte del oyente. En cinco minutos cualquiera se puede dar una pasada por sus blogs favoritos, ver que tienen de nuevo, leer un poco y dejar un comentario, pero para escuchar un podcast el oyente tiene que regalarte un buen rato de su tiempo. Y son muchos los que no pueden permitirse escuchar un podcast durante su jornada laboral (lugar en el que la mayoría de la peña lee los blogs) así que encima les estás pidiendo que te dediquen tiempo de ocio.
  9. Al hilo de esto último, los podcasts no permiten una escucha diagonal sino que deben ser consumidos de principio a fin y la fuga del oyente a mitad de reproducción es altísima: si tocas un tema que no le interese lo pierdes, si lo está escuchando en el navegador y cierra la pestaña sin querer lo pierdes, si llega la hora de comer lo pierdes, si le entra una llamada lo pierdes, si metes una canción que no le gusta lo pierdes, etc.
  10. Y para colmo son muy difíciles (por no decir imposibles) de monetizar ya que no hay un AdSense para podcasts ni nada por el estilo así que toda la dedicación no se ve recompensada por más que se intente crear un producto final de calidad profesional. Y es por esto, niños, que vuestras amigas, las queridas redes de blogs nunca han dado un duro por los podcasts, o bien montan uno y luego se tiran un año sin publicar ni un capítulo ni decir ni pio sobre el tema.

Y esto sería más o menos lo que hay. Si tras leer estos puntos alguno sigue queriendo montarse un podcast sepa que tiene desde ya todos mis respetos.

# Idas de pinza, Wednesday, 14 de October de 2009 a las 21:03

53 comentarios, consecuencia de las altas tasas de alfabetización

  1. Rotane, sí, lo has conseguido estupendamente. Sobre los puntos que hablas de calidad técnica del podcast, supongo que cada uno tiene un umbral de dolor diferente en eso de soportar problemas técnicos. El de Hugo es bien bajito. Sobre tener muchos o pocos seguidores, es más un problema que contemplar a la hora de crear un podcast, pero al oyente ni le va ni le viene. Con lo que no estoy de acuerdo es con que el podcasting sea una actividad individual, la escritura es naturalmente un monólogo, pero el habla es naturalmente un diálogo (o biólogo). Creo que es la forma natural de expresarse hablando, en forma de diálogo. Nadie está acostumbrado a hablar en solitario durante un buen rato, y además, si no hace falta la fluidez de un diálogo, un podcast en monólogo tiene pocas ventajas frente a un blog. Y sobre la tecla de f.f., no es lo mismo que poder ojear un post saltando trozos, pero aceptamos barco como animal acuático.

    En lo que a mi respecta, has hundido los puntos 6, 7 y 10 del post de Hugo, ya que no son razones por las que un podcast apesta, si acaso son razones por las que no se crean más podcasts.

    Mil gracias por apuntarte a esta charla y aportar desde el lado pro-podcast.

    # Aloisius 29 de October de 2009 a las 17:21

  2. En efecto Aloisius, Rotane, ha dado una respuesta muy buena y la verdad es que se agradece ver a gente dando argumentos.

    Pero no, no voy a ceder tan rápido los puntos 6, 7 y 10 porque son puntos clave desde el punto de vista del que lo hace. Es decir, que los podcasts apesten también está provocado por la falta de motivación que encuentran los podcasters en algunos términos, o bien que pierden muy rápidamente el interés y esos términos son la audiencia, el alcance y, lógicamente, las perras.

    Si con los podcasts se pudiera ganar dinero de forma fácil (tan fácil como con un blog, vaya) y llegar a mucho público habría muchos más, más competencia y por tanto habría muchos más que no apestasen de toda esa gente que podría hacer algo de calidad pero no lo hacen porque conocen esos tres puntos.

    # Hugo 29 de October de 2009 a las 23:15

  3. <a Hugo, Coño, a ver si ahora va a ser que te estás forrando el riñon a nuestra costa y yo sin saberlo. Por lo que te lei en el post del alquiler, creía que el peculio que te ingresa el Adsense no era mucho, pero igual me equivoco.

    No creo que todo sea por la pasta.

    Además, si yo escribo es por luego poder correrme releyendo mis preclaras ideas y que estas perduren en el tiempo. Y si tuviese un podcast (que no lo tengo – oh sorpresa!), me imagino que sería lo mismo. Osea, que me la suda la concurrencia. Siempre hay un mínimo eso sí. No vas a hablar sólo para el eter.

    Aloisius, en todo caso el dialogo (o biólogo; se dice así?, una cosa que aprendo) deberá ser entre el locutor y el oyente aunque esto sólo se produzca en la cabeza del que escucha con frases típicas como por ejemplo “este no tiene ni puta idea de lo que habla” o “se le ve el plumero”. Esto es lo que tiene la radio, que no es bidireccional. A no ser que enganches un teléfono a lo Hablar por hablar. De todas formas esto lo digo porque para mi un podcast no debe seguir los formatos tradicionales de la radio con entrevistas o tertulias. Para eso ya existen los programas de radio promiamente dichos disponibles en mp3.

    Y con lo del f.f., sinceramente no entiendo que diferencia veis entre saltarse los parrafos impares y darle de vez en cuando al boton en cuestión. Pero bueno, si lo decís, alguna habrá.

    # Rotane 30 de October de 2009 a las 12:18