Sólo otro blog infame


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Incapacidad de reacción

Recientemente he vivido dos episodios que me han dado bastante que pensar sobre mi incapacidad de reacción. Situaciones en las que tendría que haber actuado de una forma y que, sin embargo, no lo hice.

En tren

La primera situación fue el fin de semana pasado yendo en tren, al otro lado del pasillo llevaba a un matrimonio, de esos que no quisieron tener su primer hijo hasta tener claro que tenían la vida asegurada o bien porque sentían que su matrimonio ya no iba a ninguna parte y se pusieron a engendrar para pasar el rato, como el que decide comprarse un Audi. Total, llevaban a un bebé bastante llorón y a un niñito de unos cinco años que en honor a la verdad era insoportable. La madre era la típica estirada a la que le da asco cambiar un pañal y el padre un notas trajeado (pero trajeado en plan paleto, a lo consultor informático de corbata de nudo ancho) con un BlackBerry de la que tiraba cada vez que quería desentenderse.

El caso es que, como digo, el crío era insoportable. No dejaba de dar por saco y de tirar cosas por el suelo ante la impasividad de sus padres, os aseguro que jamás en mi vida había visto nada parecido en un transporte público, el crío hasta vació una botella de agua entera en la mesita plegable del asiento delantero sin que le dijesen nada, todo ese agua terminó goteando hasta la moqueta del suelo mientras los padres pasaban.

Hasta que de pronto, al padre se le cruzaron los cables y no sé que dijo el niño que el tío se levantó a toda velocidad y amenazó con darle una bofetada, dejó la mano a milímetros de la cara del chaval que lógicamente se acojonó muchísimo. Pero no le llegó a dar y se volvió a sentar. Al rato el niño volvió a hacer una de las suyas y esta vez la madre le cascó, pero no una bofetada (que como suele decirse, “a tiempo” me parece justificada), sino que le cogió del bracito y le empezó a pegar tortazos uno tras otro, completamente enloquecida y con una fuerza absolutamente desproporcionada y con una cara de loca que daba miedo.

De inmediato mi cuerpo se llenó de indignación, de como trataría esa pareja a sus hijos cuando nadie les viera si eran capaces de gritar y pegar a un niño delante de tanta gente y me dieron ganas de llamarles la atención delante de todo el mundo y de que si se me ponían chulos amenazar con denunciarles.

Pero no lo hice. Y me sentí mal por ello.

En Metro

La segunda situación se produjo ayer, volvía a casa en Metro y en una parada se subieron tres turistas guiris con maletas y mochilas y un tío se subió detrás. Según vi a este tío me dio la sensación de que iba a mangarles pero no lo tenía claro y tampoco quería caer en el prejuicio. Le seguí mirando y lo que fue una sospecha ligera se tornó en casi convencimiento, le vi trastear con la chaqueta (“muleta” que le llaman en el argot de esta gentuza) tras la mochila de uno de ellos aprovechando que el vagón, como siempre, iba petado; y al momento se alejó.

No se si les llegó a robar pero estoy casi seguro de que como mínimo lo intentó. Y así me quedé, durante unos instantes preguntándome a mi mismo porque no hacía nada para evitarlo, deseando avisar a esta gente de que les habían robado o intentado robar, pero no tuve el valor, no sabía que hacer. No sé que me pasó, si me dio miedo que el tío me hiciera algo o me lo volviese a encontrar (cojo esa línea a diario siempre a la misma hora) o si me asustaba acusarle y que luego no hubiera hecho nada, no lo sé, al rato se bajaron todos y si fuera buena persona les debería haber avisado.

Pero no lo hice. Y me sentí mal por ello.

# Pataletas, Friday, 8 de May de 2009 a las 23:51

23 comentarios, amigos del internec

  1. Me han pasado cosas similares. Y me he sentido mal por ello.

    # Todd 9 de May de 2009 a las 00:53

  2. a mi me rovaron unas bolsas de sextercios esos malditos comunistass publicamente, pero la sosiedad enferma de Parnaso no supo enfrentarse a los insurrectos, ke cagaos.

