Sólo otro blog infame


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Hugo “herramientas” Taylor

Una de las cosas que más odio de mi casa es que todo es viejo, muy viejo; y que todo está roto, muy roto. A cada paso que das para intentar arreglar algo (una cisterna que pierde agua, por ejemplo) te topas con cosas que se deberían haber resuelto antes para que así se pueda solucionar lo que ahora tienes entre manos. Y lo peor es que la desgana acaba con vencer a cualquiera. Esto está demostrado a nivel psicológico, tener orden alrededor te hace ser ordenado mientras que el caos y el descontrol hacen que todo se convierta en un “todo vale” en el que no te sorprende que la pintura del techo se descascarille a tu paso o que las tablillas del parquet tengan vida propia.

Es muy similar a los proyectos de software mal estructurados y viejos en los que se han “solucionado” tantas cosas a base de parches puestos por distintas personas de distintas formas (a cual de ellas más chapucera) que llega un día que hay que tirar todo y construirlo de cero o dejar morir el sistema.

Mi casa es así, y es una pena, si en mi familia nos pudieramos permitir invertir un par de decenas de miles de euros en tirar el piso completamente abajo y rehacerlo de cero (mientras nos alojamos temporalmente en otro lugar) tendríamos una choza verdaderamente brutal de esas que te quitan de las manos haya o no haya crísis. Pero eso no pasará, no somos tan inteligentes.

Total, que con ese panorama tan desolador me dispongo, bajo petición materna, a reparar unas (doce) sillas viejas del salón que se han ido rompiendo con el paso de los años. Son de aquellas sillas de muelles que se sustentaban con un entramado de cinchas clavadas al armazón y son esas cinchas lo que se ha ido rompiendo en todas y cada una de las sillas. Vamos, una mierda de sillas que se podrían remplazar por unas del IKEA tan ricamente sin intervención Huguiana (o Huguesca, que de ambas formas puede y debe decirse).

El fin de semana compré las cosas necesarias para la reparación, esencialmente las cinchas de marras, cuerda con una aguja curva y una grapadora de pared normalita. Ayer por la tarde reparé la primera, espero conseguir reparar un par por semana. Y bueno, aunque hacía años que no me ponía con nada de bricolaje casero (soy de los que con Bricomanía sólo aprendió que los tornillos se llaman “tirafondos” y que el de las flores llevaba subwoofer incorporado) la verdad es que el resultado ha sido bastante decente, salvo por un detalle.

Veréis, por cosas de la vida padezco “el síndrome de las manos blandas” típico de los que no han dado un palo al agua en toda la vida y que consiste en que mis manos son delgadas y suaves, como de nena. Soy un tipo que se gana la vida con su cabeza, lo más duro que tengo que hacer con las manos es levantar una bolsa de viaje en domingo. Para ilustrar lo delicadas de mis manos os diré que en ocasiones me he rozado la piel del anverso del pulgar sólo por usarlo como calzador para ponerme unos zapatos, así que es evidente que quitar grapas con alicates y pegarme con muelles fabricados en los 70 durante un par de horas no es lo mejor para mis manitas.

Con lo que ahora tengo las manos con más callos y dolores que en mi primera época de pajillero.

Conclusión, el bricolaje es tan malo para las manos como el PornoTube en el PC de un adolescente.

La semana que viene muchos más Briconsejos, ¡agur amigos!

# Idas de pinza, Tuesday, 24 de February de 2009 a las 22:03

9 comentarios, rollo Café Gijón

  1. O el RS o el MU. Las descargas directas están de moda ahora. Yo tendría las manos opuestas a ti pero quizás por eso sea un patoso y eso de arreglar desperfectos en mobiliario lo tendría chungo.

    Eso si, ponme una pared para quitar y en menos de lo que dura un capítulo de BSG te la hecho abajo.

    # Arystor 24 de February de 2009 a las 23:04

  2. Obligado:

    http://www.goear.com/listen.php?v=4ecc82a

    # Deses 24 de February de 2009 a las 23:50

  3. Te comprendo. El otro día montamos unos simples escalones IKEA y tuve que pedir a una amiga más bruta que nos acabara de apretar los tirafondos o allí no me subía yo.

    # Okok 25 de February de 2009 a las 07:51

  4. La hora de la herramienta es mucho mejor que Bricomanía, dónde vas a parar… ;) (ahora lo dan en Disney Channel, por cierto… y no puedo evitar verla un rato si la pillo haciendo zapping :P)

    salu2

    # Lady Madonna 25 de February de 2009 a las 10:11

  5. Con lo que ahora tengo las manos con más callos y dolores que en mi primera época de pajillero.

    ¿primera época?

    LOL

    # Doctor Mapache 25 de February de 2009 a las 10:33

  6. Eres el hombre de la casa por lo que veo…

    # Alexliam 25 de February de 2009 a las 10:36

  7. Personalmente prefiero el término huguiano a huguesco, por razones obvias que no voy a desarrollar ahora.

    Me da morbo imaginarte haciendo tareas domésticas de bricolaje con tus delicaditas manitas. Hazme un favor, la próxima vez que te arrodilles en el suelo para colocar las cinchas, ponte un collar de perro y vístete sólo con unos gallumbos sucios.

    Por otro lado, a mí el bricolaje se me da bastante bien. Poseo el equilibrio justo entre firmeza delicadeza, de modo que puedo manejar una clavadora de grapas profesional y al mismo tiempo aplicar la más suave y enervante de las caricias. En mi chalet, yo soy el hombre de la casa y tus funciones quedan relegadas sólo al ámbito intelectual y al sexual.

    Aunque aquí no hay que hacer tantas reparaciones; todo es nuevo y además, prácticamente todos los muebles son de Ikea. Me chiflan. Pero no son de las series cutres; son de las que son madera de verdad, nada de cartón y partículas.

    # Pijus Erectus 25 de February de 2009 a las 11:21

  8. Qué delicioso es tener un acosador sexual en tu propio blog.

    # Nosolomusica 25 de February de 2009 a las 17:21

  9. Nosolomusica, ciertamente.

    # Hugo 25 de February de 2009 a las 22:31