Sólo otro blog infame


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Indigente a bordo

Tenía este tema en la recámara y me he animado a escribirlo a raíz de otro post que publicaré en un par de días.

Hace unas semanas estaba sentado en un tren de larga distancia, esperando para emprender viaje cuando subió un indigente; tal cual, subió y se sentó en su sitio billete en mano. El tío llevaba unas zapatillas completamente reventadas y el resto del andrajoso aspecto que suelen tener la gente sin hogar y Steve Jobs. Su equipaje era una bolsa de basura negra llena de bultos, la dejó junto a las maletas como el resto de viajeros sin mayor problema mientras todo el mundo le miraba con bastante asombro. Os aseguro que la imagen era realmente inusual.

Hasta ese momento nunca me había planteado que los indigentes viajasen como hace cualquier otra persona, uno acostumbra a verlos por la calle, tirados o durmiendo en los cajeros automáticos o usados como carnaza barata en el Callejeros de turno y no se plantea nada más allá. Es más, para poder seguir viviendo sin hacer nada por ellos es básico ni siquiera pensar en que son personas o a muchos se les desmoronaría la escala de valores. ¿Quién podría pensar en comprarse una tele más grande sabiendo que en su portal hay alguien muerto de hambre?, pues cuatro cabronazos como yo y punto; el resto de la gente tienen que mirar para otro lado para que no se les atraganten los pensamientos.

Y es que ver a un indigente en un tren como una persona más debería ser tan lógico, debería ser tan normal que el hecho de que se nos haga tan extraño de ver es en si mismo lo que me trastoca. ¿Qué hace un indigente si quiere ver a unos primos que viven en la costa?, pues se está unos días ahorrando, se compra su billete y se planta allí un fin de semana, ¡no va a ir andando!, no tiene nada de raro, pero el caso es que sí que lo tiene, a la gente “normal” se nos hace raro, como pude comprobar.

No sé, no pretendo llegar a ninguna conclusión ni hacer reflexión alguna (lo advierto para evitar la clásica acusación de “no te creas que por reconocerlo eres mejor persona” o cualquiera de sus variantes de las que tantas veces he sido acusado), pero os aseguro que ese día entendí más que nunca el significado de “turista”.

# Idas de pinza, Tuesday, 3 de February de 2009 a las 15:58

11 comentarios, han comido lengua

  1. pues si..
    eso recuerda que le puede pasar a cualquiera, en crisis o no

    # gatoazul 3 de February de 2009 a las 16:35

  2. Yo he coincidido varias veces en un autobus que hace el trayecto Sevilla-Huelva-La Antilla-Huelva-Sevilla con un mendigo que vive en la calle y que un día nos contó que todos los años hace lo mismo. En verano se va a las playas de Huelva a pedir, porque hay mucha gente, y cuando termina se vuelve a Sevilla, que es cuando la gente ha vuelto de vacaciones. Con parte del dinero que gana pidiendo se paga los billetes de autobus, y en Damas ya lo conocen como si fuera un empleado más.

    # Nesta 3 de February de 2009 a las 17:31

  3. Teniendo en cuenta el valor del tiempo del indigente, es raro que vaya en tren, lo más lógico es que vaya en el medio de transporte más barato, aunque tarde mucho, porque se supone que no tiene prisa, no tiene que ir a trabajar, y no tiene nada mejor que hacer. Por lo tanto, lo normal sería que fuera en autobus, que es más barato, no en tren. O eso dice la teoría economica sobre el transporte y el valor del tiempo. Por eso se hace raro verlo, imagino.

    # Aloisius 3 de February de 2009 a las 17:36

  4. Aloisius, lo de que el autobús sea más barato que el tren, depende de la ciudad o pblación de origen y la de destino. También puede ser más lento que el autocar, según tipo de tren y de servicio por carretera.

    Por ejemplo, para visitar a mis padres, el tren (cercanías, 1h 20min. + 15mbus de conexión al pueblo de destino) es casi un 50% más barato que el autocar (1h en total).

    Yo conocía la migración de músicos callejeros, tengo varios amigos del ramo, pero la de indigentes sólo la conocía en casos en que una ciudad se los “quitaba de encima” ante un gran evento enviándolos con su billetito a otra gran ciudad (sea por olimpiadas, expos universales, etc)

    # Okok 3 de February de 2009 a las 18:02

  5. Yo tuve de compañero de viaje a un mendigo en un vuelto Las Palmas-Barcelona hace 4 años. Apestaba y llevaba salpicones de pintura en la cara y los brazos. Se sentó a mi lado, se tragó un somnífero y se quedó dormido con la cabeza colgando y un hilo de baba que se precipitaba unos 10 centímetros al vacío, pero que no llegó a caer. Cuando la peste empezó a darnos arcadas, nos cambiaron de asiento junto a un señor que “tenía un perrito muy mono”. Las narices, lo que tenía en su regazo era al mismísimo perro de satán, un can enano, pelado, con los ojos completamente blancos y que emitía unos rebuznos infernales. Debía de ser el hermano mellizo de Sam, y no exagero.

    No sé qué conclusión darle a ésto, pero seguro que hay una muy buena.

    # Patricil 3 de February de 2009 a las 18:37

  6. que cabrones
    una ciudad es bonita con lo bueno y lo malo

    # gatoazul 3 de February de 2009 a las 18:41

  7. No descartes que el indigente sea más rico que muchos de los que ivan en el tren ;)

    # rubendomfer 3 de February de 2009 a las 22:00

  8. Lo que comentas al respecto de mirar hacia otro lado me recuerda a una canción muy crítica en la letra y preciosa en melodía y orquestación de los Pet Shop Boys, que se llama The Theatre.

    En la canción, con orquesta y todo, parece ser que el que canta está describiendo el West End o barrios de teatros de Londres, pero cuando llega el estribillo te das cuenta que está cantada desde el punto de vista de un indigente.

    Tiene frases buenísimas como “cuando acaba la función finges no vernos porque así es todo mucho más fácil. Nosotros somos los culos que pisas cuando sales del teatro”.

    La canción es preciosa.

    Buena entrada.

    Gracias,

    # Cletus 3 de February de 2009 a las 22:46

  9. Yo soy tú y automáticamente pongo una reclamación.

    # Alexliam 4 de February de 2009 a las 20:24

  10. Pues no deberían permitir subir a un trasporte público a alguien sin las mínimas condiciones higiénicas. Sea un pobre de la calle o sea un ricachón.

    Digo yo.

    # Joe Kopiki 13 de February de 2009 a las 02:08

  11. bobos

    # milena 15 de April de 2009 a las 01:32