Estrenar calcetines

La vida está repleta de pequeños placeres al alcance de todos, algunos son emocionales, como compartir un instante de tiempo con la gente que quieres y otros son vilmente materiales, pero asequibles.

Y, para mí, uno de los mayores placeres materiales es estrenar calcetines. Es una de esas cosas que no se hacen a menudo porque nos parece un derroche comparable a encenderse los cigarros con billetes de 50, pero cualquier economía podría permitirse renovar absolutamente todos los pares de calcetines del cajón cada dos o tres meses; sin embargo nos forzamos a aguantar con ellos hasta que revientan cual cepillo de dientes antes de mandarlos a la basura.

Pero para mí eso se ha terminado, ya soy un nene grande, se acabó usar calcetines duros como la lija por la falta de suavizante (manías de mi señora madre) y los meses de uso, se acabó que la gomilla se quede floja, todo eso se acabó. A partir de ahora estrenaré calcetines cada pocos meses, como un señor, con los elásticos perfectos, suaves y blanditos como mi afeminado carácter.

Próximo objetivo, los gayumbos.

22 comentarios, algo interesante habrá

Totalmente de acuerdo: es un placer. Cuando empecé a trabajar me compré unos cuantos pares para usar con el traje y aún hoy tengo un par de ellos sin estrenar.

Hombre, a mi no me gusta estrenar ropa en general, pero tampoco me gusta que los calcetines o los gayumbos tengan un estado lamentable a la par que incomodo…

Así que te doy la razón.

Yo estreno calzoncillos cada dos o tres meses… ¿No es normal?

Michael Jackson estrenaba ropa interior cada día, no se si eso os servirá de algo.

Yo desde que curro me compro los gayumbos yo solito, vale que me gasto una pasta, pero sentirse bien y con las cosas en su sitio exacto es un placer…

Por los calcetines aun no he pasado…

Tienes razón. Voy a tirar un par de pares de calcetines ahora mismo.

A mí me encanta estrenar ropa, sea una camisa de Polo Jeans que me ha costado la paga de casi un mes o una camiseta chunguilla del Pull & Bear. Es excitante sacar la prenda del armario y cortarle la etiqueta con las tijeras.

Sin embargo, los calcetines y los chelos me la pasa estrenarlos o no, más que nada porque no llevan etiqueta y no me entero de si son nuevos o llevan ahí desde que me salieron pelillos en los huevos. Y es que sí, mi madre todavía me compra la ropa interior y me la pone en el correspondiente cajón. Es más, hace cosa de un mes fui por primera vez yo solo al outlet del señor CK en Las Rozas y tuve que llamarla por teléfono porque no sabía si mi talla de gayumbos era la S o la M. Lamentable.

Con eso de «lamentable» ya podemos deducir cuál de las dos tallas usas, auster. (Qué graciosillo ando hoy.)

Desde que dejé de crecer que uso la misma ropa para todo…

auster, lo de que tu madre te compre los calzoncillos no es tan raro. Creo que la inmensa mayoría de hombres somos (o hemos sido) así. Yo habré ido a comprarme gallumbos unas dos veces. Y la última hace más bien poco.

El Duque, no digas eso hombre, que así le animas.

Me encantan los calcetines, cada vez que veo unos que me gustan me los compro, independientemente de que mi cajón de los calcetines esté a rebosar de ellos sin estrenar!
Es un lujo infravalorado y esperemos que siga así por mucho tiempo

Claro que si!
Hay que disfrutar de los pequeños placeres! :D

Y el siguiente objetivo, ¡los sostenes!.

Ay, no…

me preocupa lo que piensas hacer con los gallumbos viejos. ¿Qué tal un sorteo entre los lectores? Considéralo un experimento que podría llevarte (una vez más) a la portada de la blogosfera.

Si vas a sortearlos a mi no me cuentes, por favor.

Pues yo odio estrenar ropa; no por ningun tema ideológico anticapitalista; sino porque mi cuerpo tiene unas medidas un poco peculiares y hasta que no le pego un par de usos a cualquier prenda no me sienta como un “guante”.

Y me encanta ponerme calcetines viejos. Rarito que es uno.

Ah lo gloriosos y sexys que son esos gallumbos acabados y vencidos, que parece que te hayas cagado pues con su alto grado de decadencia y laxitud hacen que cedan por la zona mas infame. El ojeteh

Pijus Erectus, más que sortear prefiero venderlos, ¿cuánto ofreces?

Esk, los sostenes son caros, incluso carísimos, los calcetines no.

20 €. Han de tener al menos una mancha de Huguitos y han de ir acompañados de una foto tuya de al menos medio cuerpo, sin camiseta y que se te vea la cara. Los gastos de envío corren de mi cuenta. :-O

Joder, sólo me ha faltado añadir lo de “Mensaje serio. No se atenderán llamadas perdidas ni números ocultos.”