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Las consecuencias de cambiar la vida de terceros

La vida está repleta de decisiones que todos tenemos en nuestra mano, hablo de cosas normales, como escoger si compramos una camiseta azul en lugar de una roja, no a elegir vivir en un ático frente a la Costa Azul con un mayordomo llamado Renato en lugar de en un nicho infestado de ratas estándar frente a un fumadero de crack en La Rosilla. Los sueños son otra cosa.

Pero aunque como adultos (o eternos proyectos de ello) tengamos la capacidad de tomar las decisiones, éstas se pueden ver influenciadas por los demás, así como nosotros podemos influir en las de los otros.

Hasta aquí todo guay, se entiende, pero ¿qué pasa cuando una decisión influenciada por ti cambia la vida a alguien? Aunque te puedas excusar en que no has obligado a nadie a decidir y que la última decisión la tenía en su mano el interesado no cabe duda de que también eres gran responsable de dicho cambio. Y lo chungo del tema es que aunque se haga con la mejor intención los cambios pueden ser para bien, para mal, o bien para unas cosas y mal para otras.

Supongamos que animas a una amiga a mirar con otros ojos a un tío que sabes que está interesada en ella o que aconsejas a un amigo para que cambie de trabajo. Si estas personas te hacen caso y luego todo falla pueden quedar con el corazón roto o de campamento en el INEM y, probablemente se acordarán siempre de la mierda de consejo que les diste (o te asesinarán justo antes de perdonarte). Si, por contra, todo sale bien, pues genial, tu consejo no pasará de ser algo anecdótico y el “mérito” de tomar la decisión acertada será exclusivo de los interesados. Pero lo realmente jodido es cuando las cosas no son ni blancas ni negras, que es la mayoría de las veces.

Si tu amigo consigue un curro en que cobra un sueldo mayor pero trabaja más horas con peores condiciones y le queda más lejos de casa te sentirás bien porque ahora se podrá comprar más iPhones y su jefe estará contento pero por otro te atormentarás pensando en que le has arruinado la calidad de vida a alguien que tal vez no necesitaba más que sobrevivir tranquilo y tener tiempo para si mismo.

Si tu amiga acaba con un tío que finalmente resulta un mediocre a todas luces pero al que quiere mucho te sentirás bien porque ella dice ser feliz pero te sentirás mal planteándote si en el fondo sabe que el tío con el que está es la misma mierda que habría encontrado en un montón de oportunidades el último día de las rebajas. Te sentirás mal pensando si habría podido encontrar a otro que le diera mucho más sólo si tu no hubieras metido el hocico donde no te llamaban.

Una mierda, ¿verdad?

Pero, ¿y si tu eres el jefe?, ¿y si ese tío mediocre a la par que afortunado eres también tu?, ¿se verá con otros ojos?

Pues depende del día.

# Idas de pinza, Wednesday, 7 de November de 2007 a las 22:20

8 comentarios, han comido lengua

  1. Hombre, depende del dia. Pero tambien hay que tener presente, que igual que ellos toman esa decision libremente (como comentas al principio) la decision de hacer las cosas (dar los consejos) tambien es tuya y la tomas en un momento dado. Tal vez luego sea equivocada, pero en ese momento, te parecio la mejor opcion.
    En cosas así (un trabajo, o una pareja) creo que esta explicacion valdria. Por que al fin y al cabo son cosas que se pueden cambiar (dejas el trabajo, dejas a tu pareja) pero para cosas mas grandes, tal vez la “solucion” que he dicho no sea valida. Por ejemplo, para cambios de gobierno o guerras. Entonces no depende de como veas tu la situacion, por que de tu actuacion/decision, puede sufrir mucha mas gente.

    # carballo 8 de November de 2007 a las 00:21

  2. Por eso yo procuro no dar consejos, nunca sabes hasta que punto puedes joder la vida de los demas.

    # Alexliam 8 de November de 2007 a las 09:27

  3. Yo sí que doy consejos, argumentando mi postura. No digo “haz esto o haz lo otro”. Me cuido mucho de intentar forzar a la gente a que haga lo mismo que haría yo. Y lo hago porque sé que es su decisión. Haga lo que haga o elija lo que elija, el único que decide es él.

    # Mequetrefe 8 de November de 2007 a las 12:03

  4. Yo doy mi opinión, en base a lo que yo creo correcto y con los argumentos por los que yo creo que es correcta, luego cada persona hace lo que le parezca mejor, no es plan echar la culpa a otro de un consejo erroneo, si lo has seguido es porque en su momento parecia bueno, si ahora no lo es puede que las circunstancias hayan cambiado.

    # Burgos 8 de November de 2007 a las 13:17

  5. Nunca me lo habia planteado así y el hecho es que da bastante grima. A partir de ahora me has influido a ser menos ignorante, ergo, menos feliz. Gracias.

    Hugo está pasando por malos momentos?

    # Siq 8 de November de 2007 a las 18:16

  6. No, en realidad soy muy feliz, esto son sólo ideas sueltas.

    # Hugo 8 de November de 2007 a las 20:01

  7. Algo que alguna vez he pensado plantearme pero que nunca había hecho… No suelo dar consejos, bueno, trabajo de vendedor, me interesa que ahí si que se sigan mis consejos, si no no huelo un céntimo ;-) ; pero en lo personal nunca me gusta, siempre propongo las dos situaciones, pero intento no decantarme por una o por otra, al fin y al cabo ya tengo bastantes decisiones que tomar en mi vida, y por ende cagarla, como para tomar las de los demas…
    Buf, envio el comentario, o no??? Que me aconsejais??? ouch, ya lo envié…

    # Hexmar 9 de November de 2007 a las 01:27

  8. A mí no me gusta dar consejos, pero si los doy, es como comenta Burgos… me fastidia sobremanera la gente que cree que sabe cómo tienes que vivir tu vida: “cambia de trabajo que en el otro ganarás más”, y tú qué sabes si yo quiero forrarme o prefiero tener un trabajo que me guste aunque no gane tanto? Como comentas lo del trabajo, me viene a la mente cuando Salva ha cambiado de trabajo: yo siempre le he intentado hacer ver las cosas buenas y malas de ambas posibilidades (cambiar o no), pero el que tenía que decidir era él.

    salu2

    # Lady Madonna 9 de November de 2007 a las 08:35