Sólo otro blog infame


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Esa extraña sensación al volver

Dicen que los seres humanos somos raros, y creo que es una verdad como un templo.

Cuando te ausentas de tu hogar durante un periodo más o menos largo es inevitable tender a sobrevalorarlo, la memoria te juega el conocido como efecto GTA en que recuerdas todo como mucho mejor de lo que era. Olvidas las cosas que no te gustaban y sólo recuerdas los detalles que echas de menos. Y esos detalles pueden ser de cualquier tipo, desde el olor de las patas de tu perro hasta el “buenas noches” de tu madre que normalmente ignorabas.

La cosa es que cuando vuelves, como me pasó a mi la semana que estuve en Madrid tras pasar 3 meses aquí, te encuentras de golpe con todo, las cosas buenas que tanto echabas de menos pero también las malas que te llegaban a hastiar día tras día.

Supongo que para quien haya tenido que hacer la mili, haya participado en Gran Hermano o se haya embarcado en un petrolero durante 8 meses lo mío le parecerá una mariconada, pero para mi no lo es, y en los meses que estás fuera no puedes dejar de tener el miedo a que cuando vuelvas todo haya cambiado y ya no encuentres tu sitio.

Pues bien, cuando vuelves y compruebas que todo sigue igual se produce una sensación bastante extraña, por un lado resulta agradable pero por otro te das cuenta de que tu familia podría vivir permanentemente sin ti sin ningún problema. Es decir, las cosas de las que te encargabas en casa han sido repartidas entre el resto y punto. ¿Que tú bajabas la basura por la noche? pues ahora la baja tu hermana, ¿que coño esperabas que hubiera pasado?.

Ya digo, y no se si se está entendiendo lo que quiero decir, pero es una sensación bastante enfrentada, te alegras por ser prescindible ya que has tenido que irte (y algún día te irás definitivamente) pero a la vez te planteas esa misma prescindibilidad, ¿tan poco aportaba yo a mi casa que se las han apañado sin mi sin mayor complicación?

Es un poco jodido, en serio.

# Idas de pinza, Monday, 14 de May de 2007 a las 14:18

10 comentarios, frikis sueltos

  1. En estas fechas tan destacadas, la verdad es que los estudiantes que vivimos fuera volvemos más bien poco. Y sí, se te hace raro de cojones.

    # Ellohir 14 de May de 2007 a las 14:38

  2. Yo prefiero no plantearme esa cuestión, dado que lo único que hago en mi casa es mi cama los fines de semana. Soy consciente de que soy inútil materialmente y que no sirvo más que para ocupar sitio, comerme la comida de mis padres y gastarme su dinero, pero supongo que por otras cosas me querrán y me echarían en falta, no sólo por las labores que no hago y que en ese supuesto tampoco haría.

    No pienses en ello, que parece que la familia es una cadena de montaje en la que sólo se quiere a los integrantes por la labor que puedan llevar a cabo.

    # auster 14 de May de 2007 a las 14:40

  3. Piensa en las tipicas pelis de guerra. El chico vuelve a casa con una bala en el cuerpo defendiendo a su pais, y se entera de golpe y porrazo que la chica que amaba esta siendo rellenada por otro maromo… Todos somos imprescindibles….

    Lo que no significa que siempre sea asi, estoy seguro que aunque alguien tire la basura por ti tu madre añorara con toda su alma el darte las buenas noches…

    # Alexliam 14 de May de 2007 a las 14:54

  4. Buaaa yo tuve esa misma sensación cuando estaba de erasmus y comparto tu dolor, es jodido y te vaticino esto otro a la forma de maldición gitana: cuando se acerque el día en que vuelvas a tu casa definitivamente esa sensación se acrecenta hasta rayar la paranoia más extrema con preguntas como ¿Y si no encajo en mi casa cuando vuelva? ¿Y si el hecho de haber vivido sin mí cuando esté en casa ya no me quieren igual?

    te dejo con la paranoia y te recomiendo esa música que tanto te mola pero a un volumen un 250% más alto de lo normal.

    # savior1980 14 de May de 2007 a las 15:30

  5. Sé de lo que hablas… En fin, supongo que el que se va vive más que los que se quedan y nos sobrevaloramos un poco. “los cementerios están llenos de personas que se creían imprescindibles”, dijo no sé quien; el caso es que los países de erasmus también.
    De todas formas y aunque disimulen sí se nos echa de menos… Confesarán.

    # raul 14 de May de 2007 a las 16:03

  6. Estoy de acuerdo con Raúl.
    La primera vez que pisé Irlanda tenía 15 años y me esperaba un mes de libertad, no era la primera vez que “me ausentaba con excusa de casa”, pero sí del país.
    Y alo mejor era porque era un mocoso, casi como ahora, pero la situación que cuentas me resultó insufiblemente insana. Totalmente paranoica. Gran post.

    # ElGekoNegro 14 de May de 2007 a las 16:33

  7. Eso es que en una vida anterior prescindiste de alguien y ahora Buda te lo tira en cara, jejeje. Ahora en serio, seguro que te echan mucho de menos como persona y no como tirador de basura, aunque seguramente se hacen los duros para que no lo parezca demasiado. Los padres lo suelen hacer.

    # NaaN 14 de May de 2007 a las 18:52

  8. Muy buen post! Que profundo…
    Bueno, todavía quedamos los típicos suertudos basureros que no tenemos hermanas y nos toca pringar para “Papi y Mami”, asique no te quejes tanto ^^

    # Yux 14 de May de 2007 a las 19:36

  9. Mmmmm, Yux por estos lares. ¿Qué te cuentas? Convirtamos esto en un foro cani.

    # auster 14 de May de 2007 a las 19:41

  10. Y cuando tu ausencia empieza a contarse en años y no en meses, entonces te das cuenta de que la vida ha seguido sin ti. Que tus amigos tienen nuevos amigos, que tu familia se ha embarcado en nuevos proyectos. Vuelves, todo sigue igual, pero flota en el ambiente la sensación de que lo ves todo “desde afuera”, que ya no perteneces a ese lugar.
    Muy jodido, si señor.

    # Sirventés 16 de May de 2007 a las 10:41