Los collares con el nombre del que los porta
Generalmente colgarle un nombre propio a un collar sólo vale para identificar a un animalito que, por su condición, no sabe hablar; perros y gatos típicamente. Pero hay gente que no entiende esto y se compra, y lo que es aún peor, se pone, collares con su propio nombre.
En los 90 nos atormentaron aquellos colgantes de metal atravesados por una cuerdecita cutre de cuero barato que vendían en los puestos y en los que, letra a letra, se presentaba el nombre de la persona que había enganchada a él, a 100 pesetas la unidad. Dado que las letras se vendían de forma individual era terrible ver como las niñas llamadas Hermenegilda lloraban al no poder costearse el collar como sí hacían sus amiguitas llamadas Ana o Pau.
La cosa es que aquella época pasó y hoy es muy difícil encontrar a alguien con alguno de esos colgantes (a Dios gracias parecen haber desaparecido, igual que aquellos otros de plástico negro que quedaban apretando el cuello de las chicas simulando ser un tatuaje o algo parecido que nunca llegué a comprender), y los pocos que quedan son de esas personas que los van mordiendo compulsivamente como si fueran un bozal así que no creo que les quede muchos años hasta que el cordón se rompa.
Pero bueno, como decía, que aunque ya no continuaron los viejos formatos, en estos últimos años se ha producido un retroceso desde el comentado sistema de tipos móviles hacia unos colgantes en que aparece directamente el nombre en letras gigantes de metal estampadas de un golpe y con los lacados más brillantes posibles. Todo un paso atrás incluso para el ecosistema de lo hortera, a ver si los prohíben o algo.
¡Ay!, si Gutenberg levantara la cabeza.

14 comentarios, nada, la gente tiene mucho tiempo libre
19/01/2009 a las 22:55 ←
Pues el de Carrie se sale.
19/01/2009 a las 23:17 ←
No están del todo extinguidos, no.
En mi curro había una chica, que debía estar enamoradísima de su novio (aunque lo ponía a parir en cuanto podía) porque llevaba un colllar de esos en los que letra a letra ponía el nombre del chico en cuestión… David se llamaba el colega, y ella… ya no me acuerdo, y eso que hace 4 meses que no está.
Cuando lo vi no me lo podía creer.
En fin…
19/01/2009 a las 23:39 ←
También en versión pulsera, muy propio de bebés. Como de costumbre, por mi parte una ntable diferencia hacia este tipo de cosas. Los colgantes plástico negro formando rejilla que amordazaban al cuello de las chicas sí me daba más reparo.
20/01/2009 a las 00:02 ←
Puedes culpar a sexo en nueva york.
20/01/2009 a las 00:16 ←
Yo recuerdo la moda de los chupetes de plástico que se colgaba todo el mundo al cuello, causaron auténtico furor, creo recordar que eran los primeros 90′s. En cuanto a las letritas en el cuello… dime lo que te cuelgas al cuello y te diré quién eres.
20/01/2009 a las 00:24 ←
Es como aquella moda que todavía sigue al uso entre los chavalines, ésa de las chapitas de Coca-Cola o Fanta que la gente se ponía a modo de pulsera, de collar o incluso en las zapatillas y las coloreaban y todo, jeje parecian un amo de llaves.
20/01/2009 a las 07:57 ←
He de confesar que con 14-15 años yo tenía uno de esos collares, aunque no duró mucho (un verano, quizás) porque un día se rompió el pseudocuero ese y las letras cayeron esparcidas por el suelo. Las recogí, con intención de arreglar aquel desaguisado pero, por suerte, nunca lo recompuse.
Lo que hacen las modas.
20/01/2009 a las 09:57 ←
Lo suyo es llevar un cordón de oro tamaño ancla con unas letras que se puedan leer desde el espacio, y si tienen incrustaciones de diamantes, entonces ya es la leche…
20/01/2009 a las 11:12 ←
Yo tenía uno.
20/01/2009 a las 12:13 ←
Los chupetes de la suerte, los chinitos de la suerte, las pulseras brasileñas de la suerte… si hoy en día tenemos crisis es porque queremos, no será por mala suerte… XD
20/01/2009 a las 12:20 ←
Yo los he visto hasta con el apellido xDD
Pero lo segundo que has planteado, el del nombre directamente fundido en una pieza, me parece algo más… hasta elegante. Hay gente que lleva el nombre de algún familiar querido, y si se hace con gusto (en oro blanco o plata, con una cadena discreta y bonita, etc.), no queda tan mal. Eso sí, llevar el propio nombre, es un gran NO, ahí estoy de acuerdo.
Victoria Beckham hacía esto, pero en forma de pulsera, y con los nombres de sus hijos.
20/01/2009 a las 12:25 ←
Cuando saco a pasear a mi esclavo le suelo poner el collar de cuero con remaches y su nombre pirograbado: Goofy. No siempre lo llevo con cadena y bozal, ya que por lo general, suele comportarse bastante bien.
20/01/2009 a las 14:39 ←
Yo tenía uno, pero de cilindros achatados de madera, eran curiosos y graciosos… aunque casi nunca lo ponía XD
Pero los que has puesto en la imagen… no me gustan, me parecen muy …. vamos, que no.
18/10/2009 a las 03:22 ←
Hay pongan uno con mi nombre please