Sólo otro blog infame


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La tabla de surf de Pepsi

No sabría concretar el año, pero estimo que sobre el 95 o 96, en que Pepsi lanzó una promoción con las botellas de 2 litros en las que los tapones traían premio.

El sistema era el típico de mitades, para llevarte el premio tenías que conseguir las dos mitades en el relieve interior de dos tapones. Había un par de grandes premios, creo recordar que el más tocho era un piso y después un coche, para llevártelos tenías que conseguir mitad delantera y trasera del coche y la mitad delantera y trasera del dibujo de una casita. El resto eran premios menores, bicicletas, no se si alguna tele, minicadenas, gorras, y la tabla de surf que nunca olvidaré.

No sé como leches pasó pero el caso es que un día abrí una botella de Pepsi y al ir corriendo a mirar en el vasito sobre la nevera en que guardábamos el resto de tapones que habíamos ido guardando (no habría más de cuatro y seguro que estaban hasta repetidos) me llevé la sorpresa. Ahí estaban, las dos mitades de la tabla de surf ante mis propios ojos, una en mi mano y otra en el vaso. ¡Tenía premio, había ganado! Entré en shock.

En esos momentos no me planteaba que haría con una tabla de surf en Madrid, sólo quería mi premio así que al día siguiente fui con mi hermano a Correos y enviamos un sobrecito certificado con los dos tapones a la típica dirección de Barcelona en que siempre están estas empresas. Ni que decir tiene que pasados cuatro días ya me había olvidado de la dichosa tabla.

Pero no fueron cuatro días, sino meses, los que tuvieron que pasar hasta que sonó la puerta. Recuerdo que era bastante de noche así que nos sorprendimos un poco. Mi hermano salió a abrir y me llamó corriendo, era mi tabla de surf. Me dieron el sobre plástico (sorprendentemente ligero y pequeño para contener una tabla de surf) y mi hermano se quedó firmando el papel del mensajero.

Corrí al salón y abrí el sobre a toda leche, dentro estaba la tabla. Era una de esas tablas de pecho (imagino que tendrán un nombre técnico) y estaba hecha de puro porespan con el logo de Pepsi impreso en un lado. Me quedé muy decepcionado por su diminuto tamaño y que ni siquiera fuera de plástico hueco, sino de corcho cutre; pero no me di por vencido y me quise subir en ella. Con lo que cogí la tabla, la puse en el sofá y me subí encima sin pensármelo dos veces, como es lógico se partió por la mitad al más mínimo peso.

Y allí me quedé yo, subido de pie en el sofá, con la tabla partida bajo mis pies y cara de gilipollas justo en el momento en que mi hermano entraba en el salón tras despedir al mensajero. Nunca olvidaré que me miró a la cara y me preguntó de forma bastante retórica, “¿pero ya la has roto?”. Creo que fue uno de los momentos más losers de toda mi vida.

Un par de días después pegamos las dos partes (irónicamente quedó igual que las mitades de los tapones) de la tabla con celo (à la Art Attack) y la dejamos en lo alto de un armario. Creo que por ahí sigue y en nuestros corazones siempre será aquella tabla que esperamos durante meses y que tardé cinco segundos en destruir involuntariamente.

Y tengo otra anécdota similar con una Mega Drive, pero esa la dejo para otro día.

# Recuerdos del ayer, Tuesday, 19 de May de 2009 a las 23:47

15 comentarios, amigos del internec

  1. Creo que te refieres a un paipo. Yo tuve varios, con su correa y todo, no eran de corcho. Es lo que tiene haber crecido en la costa.

    # ElGekoNegro 19 de May de 2009 a las 23:54

  2. Hazle una foto, aprovecha tu cuenta premium de Flickr. Es algo que se echa en falta en este bloguín: fotos propias que ilustren las historias.

    Y ahora que lo dices, es verdad, está todo centralizado en Barcelona =S

    # Nosolomusica 20 de May de 2009 a las 00:11

  3. A mi lo que me tocó fue una minicadena por participar en un concurso de un juego de móvil, hace bastantes años. Cuando envié mi puntuación mi madre y mi hermana me echaron la bronca por participar en esos fraudes.

    A la semana de participar me enviaron un mensaje pidiéndome que le enviaran un sms con mi dirección para entregarme el premio. Otra bronca.
    A los 15 días me llegó el mensajero con la minicadena, una Thomson. Nadie se creía que de verdad estas cosas podían suceder, ni yo siquiera.
    Al año de tenerla inmaculada y en perfectas condiciones se la regalo a mi hermana. A los 2 días rompió el lector y el casete. Ahora solo funciona la radio.

    En mi casa todavía no ha llegado ni un premio de Venca. El juego era de fútbol. El móvil creo que era un Siemens.

    # Arystor 20 de May de 2009 a las 03:07

  4. Me has despertado con esta anésdota. Estaba totalmente sobado y me he descojonado imaginándote con cara de capullo mirando la tabla rota bajo tus pies.

