Sólo otro blog infame


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Despedidas

Creo que todo el mundo odia las despedidas, no es algo que mole hacer, y lo digo yo que en dos días voy a tener que despedirme del lugar en el que he trabajado durante los últimos dos años. No se, es un poco como lo que pasa con los profesores, que una vez que ya les has superado dices “ah, si no era tan cabrón y explicaba bien”. Pues esto es igual, ahora que me tengo que pirar me doy cuenta de lo mucho que molaba mi curro.

Vamos, digo “curro” para dármelas de importante pero en realidad no era más que un becario chustas en una biblioteca chustas de una universidad chustas pero, joder, aún recuerdo perfectamente el primer sueldo que cobré. Creo que es una de esas “primeras veces” inolvidables por definición.

Pero claro, una cosa es el puesto de trabajo en sí mismo y otras las personas a las que conoces allí. Por lo general no soy una persona muy extrovertida pero la verdad es que en ese despacho me encuentro en mi salsa. Esa sensación que se alcanza cuando sabes quien te va a entender determinada coña o a quien puedes vacilar sin que se lo tome mal es lo mejor. Y no se puede decir que llegue de un día para otro pero si que eres consciente de ella de un día para otro, es decir, de pronto un día piensas “joder, he alcanzado esa sensación de tranquilidad”.

Despedidas personales

Pero bueno, el trabajo es el trabajo, y a las personas que dejo allí y con las que tengo mejor trato o directamente amistad me les llevo en mi cuenta de Gmail para cuando tenga que empezar a devolver las cenas que he ido prometiendo por ahí. Pero lo realmente jodido llega con las despedidas de verdad, es decir, las despedidas con las personas a las que más quieres.

Despedirse de la familia es un palo, pero bueno, en cierto modo te apetece tener que llegar a echar de menos a la gente con la que discutes a diario por chorradas (guerras por el canal de la tele, usos del cuarto de baño, selección de trozos de pizza, reparto de objetivos terroristas, etc.). Pero claro, hacerlo de la persona de la que estás enamorado no tiene nada que ver.

No voy a contar estas cosas con detalle (aunque conociendo mi vena exhibicionista igual de aquí a dos días hago un podcast contando todos mis rollos) pero sí que os puedo asegurar que despedirse entre caricias en una estación de tren a las 8 de la tarde es la cosa más romántica que he hecho en toda mi puta vida.

# Idas de pinza, Tuesday, 23 de January de 2007 a las 19:31

31 comentarios, se nota que es gratis

  1. Pero cuentanos mas. No nos dejes en ascuas, además, te queda mucha informacion que repartir con nosotros, donde vas, a que, por que…

    # Ryu 23 de January de 2007 a las 19:45

  2. Love is in the air… Nanananananaa….
    Hugo, tranquilo, seguro que antes de lo que te des cuenta vuelves a tener a esa persona entre tus brazos.

    # ElGekoNegro 23 de January de 2007 a las 20:06

  3. Pues sí, se te va a echar de menos en el curro. Al menos los que pasamos la tarde en la oficina más chustas de toda la uni haciendo de becario-que-vale-para-un-roto-y-un-descosío. Por cierto, ¿a quién más le tienes prometida una cena? :P

    # Elia 23 de January de 2007 a las 20:12

  4. No pediré que nos cuentes más detalles ni cosillas sobre tus próximos planes porque seguro que lo irás soltando poco a poco jeje. Las despedidas son una putada, pero mucha gente nunca se pierde. Ánimo.

    # raul 23 de January de 2007 a las 20:30

  5. yo también viví un noviazgo a distancia,y es cierto que lo más bonito de todo son las despedidas, porque aunque son muy tristes, te dejan una sensación tan plácida en el cuerpo … me imagino que es porque ya estas pensando y planeando el próximo reencuentro … comparto contigo lo de que son muy románticas a pie de andén .ves a todo el mundo corriendo,subiendo y bajando de los trenes,la megafonia recordandote que tu tren va a partir… y sin embargo te sientes el epicentro de todo aquello, besando a tu chico,acariciándolo y aferrandote a él como si fuera la última vez que os veis … y una vez que te subes al tren y se pone en marcha ves como la estación se aleja,y te encuentras sola en el vagón,recordando cada detalle del tiempo que has pasado junto a él … disfruta de cada segundo Hugo,para así algún día recordarlo con tierna nostalgia …

    # vicky 23 de January de 2007 a las 20:50

  6. Chuck Norris desaprueba esta entrada xD Pero whatever, te entendemos ^^

    # Nosolomusica 23 de January de 2007 a las 21:54

  7. Cierto pero, y que pasa con esa cosita que sientes en el estómago?

    # Sirventes 23 de January de 2007 a las 22:08

  8. Yo me he despedido de una manera parecida en dos ocasiones, es un palo total.

    Es un palo pensar que por un tiempo indefinido no vas a poder olerla, tocar su pelo, cogerla de la cintura o simplemente darle un beso en su mejilla blandita y suave.

