Sólo otro blog infame


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Lázaro

Lo he dicho alguna vez por aquí, yo de pequeño era un maldito cabrón, y entiéndase por “de pequeño” un “hasta hace escasos dos días”. Y cuando digo que era un cabrón es que era el típico que puteaba y se aprovechaba de los débiles, mejor dicho, de los que eran aún más débiles que yo. Tanto que creo que mi mayor logro en estos últimos años es que cada vez soy menos cabrón e intento ir mejorando como persona, una especie de viaje hacia un estado de “buen ser humano” que me tuvo que venir de serie, pero no fue así y lo tengo que ir forjando poquito a poco.

Me explico, en aquellos tiempos no es que fuera un abusón de los que robaban el dinero para el bocadillo (ya que nunca tuve madera, ni corpulencia, para ello), pero sí que era bastante hijodeputa en lo que a cachondearse de los demás se refiere, me reía de los gordos, de los que iban sucios a clase, de las niñas con bigote o pelos en los brazos, inventaba motes ridiculizantes que inexplicablemente luego todo el mundo asimilaba y todo lo hacía en la cara de las víctimas, mofándome directamente. En ese sentido siempre fui de cara, algo es algo.

A ver, no es que estuviera todo el día atacando al personal, pero solía tener una labia más suelta y ácida que los chicos de mi edad así que cuando quería les ganaba por la mano con suma facilidad (a la mayoría les podía insultar y que tardasen 30 segundos en comprender lo que les había llamado) y, como encima sacaba buenas notas y tenía cara de buen chico, en el caso de que hubiera movida siempre contaba con un plus de credibilidad por parte de los profesores.

Recuerdo algunos de los que fueron blanco de mis cabronadas verbales (hoy elegantemente llamado bullying), seguramente no todos, pero tengo muy claro que fueron demasiados. Por desgracia tardé mucho en darme cuenta de lo cabrón que era, mucho después de conocer a Lázaro.

Lázaro era un chico de mi clase, en primero de secundaria. El chaval era repetidor y nada buen estudiante, le veías en clase y podías atender a la explicación y al mismo tiempo contemplar las caras que ponía a cada cosa nueva que decía el profesor, es como si le hablasen en chino. Él era alto, mucho más que los de mi clase y obviamente mucho más que yo (lo de tapón no es algo nuevo en mí) pero no era un tipo alto con planta, sino encorvado y chepudo. Estaba algo gordo, tenía las uñas negras de mierda por norma y solía llevar siempre un jersey azul, muy grueso, tipo marinero y que la verdad olía francamente mal.

Pero la cruz de Lázaro fueron sus granos, al ser mayor la adolescencia le llegó antes y se le cubrió la cara de acné. Cada semana, como un reloj, le salía un grano enorme en la punta de la nariz y todos nos cachondeabamos de él sin dudarlo. La gente le preguntaba por el grano, que que tal le iba la vida, que si ahora tenía que comer por dos, que si tenía familia, que si mañana era el baile de fin de curso y por eso le había salido, que si se mataba a pajas, etc. etc. Las típicas gracietas de niño pequeño. Le tuvimos crujido así durante dos años enteritos, en segundo creo que volvió a repetir y se alejó de mis dominios, aunque imagino que otros tomarían el relevo.

Desconozco que había dentro de este chico, nunca hablé con él de nada que no fueran burlas sobre su persona, no se hasta que punto le afectaban todas estas mierdas, no se si colaboré en traumatizarle o si Lázaro salió adelante sin mayor complicación; espero que fuera así.

Dos años después me crucé con Lázaro, estaba más delgado y no se le veía ni un grano en la cara. Yo ya tenía unos granos que ni Jordi González metido en una cazuela de chorizo. Hoy, casi una década después, sigo con mi acné.

Tras esto creo que seguí siendo bastante cabrón pero aquello fue toda una lección del karma simplificado (à la Earl) en la que me sigo apoyando de cuando en cuando. No obstante, ojalá las cosas no funcionasen así en mi puta cabeza, ojalá no tuviera que esperar a ver como la mierda me salpique para darme cuenta de lo duro que es para el que ya le ha caído un buen cubo la tarde anterior.

# Idas de pinza, Wednesday, 29 de October de 2008 a las 19:24

15 comentarios, amigos del internec

  1. No quiero hurgar, pero todo lo que se dice en la adolescencia a alguien, acaba teniendo fuertes repercusiones en esa persona de mayor, ya que justo le estás tocando en el tránsito entre niño y adulto (o así lo veo yo). A mi personalmente me ha hecho ser una persona retraída por infravalorarme comparándome con los demás, y hasta hace bien poquito no he empezado a verme distinta y quererme un poco.

    Los chicos sobre todo a esas edades es que sois unos putos cabronazos. Y siempre he pensado que el que atacaba mucho a los demás, era para defenderse, porque no tenía otra cosa para hacerse valer.

    Menos mal que crecemos.