    # El Duque 20 de May de 2009 a las 08:36

  5. Recurriendo al refranero español que tanto te gusta: A caballo regalado no le mires el dentado. Nunca supe por qué se usa este palabro en desuso; será porque dentado rima con regalado. Yo propongo cambiar caballo por montura, para así poder usar dentadura en vez de dentado. Quedaría así: A regalada montura, no le mires los dientes. O algo así… no se me da tan bien como a Mauro Entrialgo hacer propuestas para nuevos refranes.

    En fin, a lo que iba: Lo de Pepsi no son regalos; son promociones, ya que es necesario comprar un producto para acceder, quizá, al premio. Por ello se puede hablar de publicidad engañosa: jugaron con las ilusiones de un niñito Hugo para vender más Pepsis, y a la hora de la verdad, te fornicaron (jodieron en fino). Si hubieses sido mi protegido por aquella época, me hubiese puesto en contacto con Pepsi para decirles lo desagradable que sería que la revista Pronto publicase tus lágrimas al ver la tabla de surf.

    Yo pasé por una experiencia similar cuando tenía 13 años, también con un tapón de Pepsi (a continuación viene un relato sórdido que conviene no leer, y mucho menos, seguir los enlaces que lo documentan). Hechos verídicos demostrables.

    En el tapón ponía: Premio: un equipo de skateboard. Imagínate qué contento me puse: Un equipo de skateboard para mí solito. La imaginación de un chaval de 13 años no tiene límites a la hora de recrear la de cosas que se pueden hacer con un equipo de skateboard sin protección. Pasé el pero mes de mi vida, matándome a pajas pensando en lo que estaba por venir (hasta siete en una noche; fue mi récord de todos los tiempos).

    La ilusión tardó lo que tardó en llegar el regalo: Un casco de plástico duro acolchado con esponja y unas rodilleras de los mismos materiales. Todo ello con los espantosos colores y logo de Pepsi, azulgrana deportivo. El equipo no incluía la tabla, de modo que nunca lo usé. De haber tenido tabla, tampoco lo hubiese usado, ya que aquellos horribles colores no combinaban con ninguno de mis pantalones, camisetas ni zapas, y, sobre todo, nunca lo hubiera usado ya que la talla era para un niño de 8 años.

    Ese equipo de skateboard todavía estará en el trastero de casa de mis padres, recordándome una de las razones por las que dejé de beber Pepsi.

    # Pijus Erectus 20 de May de 2009 a las 13:36

  6. Bodyboard.

    # Alexliam 20 de May de 2009 a las 14:37

  7. ElGekoNegro, paipo le llamamos en el norte, pero ese palabro, a los del sur no les dice nada, que le llaman como dice Alexliam Bodyboard. Pero es curioso, porque paipo viene del hawaiano, así que no se muy bien por qué llegó sólo hasta la costa norte, y no hasta el sur.

    Por cierto, Hugo, casi mejor quedarte sin paipo, para no repetir ciertas actuaciones.

    # Aloisius 20 de May de 2009 a las 15:15

  8. @Geko @Alexliam por aquí (Cádiz) se le llama o llamaba Boogie, es junto con el scalextric y el spectrum uno de mis pequeños trahumas infantiles. La historia ha tenido un momento Barrio de “Fernando Leon” que me ha dao hasta penica. :-D

    # Garrafa 20 de May de 2009 a las 16:17

  9. Se llama bodyboard.

    Esto me recuerda al día que mi amigo se comio una oreo que tenía guardada y que traía dibujada una pelota de playa para canjear en mi establecimiento mas cercano (por la susodicha pelota de playa)

    # Cristian 20 de May de 2009 a las 16:28

  10. Es que llamar a ‘eso’ tabla de surf ya es empezar mal. Por aquí se le llaman ‘tablas de bodyboard’, y suelen ser bastante malutas, si… Y no te panes de pie en ellas precisamente :)

    # Rick 20 de May de 2009 a las 16:43

  11. ElGekoNegro, En mi pueblo Paipo es la denominación jutre y de andar por casa. Los pros las llamábamos bodyboard y desde luego las nuestras no eran de corchopán. Ésas estaban reservadas a los losers de interior, madrileños mayormente…
    Y os lo dice un asturiano.

    # Ponzonha 20 de May de 2009 a las 17:13

  12. No me convencen vuestros argumentos, me quedo con paipo, y si encima es la palabra original le da un plus al tema. Así que nada, paipo o tablacuerpo, hay que joderse.

    # ElGekoNegro 20 de May de 2009 a las 17:40

  13. Art Attack es buenísimo :D

    # Todd 21 de May de 2009 a las 06:19

  14. Jajaja. Estoy a punto de salir para la uni, y gracias a esto me voy con una enorme sonrisa en al cara.

    Saludos, Hugo.

    # Mr. Grieves 21 de May de 2009 a las 08:30

  15. Es el primer post que leo tuyo y me parto de risa con la escena de tu hermano entrando viéndote con la tabla partida…
    Voy hacia atrás en el tiempo de publicación de los post con la intención de leerlos TODOS.

    Qué bueno eres para esto, cacho cabrón…!

    Saludos

    # Cesar 15 de October de 2009 a las 10:47