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En mitad de la clase media III

Si segundas partes nunca fueron buenas, no digamos ya las terceras. Allá voy con la continuación de En mitad de la clase media (y II) con un monográfico sobre un indicador clave para conocer el tipo de familia al que pertenece uno.

Los grifos

El rey de la grifería es el monomando (el de la palanquita, vaya). Un grifo monomando zambulle en la clase media a todo aquel que lo instala en los lavabos, duchas y fregaderos de un hogar.

Todo lo que no sea monomando es clase baja, ahora bien, aún dentro de la clase baja se puede discernir entre baja y bajísima. La clase baja es aquella en que los grifos son normales, es decir, dos roscas (una roja y otra azul) para que salga el agua mezclada por un chorrito común.

La clase bajísima (a la que pertenezco en este indicador) es aquella en que hay un chorro para el agua fría y al lado otro completamente independiente para la caliente. Y si el caliente no funciona pues ya es la hostia.

# Idas de pinza, Saturday, 24 de February de 2007 a las 21:01

7 comentarios, frikis sueltos

  1. Pues es un buen análisis :) mi pisuki de estudiante pertenece a la clase baja bajísima (bueno, al menos el lavabo).

    Y además, puedo decir que tener dos grifos independientes es un puto coñazo. O te congelas las manos o te las quemas. Claro que sí. Cuidarse es de cobardes :-P

    # Pau 24 de February de 2007 a las 21:17

  2. ¿Y los de clase alta como son?

    # Ellohir 24 de February de 2007 a las 21:50

  3. ¿Y la ducha es igual?

    # Nosolomusica 24 de February de 2007 a las 22:27

  4. Eso, si los monomando (en mi opinión, los mejores y más cómodos) los usamos los mediocres, la crème de la crème, ¿qué usa? ¿Un mayordomo que escupe el agua a la temperatura deseada?

    # auster 24 de February de 2007 a las 23:22

  5. Los de clase alta usan el monomando con regulación automática de temperatura. Sí, incluso en el lavabo.

    Yo lo tuve en una casa rural en la que estuve de vacaciones y es una auténtica go-za-da.

    Pues voy a romper una lanza en favor del grifo clásico de dos roscas: en la ducha es muchísimo más cómodo a la hora de regular cantidad y temperatura. ¡No a los monomandos en las duchas!

    En casa de mi ex en Sevilla me encontré con una ducha curiosísima. Tenía cuatro roscas en la pared, dispuestas en forma de rombo. Fue un divertido desafío adivinar a qué correspondía cada una: ducha, ducha caliente, baño, baño caliente. Lo “bueno” es que al día siguiente ya no te acordabas.

    # mced 25 de February de 2007 a las 10:54

  6. Te he mandado un cheque, para que arregles ya lo del agua de una vez, que clama al cielo joder.

    Tanto Mac de 2400 euros y sigues duchandote con agua fria.

    # alexliam 26 de February de 2007 a las 12:46

  7. Pues en Londres la clase baja bajísima se lleva la palma. Hasta en restaurantes. Será que hay restaurantes de clase baja bajísima de precios clase media alta (es caro comer por ahí arriba? porque por aquí es de espanto…).
    Y a ver quien lava los platos con sólo agua caliente o agua fría.

    # Sirventes 26 de February de 2007 a las 15:38