    # Hukedio 9 de May de 2009 a las 01:25

  3. Siempre he creído que la inacción es una forma perfecta de librarte de esa cosa molesta llamada conciencia, pero estos dos son ejemplos perfectos de que no es así en absoluto. Ya lo decía (sí, vale, de otra forma bastante distinta) el grandioso xkcd, que como el refranero español, nunca se equivoca.

    # Harad 9 de May de 2009 a las 01:26

  4. Me has recordado a mi mismo hace un par de años.

    # Ellohir 9 de May de 2009 a las 01:38

  5. Con padres y niños mejor no meterse. Resulta que iba yo en el tren hace un par de meses, y había una madre con su hijo de unos 11 años y una amiga. Ambas hablando, el niño lo único que hacía era correr de arriba a abajo del andén, colgándose de las agarraderas del techo y saltando por los asientos libres. Estuvimos aguantando al niñato casi veinte minutos cuando ya me dí por vencido y ante la pasividad de la madre, me levanté y le espeté que si pensaba hacer algo con su hijo o si por el contrario iba a dejar que siguiera dándonos el coñazo el resto del puto viaje. Pa qué.

    La madre empezó a defender al niño: Que si es chico, que si tiene que jugar, que si pim y pam, no entraba a razones. Vale que tenga que jugar, pero no en un maldito tren en marcha y colgándose del techo. Pues nada, la tía el resto del viaje que si yo soy un antipático, que si nada más que me molesta a mí, y todo eso en alto para que el resto de la gente (HIPÓCRITAS todos, que no fueron capaces de opinar sobre algo que también les molestaba a ellos) se pusiera en contra mía. Lo mejor fue un puto cani enchaquetado, que para hacerse el molón, se puso a favor de la madre.
    Venga hombre, lo que hay que aguantar.

    El día que el niño se caiga de cabeza y se quede paraplégico se acordará de mí. Pero bueno, yo ya no le digo más nada a nadie. Ahí les zurzan.

    # TheOm3ga 9 de May de 2009 a las 02:07

  6. Lo de avisar cuando un mangui boda tras un guiri es difícil, pero lo hacíamos mucho una época en que nos tomábamos las cañas cerca del Museo Picasso. El mangui nos hizo señas de que nos iba a pillar algún día, pero no nos hizo nada. A un amigo, en cambio, le echaron gasolina en el bar como aviso por lo mismo: abrió el bar y el suelo estaba impregnado de gasolina, en plan “la proxima vez, ya sabes”.

    # Okok 9 de May de 2009 a las 08:53

  7. Pero el mayor susto personal fue una noche, volvíamos un amigo y yo de una discoteca y veíamos claramente que iban 3 chicos detrás de la mochila de otro. Le avísanos al turista, que no se acabó de enterar porque no hablaba inglés mi español, pero los 3 chungos vinieron tras nosotros y se liaron a insultos y ya se acercaban las ostias con mi amigo, hasta que cogí un palo del suelo y corrí hacia ellos gritando y con cara de loca, por lo visto. Menos mal que se asustaron y corrieron, porque no sé pegar ;)

    # Okok 9 de May de 2009 a las 08:59

  8. No sé cómo andarás de técnicas de combate, pero en mi caso yo lo llamo “instinto de supervivencia”. Vamos, que tanto el paleto de la corbata de nudo ancho como el descuidero me podrían moler a hostias con facilidad. Y ya se sabe que, en este país, la gente no se suele quedar en el mero intercambio verbal de afrentas (con lo sano que es).