    # Aeris 29 de October de 2008 a las 22:09

  2. Yo te apoyo, Hugo, le llamábamos Rudolf.

    # ElGekoNegro 29 de October de 2008 a las 22:21

  3. Yo he jugado un poco los tres roles posibles; a épocas como “insultado” (a mi también me salían unos granos enormes en la nariz que, por cierto, no hacían más que crecer en proporción al soporte) y a épocas como “agresor”, aunque he de decir que mucho más suave que lo que sufrí.

    Más tarde, me tocó como educador ver cómo niños (algunos como protección para no demostrar sus carencias y otros, en realidad, muy seguros de si mismos) y es casi más duro que ser insultado. Por la impotencia sumada a una supuesta ascendencia que debería permitirte frenarlo.

    Dicho esto, sí afecta (y en algunos casos MUCHO) a los niños que son insultados. Pero en la mayoría de casos, los niños ya venían con problemas de casa (no hablo de malos padres sino de situaciones complejas en un sentido amplio).

    Por cierto, el post me parece sencilllamente brillante tío. Nada más que decir.

    # Alberto 29 de October de 2008 a las 23:21

  4. De modo que tú eres el hijoputa que me machacaba con mis granos. Eres ESE Hugo. Hay que ver lo pequeño que es el mundo. Lo tienes claro, chaval, ahora sí que voy a romperte el puto agujero gay que escondes bajo tus rosas gallumbos. ¡POR FIN LA ESCUSA QUE BUSCABA!

    Firmado: Lázaro.

    P.D.: Y vete olvidando de la vaselina. Será a pelo y sin lubricar.

    P.D. de la P.D.: Creo que me ha quedado un comentario demasiado subido de tono. Te pido disculpas y te aclaro que era broma: no soy Lázaro. No temas, llegado el momento usaré vaselina. Mucha vaselina. :-)

    # Pijus Erectus 30 de October de 2008 a las 00:00

  5. Eras el típico hijoputa que a se metía con la peña, eh. Pues probablemente Lázaro ahora sea un triunfador.

    Recuerdo a un capullo de mi clase que era feo, olía mal, y no sabía hablar, siempre nos metimos con él. Lo último que supe es que ahora es DJ y gana una pasta gansa por pinchar un par de horas.

    Así es la vida, mejor no reírse de nadie, como yo hacía.

    # Alexliam 30 de October de 2008 a las 00:24

  6. Yo siempre he sido insultado, marginado y ahostiado. Siéntete culpable.

    # Juankiblog 30 de October de 2008 a las 00:57

  7. Sí bueno, es la parte que he pasado por alto, en mis tiempos de estudiante yo también recibí lo mío, lógicamente. Nunca tuve especial fama de empollón pero aún así estuve en el punto de mira más de una vez.

    # Hugo 30 de October de 2008 a las 01:11

  8. Pues yo en el colegio fui de los que estaban en la mitad, recibía de vez en cuando alguna burla pero no por norma general, había casos peores. Y a partir del instituto ya cada uno iba a su rollo.

    # Fran 30 de October de 2008 a las 10:01

  9. Yo todavía no he dejado de inventar motes a menudo ridiculizantes para referirme internamente a la gente. Pero es por una razón justificada: Tengo mala memoria para los nombres.

    # Patricil 30 de October de 2008 a las 12:46

  10. “Algún día el yunque, cansado de ser yunque, pasará a ser martillo.” Mijail Bakunin.

    # marmolillo 30 de October de 2008 a las 20:04

  11. marmolillo, a quien madruga, patada giratoria.

    # auster 30 de October de 2008 a las 20:24

  12. Gilipollas

    # akirsa 3 de November de 2008 a las 11:47

  13. Yo siempre he defendido que ha partir de la secundaria ( o de los 10, 12 años ) hubiese dos tipos de colegio.

    Los abusados y empollones ( evidentemente yo me meto en ese grupo ) donde poder desarrollar nuestro intelecto y empezar a cimentar la relación con las mujeres ( no ignoremos que las niñas a esas edades por lo general eran más listas y trabajadoras ).

    El de los abusones, que sería como una prisión para jovenes terroristas, por supuesto chicos y chicas separado, hasta los 18 años, a los cuales saldrían a tener un trabajo de bajo nivel o directamente a ser esclavos.

    Sería el precio a pagar por ser pequeños hijos de putas de niños, porque esas cosas siguen siendo igual cuando siguen creciendo.

    # Cooper 10 de November de 2008 a las 11:54

  14. Cooper, apoyo totalmente la propuesta y cuando gobierne el mundo (o por lo menos el país) la llevaré a cabo. En Holanda, por cierto, separan a los de secundaria en tres grupos según el nivel de los alumnos. No es lo mismo, pero algo es algo.

    # Harad 10 de November de 2008 a las 20:33

  15. Brillante, emotivo, jodidamente tierno…

    # Lila Ortega 23 de March de 2009 a las 16:36