    Tambien es un palo despedirte de tu familia, esa que tanto crees que odias, pero que justo cuando estas fuera te das cuenta que te gusta discutir con tu hermano, que te gusta que tu madre te haga tantas preguntas y que te gusta que tu padre se ponga tan pesado con su sabiduria suprema sobre la vida. Porque los quieres…

    Las despedidas son, la mayor parte de las veces, una putisima mierda.

    # Alexliam 23 de January de 2007 a las 22:30

  9. Iba a poner un comentario de lo más filosófico, pero he pensado que simplemente decir, que odio las despedidas, ultimamente las vivo mucho y algunas demasiado serias…

    # Alvele 23 de January de 2007 a las 23:12

  10. Pues yo nunca he vivido ninguna, te ofrezco un cambio de vida por un tiempo.

    # Aeris 23 de January de 2007 a las 23:18

  11. vicky por un segundo he tenido esa escena en la mente… Joder, que envidia tener a alguien a quien echar de menos… Qué asco de vida la mía…

    # Ellohir 23 de January de 2007 a las 23:19

  12. Esta bien la entrada.

    Como dijo Alexliam, “Las despedidas son una putísima mierda”. El problema que le veo a las relaciones a distancia es que son muy cómodas. Un amigo de un amigo que tengo una vez tuvo una relación a distancia, y me contaba que la perfección era soltar a la novia en un autobús, después de un par de días perfectos y poder irse de marcha, directamente con los amigotes. La relación a distancia le permitía lo mejor de los dos mundos; tener pareja con las visitas al mercadillo, los cafés a media tarde, el ir al cine sin importar la película, las llamadas pseudorománticas. Y poder salir de marcha sin tener que dar explicaciones, llegar a casa y no tener que ordenar la habitación, comer sobras del día anterior, ver cine de acción o porno, jugar a la videoconsola o a un partido de fútbol.

    El soltero ansía la vida del casado y el casado la del soltero. El que tiene una relación a distancia cree que envidia a los que tienen una relación cercana. Pero la llamada rutinaria sin tener nada que contar, la visita a la amiga que es una psicótica, o al amigo que todavía tira la caña, las bodas político-familiares. Llegar a casa y no poder hacer lo que apetece, tener que ver la teleserie que no gusta, no poder usar el baño o encontrarse la mata de pelos.

    Una relación a distancia es como comprar la felicidad por fascículos. Cuando te dan el último y te toca encuadernar te das cuenta de que lo bonito era el tiempo de los kioskos, de esperar la siguiente entrega. Cuando tienes el libro entero es muy difícil seguir estando satisfecho.

    El tiempo cambia la forma de las despedidas. Las estaciones se vuelven como lo que son, un depósito de pobres y delincuentes. Los viajes más como una perdida de tiempo que como un paso previo a grandes expectativas.

    El principal problema de las relaciones de este tipo – me contaban – es que no pueden durar en el tiempo, por convenciones sociales. Y entonces los cambios sólo pueden ser a peor. En cualquier caso quizás sean, merced a su componente de irrealidad, lo más parecido que existe a la plena felicidad.

    Las despedidas del trabajo son arena de otro costal. Ahí sí que tengo mucho que contar. Lo mejor que hay es irse sin mucho ruído. Con el tiempo te das cuenta de que tus compañeros de trabajo te importan casi tanto como tú a ellos, o sea, nada de nada. Eso ya se nota cuando hay que poner dinero para comprarle a alguno un regalo. Si te cuesta rascarte el bolsillo para poner tres euros, ¿Tú crees que a esa persona le vas a escribir para preguntarle qué tal le va?