    Lo peor no es que te dejen con la nariz rota, sino que en ese momento te entre la vena loca y por casualidad le acabes haciendo mucho daño (metiéndole los dedos en los ojos hasta el fondo, por ejemplo). Por eso agradezco infinitamente esta incapacidad de reacción que la naturaleza me ha otorgado. Creo sinceramente que, de no ser por ella, estaría en la cárcel o muerto.

    # mced 9 de May de 2009 a las 09:35

  9. mced ha dicho lo que creo correcto.
    Es una situación pierde-pierde con lo que el mal conocido (nuestra conciencia) suele ser el menos malo.

    Con la educación de los padres hacia los niños no se puede mencionar ni una. Hasta tu hermano puede dejar de hablarte como le des insinuaciones de cómo educar a los hijos.

    # marmolillo 9 de May de 2009 a las 10:21

  10. Sobre la primera situación no tenías que haber dicho ni hecho nada porque realmente no podías. Lo más razonable hubiese sido comentarlo con el pica o quien quiera que trabajase en el tren. No olvidemos que para eso también están.

    En cambio en la segunda me parece que sí te equivocaste, no creo que haya que saber combate cuerpo a cuerpo ni defensa personal como menciona mced. Si bien es cierto que yo tengo la ventaja del físico de la que es muy fácil sacar partido hay quien no y sí da el paso de avisar.
    En una ocasión tuve que coger vuestro amado metro e iba con la mochila de la cámara, la verdad que un poco despistado y una anciana, con cara de cansada como es normal, me aconsejó que me apoyase contra la pared. Dos paradas después entraron unos niños (rumanos, búlgaros, lo que sea, pero no eran gitanos autóctonos dedicados a la pillería) y la señora esta no hacía otra cosa que vigilarlos ya que de foráneos estábamos varios y en una ocasión los chavales se decidieron a intentar levantarle algo a una chica (típica excursionista con dos mochilas enormes y tal) y la mujer se levantó y les gritó un ¡eh! que dejaron de tocar nada. Mientras tanto yo flipando. Los críos se bajaron en parada (para la que faltaban unos segundos) y la chica se lo agradeció a esta persona, como es normal.
    Pero me hizo pensar, si una anciana que tiene 50 ó 60 años más que yo, para quien hacer movimientos bruscos le suponen un esfuerzo realmente grande puede parar los pies y mantener el orden a todo tipo de mangui yo, que físicamente podría hacerlo sin molestarme tanto, tengo la obligación moral de intentar evitarlo. Ten en cuenta que esa gente no va a buscar un enfrentamiento físico ni te va a partir la nariz, si pueden, se piran. Total que aquí en Pucela me envalentoné y quise parar los pies a uno que llevaba ya el periódico preparado y se colocó detrás de una pareja de alemanes en una plaza con muchos más turistas, y simplemente le dije oye, ¿qué haces?, el chico me miró mal y corrió, seguramente se fuese y volvió luego a por más presas, pero por unos momentos de heroicidad de verdad piensas que merece la pena. Hay que ser realistas, es muy difícil que una cosa de estas termine como el caso Neira. Yo te animo a que la próxima vez que veas algo así, al menos, hagas una señal a quien intentan robar, o te acerques con naturalidad como si fueses su amigo y le expliques lo que está pasando. Serás más feliz y tendrás para otro post.

    # ElGekoNegro 9 de May de 2009 a las 11:18

  11. Yo, como Hugo, nunca me atrevo a hacer nada, y soy muy grande y además negro, que da más miedo…

    Una vez, en un autobús, se sentó una tía bastante buena pero demasiado joven para mi, justo en el asiento delante mío. La cosa es que un tío con (no lo vamos a negar) cierta cara de retrasado que estaba sentado al otro lado del pasillo empieza a mirar a la tía, coge su sudadera, se la pone sobre las caderas y empieza el baile…

    Joder, me hubiese liado a hostias allí mismo, cada vez que lo miraba y el tipejo me veía, paraba, pero en cuando apartaba un poco la vista, seguía con el trabajo…

    15 minutos después la chica se bajó y el cabronazo tuvo que volver a ponerse la chaqueta. En aquella ocasión no hice nada al respecto, y me sentí muy mal por ello.

