El CueCat
Mientras sueño con conseguir algún día un Telepick o un Teletrébol me animo a escribir sobre un cacharro, más moderno, pero de estrepitoso fracaso. Y no, no es el iPod Hi-Fi, sino el CueCat.

CueCat es uno de esos cacharros que se ganarán el cielo de las tecnologías fracasadas junto al Betamax y el HD DVD y los anteriormente mencionados. No era más que un lector de láser (con forma de gatito, eso si) creado a finales de los 90 por una empresucha con la idea de convencer a publicaciones impresas de que integrasen unos códigos de barras especiales en sus artículos que enlazasen con sus equivalentes en internet. Es decir, que tu estés leyendo el Pronto y te venga un código de barras, pases el CueCat (conectado al puerto del teclado) y te abra un navegador con el artículo en la web del Pronto. Sí, ya sé lo que estáis pensando, es la misma idea que los QR Code, que no se empezarían a ver hasta cuatro años después.
Pero el caso es que lo de esta gente era simplemente dar el pelotazo, el sistema de códigos de barras era propietario (aunque luego se salvó sin mayor problema) y convencieron a unas cuantas revistas (entre ellas Forbes y Wired) y periódicos estadounidenses de implantar el sistema y de paso regalar a sus lectores cientos de miles de estos cacharritos.
Al poco tiempo de usarlos la gente empezó a desconfiar porque cada CueCat tenía un identificador único y hubo sospechas de que podría utilizarse como una herramienta de tracking que podría atentar contra la privacidad de los usuarios (guardando remotamente todo lo que uno había leído, y cuando), de ahí a la manipulación masiva del terminal por parte de los usuarios para evitar su identificación sólo hubo un paso. La empresa intentó tomar represalias contra los que habían empezado a crear herramientas para hackearlo, enfrentándose a los usuarios y todo fue de mal en peor hasta que finalmente les reventaron el sitio web y dejaron a la luz los datos personales de más de cien mil usuarios.
No pasaron ni dos años desde el lanzamiento de CueCat hasta que tuvieron que cerrar el chiringo dejando huérfanos a cientos de miles de gatitos que hoy pueblan las subastas de eBay y valen como lectores de códigos de barras de bajo coste.
De esta última parte yo no tenía ni idea hasta que he buscado un poquito para esta entrada (hasta hoy sólo recordaba lo poco que leí en una PC Actual o similar de hace nueve años) y he dado con este artículo que, de verdad, merece mucho la pena.
9 comentarios, rollo Café Gijón
22/04/2009 a las 08:35 ←
Por la foto pensé que era un consolador. Luego una grapadora.
22/04/2009 a las 09:12 ←
Interesante historia.
Según cuenta en el enlace, denunciaron a Slashdot y eso fue su perdición porque los convirtió en objetivo de los hackers. Una vez más, el buen rollo de las comunidades de software libre.
22/04/2009 a las 11:36 ←
Si sigues hablando de “gadgets” como éstos, pronto dejarás de ser un gurú de la Red :)
22/04/2009 a las 12:32 ←
No tenía ni idea de la existencia de esta mierda. Donde se conectaba?, parece que al puerto del teclado, no?
22/04/2009 a las 15:34 ←
Y parece que también al puerto del ratón. Vaya ejemplazo de intento de engañar a los usuarios y de cómo se resolvió.
22/04/2009 a las 15:50 ←
Imagino que se conectaba al puerto del ratón, y de ahí el humor, se conecta al puerto del ratón, pero es un gato! JAJAJAJAJAJA!
22/04/2009 a las 16:10 ←
Alexliam, Aloisius, se conectaba al del teclado. De hecho lo pone en el post.
Había una versión PS/2 y otra USB.
22/04/2009 a las 17:32 ←
Comprensión lectora FAIL.
22/04/2009 a las 23:31 ←
Las negritas a veces juegan malas pasadas…