    De entre las cosas bochornosas por las que he tenido que pasar, pocas peores que el regalo de despedida de un trabajo. Sabes cuánto dinero ha puesto cada uno. A veces compran algo barato porque no mucha gente ha dejado dinero, y te sientes menospreciado. La gente puede haber pasado muchos años trabajando contigo y sin embargo no te conocen lo más mínimo y te regalan algo que no tiene absolutamente nada que ver contigo. En una empresa en que estuve trabajando al final solían regalar lo mismo siempre, y todo porque una persona que se marchó celebró con grandes aspavientos la conveniencia de su regalo. Regalar a una chica que lleva diez años en la empresa un objeto totalmente anónimo es una falta de ética equiparable a las atrocidades de Hitler o Stalin.

    Una de las personas con las que mejores migas he hecho en mi vida me contó que llevaba años pasando por eso de las despedidas y había llegado a la conclusión de que la mejor despedida es la que no se hace. Se marchó sin decir nada, sin abrazos que empalagan, sin promesas de seguir las vidas de los demás. Y para mi esa despedida sí que fue especial, me recuerda a las que se ven en las películas de indios norteamericanos, muy dignos ellos, que te hacen sentir como que la otra persona forma aún parte de ti.

    La despedida tiene su propio proceso dentro de la cabeza. El primer capítulo de “El guardián entre el centeno” comienza con el protagonista, que se tiene que marchar de su colegio para cambiar a otro. Es uno de esos chicos que se habían cambiado ya varias veces de colegio y se sienten unos “profesionales” de la situación. En la novela, se siente inquieto porque aún no ha sentido la sensación de despedida, esa situación indefinible pero tangible, una especie de preparación psicológica del cuerpo y la mente para la separación de un lugar, algo que casi se puede oler.

    Conforme uno se adentra en la novela se va dando cuenta de que todo el libro trata sobre lo mismo, sobre las despedidas y sobre cómo nos enfrentamos a ellas. Es un top100 de cualquier lista de tops sobre novelas, y con motivo.

    # marmolillo 23 de January de 2007 a las 23:33

  13. Joder marmolillo, con tus primeros párrafos me tocas bastante los cojones (como bien sabes). Pero bueno, te se permite porque tu blog es cojonudo. Y luego encima mencionas mi libro favorito así que…

    Está bien el comment.

    # Hugo 23 de January de 2007 a las 23:49

  14. ¿Cual era el post?

    # Petite Princesse 24 de January de 2007 a las 00:03

  15. Jo marmolillo, ¿no te parece un poco exagerado eso que dices? Me lo parece incluso a mi, que me he vuelto bastante escéptica sobre las cosas del amor… Y perdona que te lo diga sin conocerte de nada, pero… O_O!!!

    “El guardián entre el centeno” será mi próxima lectura para después de exámenes, y será la tercera tercera vez que lo haga.

    # Elia 24 de January de 2007 a las 00:37

  16. A mí no me gustan las despedidas, en un año llevo demasiadas y estoy a una semana de tener varias más. Las despedidas se vuelven mas mierda cuanto más lejos te vayas y menos seguridad tienes que de vas a volver a ver a las personas.

    Me tuve que despedir de mi familia y novia hace un año, ahora me toca despedirme de otra y de mis mejores amigos.

    En fin, es lo que tiene ser nómada continental, no lo recomiendo.

    # Eduardo 24 de January de 2007 a las 05:00

  17. Pues yo estoy más con Alexliam… las despedidas son una mierda. Esa sensación de qué bonito te dura diez segundos, luego te quedas con el y no le vuelvo a ver hasta… y te deprimes. Lo mejor de las relaciones a distancia son los reencuentros :)

    salu2

    # Lady Madonna 24 de January de 2007 a las 08:36

  18. Que de reflexiones contenidas.

    Como todo en la vida, todo depende del momento en el que llegue y de la experiencia que tengas en el asunto y del grado de dependencia que tengas de aquello de lo que te despides.

    Despedirse de un curro en el que te han puteado con grandes aspavientos aparte de hipócrita sienta fatal.

    Y huir para pasar desapercibido del lugar en el que tan a gusto has estado, es una falta de respeto a ese lugar y a esas personas, y aunque una despedida de esos lugares siempre será sentimental, siempre será peor la sensación de vacío con la que te marcharas.

    De las despedidas sentimentales es algo mucho más difícil, y hay veces que lo peor es acostumbrarse y mirar un día atrás y ver como lo que antes era imposible de hacer en menos de media hora se concluye con un tímido hasta pronto.