    Salu2!

    # samueltheslim 9 de May de 2009 a las 12:55

  12. No te culpes, es normal y se llama instinto de supervivencia. Es la primera Ley de la Humanidad: mi culo lo primero.

    # Ponzonha 9 de May de 2009 a las 13:15

  13. Yo creo que más que incapacidad de reacción eso es el efecto espectador (y te remito a la wikipedia que seguro que lo explica mejor que yo) http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_espectador

    # Chucheria 9 de May de 2009 a las 13:25

  14. cobardica

    # cesar 9 de May de 2009 a las 13:58

  15. En el primer caso, yo no intervendría nunca. Si aceptamos que cualquier persona pueda tener un hijo, lo aceptamos con todas las cosecuencias. Yo personalmente no dejaría tener hijos a mucha gente, pero me tengo que aguantar. En el segundo caso debería reaccionar todo el vagón, pero entiendo que el miedo a posibles represalias nos impida reaccionar, nos pasa a todos.

    # Nesta 9 de May de 2009 a las 14:06

  16. Yo me la jugué un dia iba camido del trabajo y en medio del Puente de Triana habia un nota con un walkitalki de juguete haciendose pasar por policia para robarles el dinero que llevaban encimaa unos guiris, los cogí del brazo y me los llevé de allí. Les explique que era un ladrón y llamé a la policia para denunciar al tio. En el momento no se me ocurrió pensar en las posibles consecuencias.

    Quizás sea porque cuando era niño me castigaron en el colegio por no haber ayudado a un amigo mientras cuatro compañeros le pegaban. Aprendí que era igual de malo no callarme y no hacer nada que participar en la paliza.

    # Ragenau 9 de May de 2009 a las 14:37

  17. No es muy extraño eso que te ha pasado, a muchos les pasa y supongo que tiene que ver con el desconocimiento de las consecuencias que se van a producir por el hecho de avisar al ladrón, a los putos padres o a la víctima del mismo atraco. No sabes si los ladrones se te van a encarar, si llevan un pincho o si los padres se van a poner violentos contigo.

    Ayer tuve una situación parecida en el centro comercial en el que trabajo. Una mujer inglesa de mediana edad iba tan borracha que apenas podía mantener el equilibrio y lo peor es que llevaba un carrito de bebé y un niño de menos de 1 año. Andaba por galería, todo el mundo la veía, veía su estado y al bebé que llevaba, no sé si por la sorpresa o por el efecto espectador del que se habla más arriba, el caso es que nadie hacía nada. Al ver el estado llamamos a la policía para que ellos se hicieran cargo del tema; por si tenían que avisar a asuntos sociales o que se yo, pero fuimos los primeros que avisamos a la policía, los únicos y al final ni la policía hizo nada.
    La recogió el marido y aquí no ha pasado nada…

    # Arystor 9 de May de 2009 a las 16:51

  18. Bueno Hugo, como sospecho que tenemos un similar manejo de la ironía te cuento mi método que posiblemente te valga. En la época en la que usaba más el metro había un mangui conocido por todos que a modo identificativo tenía una cicatriz que le cruzaba toda la cara.

    Un día una chica se sienta enfrente mío y coloca su bolso en el asiento de al lado. El cicatrizman se sienta junto al bolso y lo empieza a mirar con la misma cara que pone Paquirrín cuando ve un Whoper con queso. Yo miré a la chica y le dije: “Me encanta tu bolso ¿dóde lo has comprado?”

    Ella se quedó flipada, además en ese tiempo yo tenía una pinta como de bajista de los Sex Pistols. Por lo que mi comentario sonaba muy surrealista.

