Sólo otro blog infame


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La crema Nivea

Estoy viendo que se termina el veranito y todavía no he hablado de la crema Nivea para el sol.

De toda la vida me han dado mucho asco las cremas, se te queda el cuerpo pringoso y las manos, puajjj. Me resulta muy desagradable pero sin embargo siempre me acuerdo de los botes azules de crema Nivea. Son de esas cosas que se asocian irremediablemente con buenos recuerdos, te acuerdas de la piscina, de la playa, de cómo la arena se te adhiere a la piel después de rebozarte en la maldita crema, etc. Pero si hay algo que recuerde con cariño es el balón hinchable.

El típico balón Nivea del verano

Lo primero es lo primero, el balón de playa

Esto si que es todo un icono del verano, diría que una de las mayores jugadas de marketing del mundo del souvenir. Vale tanto para entretener a los críos como para hincharlo a medias y apoyar la cabeza en plan Butterfly Pillow.

El balón Nivea es un estándar en balones de playa, otras muchas marcas (incluso Pescanova) han regalado balones de playa pero no consiguen el mismo efecto, o son muy pequeños o son muy grandes, no se, son como falsos. Recuerdo cuando era niño presentarme en la piscina (antes de que empezasen a prohibir jugar con pelotas en las municipales) con mi bañador, colgando de uno de los cordones la ficha del guardarropa, el pelo mojado, mi habitual sonrisa (en esa época aún no era lasciva sonrisa) y a la altura de la cadera mi balón, mi balón de Pescanova.

Era terrible asomar la cabeza y encontrarse una marea de balones azules ante mi pequeño balón a rayas blancas y rojas, que discriminación. Es de esas cosas que seguro que ahora valoraría positivamente por esa necesidad de “ser diferente” que tanto me aqueja desde que se me cayó aquella maceta durante una ventosa (¿o se dice vientuda?) tarde de otoño.

Normalmente no tener balón Nivea un verano significaba que tu madre había guardado el bote de crema del año anterior (la muy ahorradora) y claro, a lo largo de todo un año el balón a saber dónde leches estaba.

Llegar a esta situación era tan terrible como perder o pinchar el balón, desde ese momento había que conseguir que se comprase otro bote de Nivea con cualquier excusa, que tuviera otro nivel de protección o se gastase o algo. Debo confesar que nunca lo conseguí.

Lo segundo, el bote de crema

A medida que crecí fui dejando de lado el balón Nivea para centrarme en el propio frasco. No se que demonios tiene ese alrgado envase pero hace años que no puedo evitar despegar las etiquetas de todos los que caen en mis manos.

Empiezas levantando una esquinita de la pegatina frontal de colorines con la uña y la vuelves a pegar, pero te das cuenta de que eso ya no hay quien lo arregle. En una milésima de segundo la pegatina se ha llenado de arena y no se pega así que lo único que se puede hacer es retirarla por completo (mentalidad masculina, amigos). Y ahí ya si que la has cagado del todo porque el bote se queda pegajoso y desde ese instante no hay quien lo coja.

Da igual que lo hayas comprado esa misma mañana o hace un año (en el caso de las madres), si alguien te quita la pegatina del bote de crema Nivea destroza su veraniego glamour para siempre.

Aunque nada de esto importa, ya que en cuanto te quieres dar cuenta es 22 de Agosto y todo ha terminado, todo ha sido un sueño, un perfecto sueño californiano.

# Recuerdos del ayer, Tuesday, 22 de August de 2006 a las 20:30

4 comentarios, nada, la gente tiene mucho tiempo libre

  1. Oh, gracias por iluminarme en mi oscura ignorancia. Ahora ya sé porque nunca tuve amigos: ¡Nunca tuve un balón de Nivea! ¿Cómo iba yo a llegar lejos con mi balón de “Limpiuco” (promoción cántabra de reciclaje, que todavía conservo con mucho cariño)? Intentaré rehacer mi infancia cuando consiga uno, espero estar a tiempo… :-S

    # Misslucifer 23 de August de 2006 a las 00:30

  2. Ohhh!! Qué recuerdos!!! A mi me gustaban la Nivea pero mi madre se empeñaba en comprar Delial :(

    Yo también estoy traumatizado por no tener mi balón de nivea…

    # Onir 23 de August de 2006 a las 12:27

  3. El balón de Nivea es un clásico. No en vano No me pises que llevo chanclas, al final de la canción “No veo na”, dice la famosa frase “Tengo la cabeza como un balón de Nivea” …

    # Jean Bedel 23 de August de 2006 a las 13:08

  4. Claro,aquellos veranos de piscina en Madrid en julio y de playa en Gandia en agosto,aquellas madres,con aquellos bikinis de colores vivos,aquellos padres con aquellos bañadores “marcapaquete” y aquellos niños tostandose al sol sin miedo a coger cancer de piel y con miedo al corte de digestion despues del “bocata” de las tres…

    # Roberto 24 de May de 2008 a las 15:41