    Pero bueno, que no quería soltarte un ladrillo, que por mucho que lo intentes no podrás superar mi despedida (si es que montas un sarao de esos que le molan a rafa y cia) que tengas suerte y disfruta de la experiencia, aprovechala todo lo que puedas.

    Y Elia, da recuerdos a toda esa “fauna” que puebla esa oficina que nombras, en la que tanto tiempo pasé, en la que tanto tiempo hice el vago jeje
    Un saludo de tu sustituido xD

    # hastrakan 24 de January de 2007 a las 11:17

  19. Perdón, no quería decir sarao, sino chupitingui, ¡que gran palabra!

    # hastrakan 24 de January de 2007 a las 11:27

  20. En las despedidas románticas es cuando mas te das cuenta de lo que te gustaria seguir con esa persona..llevo 3 y no me acostumbro miras a cualquier parte y la ves a ella y pasar de verla todo el dia a la comunicacion online es un palo.. pero ya sabes si yo puedo aguantar a 9000km tu que estas a menos tambien ;)

    # Burgos 24 de January de 2007 a las 12:19

  21. ¿Y la sonrisa tonta que se te queda en algunas despedidas? Cuando ocurre eso pienso para mi mismo, ¿Estas feliz o estás triste? Y si estás triste, ¿por qué estás sonriendo? Por cierto; quien no se haya leído “El guardián entre el centeno” lo siento pero no es nadie…

    # matallo 24 de January de 2007 a las 15:17

  22. Gracias por el insulto

    # Ellohir 24 de January de 2007 a las 16:30

  23. hastrakan, no sé si habrá chupitingui, todo depende de don Hugo :D El último precisamente lo hice yo (entre otros)… Y sí, estoy de acuerdo, es una gran palabra. Ah! Encantada de conocerte.

    P.S. ¿De verdad que hacías el vago?

    # Elia 24 de January de 2007 a las 16:41

  24. Después de leer tanto big-comment yo voy a dar mi granito de arena diciendo que yo siempre tengo un pensamiento rápido de irme a una ciudad extranjera a vivir sin familia ni nadie que me conozca, a lo que también rápidamente llega otro pensamiento contestando que echaría demasiado en falta a toda esa gente.

    # Fran 24 de January de 2007 a las 17:56

  25. Querido Hugo, hay despedidas y despedidas. Unas veces te despides por un tiempo, otras sin retorno o en malas condiciones, y esas si que son jodidas. Si sabes que volverás a ver esa persona, te cuesta menos, sabes que más tarde o más temprano le volverás a ver.

    Pero, ¿y si no hay retorno? Alguien que se muere, que se va a vivir al extranjero, alguien con quien dejas de tener relación… eso si que son despedidas. Una separación temporal, más que una despedida, es un hasta luego.

    Parece que hablas de una chica y no das mucha más información… tampoco soy una portera, pero no veas el romanticismo sólo en las cosas tristes. El romanticismo está en todo momento, aunque no se ve igual.

    La esperanza es lo penúltimo que se pierde, lo último es la vida. Piensa en cada despedida temporal como en un próximo encuentro.

    Que seas feliz. Un saludo.

    # Javi 24 de January de 2007 a las 18:41

  26. Pues no se Elia, yo trataba de hacer mi trabajo rápido para luego hacer mis cosas xDDD

    Pero preguntalé a Rafa o a la sra Goás

    # hastrakan 24 de January de 2007 a las 20:26

  27. No te dejes abatir por las despedidas.
    Son indispensables como preparación para el reencuentro.

    Alejandro bruzual

    # Alvele 25 de January de 2007 a las 11:10

  28. hastrakan, conmigo la jefa parece que entra todas las tardes en un bucle infinito de trabajo… Así que directamente prefiero no preguntar, o que venga sólo Rafa por las tardes :D

    # Elia 25 de January de 2007 a las 16:43

  29. jajaja, veo que hugo es muy amigo tuyo pero que no ha difundido mis trucos xDDD

    # hastrakan 25 de January de 2007 a las 21:08

  30. hastrakan, necesito esos trucos. ¡¡Los necesito ya!! Jajajajaja :D Ainssss, no estaría mal llegar un día y que diretamente me digan:
    “Hoy no hay trabajo, ponte a estudiar

    # Elia 25 de January de 2007 a las 23:09

  31. umm, dejamé un comment en mi blog (dejandome el e-mail para vender a empresas de spam como dice hugo, y te doy unos consejos ;)

    # hastrakan 25 de January de 2007 a las 23:25