    El caso es que ella no respondió pero el tipo se bajó en la siguiente parada sin mangar nada y para mayor heroicidad mía otros pasajeros le indicaron a la chica lo que estaba pasando.

    No sé por qué no le pedí el teléfono, en el fondo soy un soso.

    # shevek 9 de May de 2009 a las 17:25

  19. Si, a todos nos ha pasado… pero igual, solo el hecho de que te hayas sentido mal por eso demuestra q no te da igual…. lo mas probable es q en proximas situaciones lo hagas.
    bien por eso

    # Danny 9 de May de 2009 a las 23:21

  20. mced, realmente los del tren no me habrían dado ningún problema, sobre todo porque eran gente normal, gilipollas pero no delincuentes. Sumado a que el vagón iba lleno de gente en silencio y que ellos tendrían que terminar el viaje como todos los demas, es decir, que estábamos forzados a vernos un par de horas más. Así que no, no habría habido nada físico. En cualquier caso, el tío no tenía ni media hostia, que para que yo diga eso imaginad como sería el tema de enclenque.

    El del Metro ya era otra cosa, un tío que se dedica a eso profesionalmente, de unos 30, bastante alto y con ese aspecto de no tener nada que perder ni aunque le deportasen. En un medio de transporte ruidoso, en el que la persona a la que quieres ayudar ni siquiera se va a enterar mucho de lo que está pasando y en el que cada dos minutos las puertas se abren y cualquiera se baja.

    Ahora que han pasado un par de días lo veo con más calma y creo que simplemente tuve miedo a que el tío me pegase una leche sí, tal y como le tenía me habría podido calzar un codazo en el estómago con total facilidad y el miedo me hizo tirar por el camino fácil.

    # Hugo 10 de May de 2009 a las 12:59

  21. Ke rasón ke tienes Hukedio

    # Hukedio 10 de May de 2009 a las 23:27

  22. La noche del alumbrado iba yo haciendo fotos al rio junto a uno de los puentes…probando la reflex que aun no la domino.

    Mientras, la gente estaba paseando o sentada en los macetones de cemento esperando que empezaran los fuegos..fuera del recito de la Feria.

    Entonces noto un golpe seco pero blando a la vez, aparto la camara de mi cara y es un indigente que me ha tirao como un paquete de arena envuelto en papel albal (si, subrealista pero asi era).

    Me quedo mirandole, y el tio me dice “tu guiri de mierda, deja de hacer fotos y vete de aqui o te meto”…

    Que yo no soy guiri, que soy de Sevilla. Esto es lo primero, pero claro, el como iba a saberlo… la verdad es que tengo un poco de aspecto de fuera y si le sumas la camara..

    Asi que cuando salgo de mi asombro, le digo “que? hare las fotos que me de la gana gilipollas!”

    El tio se pone bravo, pero sin moverse del sitio donde estaba sentado… yo hago una foto mas para que vea que paso de el, pero sigue amenazando con pegarme..

    Entonces cogo lo que me ha tirado (que me dió en el estomago-pecho) y se lo tiro a el y le digo “cuidadito conmigo que no me conoces y alomejor la que te va a partir la cara voy a ser yo”..

    Ahí se quedó todo. Pero el tio seguia murmurando, y unos jovenes a mi lado dijeron, este borracho .. como se acerque le damos, que se habrá creido, a una chica que no esta molestando va a pegar? vamos, delante mia no…

    La realidad es que no hicieron nada mas que eso, comentar eso al final. Pero bueno, quien sabe si el borracho se calló al final por el cumulo de rarezas..

    Que la guiri le hablara en andaluz y le echara cojones es algo que no se esperaba, fijo.

    # monttse 11 de May de 2009 a las 00:24

  23. Lo que te pasa es que tienes alma de fotógrafo de National Geographic, y no quieres intervenir ante la posibilidad de evitar que la naturaleza siga su curso.

    # raulbgluck 12 de May de 2009 a las 17:52