Sólo otro blog infame


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Dejad que los niños se acerquen a él

Hay ciertas cosas que por pura casualidad acabo viendo cada vez que las emiten, existe un misterioso impulso que me hace encender la tele para encontrarme año tras año con sorpresas como el All Star de la NBA, la película Gattaca o Atrapado en el tiempo, pero este es un amplio tema que trataré otro día.

A lo que me refiero es que la pasada madrugada tuve la desgracia de ver por tercer año consecutivo (¿o era el segundo?) el programa especial de Navidad de Fernando Sánchez Dragó, tiene un nosequé que me deja pegado a la pantalla, lo estoy viendo consciente de que es la mierda de programa de siempre en edición navideña pero no puedo evitarlo.

Sanchez Dragó en toda su gloria

¿Te apetece un encuentro tántrico esta noche?

La edición de Navidad consiste en reunir, aparte de los típicos escritores, a un surtido ramillete de niños repelentes (muchos de ellos hijos de escritores) y preguntarles sobre los libros que han devorado últimamente.

Estos niños (que creo que son cada año los mismos y que tendrán entorno a 10 años, o menos) son políglotas, cultos, hablan correctamente, tienen las típicas melenitas pijas y se pisan el turno como los mayores, dejando a la altura del betún al resto de invitados que han pasado por el programa durante el año.

Verlos explicar de que van los libros que se han leído (incluso uno llevaba un libro del mismo Sánchez Dragó, una pobre víctima más) es un ejercicio interesante porque, por un lado, horroriza que niños tan pequeños puedan ser tan sumamente pedantes, pero lo que más dan es un poco de pena, porque son los propios padres los que les están haciendo ser así.

Entre los comentarios de los niños, Dragó va intercalando preguntas tan de actualidad como “¿quién era Franco?” o “¿qué sabes de la Guerra Civil?”, también sobre el Estatut y la ley del tabaco (¿he dicho ya que el programa se emite en TeleEspe?, digo… Telemadrid). Y los niños contestan auténticas burradas demostrando que aprenderse de memorieta el texto que les hacen sus papis no vale de mucho.

Pero el climax de la noche, el momento que todos esperan con ansiedad, es que el programa acabe (no me refiero a los espectadores, que también) sino a los niños, porque el fin del programa significa que pueden levantarse de sus sillas y correr cual marujas en rebajas para rapiñar unos libros que les han regalado las editoriales. Es un momento de total descontrol, no hacen caso a la razón (y mucho menos a Dragó) y se arremolinan dando gritos junto a los libros que han conseguido capturar mientras el célebre escritor y presentador felicita las Pascuas a sus televidentes (creo que yo era el único) leyendo descaradamente su guión.

Un año más me prometo no verlo el que viene, seguramente lo vuelva a incumplir.

# TV, radio y prensa, Tuesday, 20 de December de 2005 a las 17:10

1 comentario, ¡aumenta mi ego!

  1. Cada día esto me gusta más, hoy sesión de Sanchez Dragó y niños pedantes, mañana ¿quién sabe?

    Aunque yo sigo esperando el post sobre la muerte de Papuchi, que ha conmocionado a media España. ¡Que en paz descanse!

    SaludoS

    # Fran 20 de December de 2005 a las 19:08