Sólo otro blog infame


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¿Está la tecnología a punto de caramelo?

Seguro que muchos estáis de acuerdo con aquello de que si esperas permanentemente a que las cosas se actualicen jamás compras (ni disfrutas) nada de nada. Es la situación típica de la gente que no se compra una cámara de fotos, o un ordenador, o un coche, o lo que sea, porque piensan que es tirar el dinero comprar algo que en poco tiempo va a ser actualizado por un modelo superior y, seguramente, a mejor precio.

Pero el caso es que creo que, por una vez, esto puede dejar de ser cierto.

Me explico, creo que la tecnología se encuentra justo en un punto en que lo que tenemos en estos momentos empieza a estar realmente bien, bien con mayúsculas, pero aún le faltan unos años (no creo que más de cinco, diez como muchísimo) para que sea realmente la hostia y alcancemos unos niveles de calidad y funcionalidad que hagan que sólo cambiemos nuestros aparatitos cuando se nos rompan los que tenemos; igual que hacemos ahora con los frigoríficos o las lavadoras. Es decir, un punto en que seguirán introduciéndose mejoras con el paso del tiempo (al igual que pasa con las lavadoras) pero en que la base ya estará firmemente asentada y tener o no lo último sólo será una cuestión de pijos y no de una diferencia real del uso del producto. De hecho ya hay mucha gente que funciona así, y no tienen mayor problema en su día a día.

Veo los smartphones actuales, los libros electrónicos, los tablets, los televisores (a falta de alta definición), las videoconsolas, las pantallas 3D (sobre todo las tecnologías sin gafas como la de Nintendo 3DS, que aún no he tenido el gusto de probar pero que promete ser acojonante), los sensores de las cámaras de fotos, las pantallas táctiles, los reconocedores de movimiento (tipo Microsoft Kinect) y acelerómetros y me da la sensación de que todo se encuentra bastante cerca del umbral de la perfección, en un punto en que con cuatro ajustes y mejoras ya no nos hará falta nada mejor. En un punto en que cuando nos quieran vender la versión nueva de algo lo tendrán realmente complicado para explicar los beneficios que representa sobre los modelos anteriores.

Pongamos como ejemplo los libros electrónicos (al hilo de que el otro día el Amazon Kindle bajó de precio a unos niveles que ya lo empiezan a hacer interesante para usuarios esporádicos). Hoy día lo único que se le puede pedir a un libro electrónico es que permita hacer anotaciones a mano alzada (típico argumento contra estos dispositivos que los que tiramos de biblioteca no llegamos a comprender, yo jamás he escrito sobre un libro), que la pantalla tenga más resolución (apartado que mucha gente ni siquiera notaría) y que sea resistente al agua y las caídas. Pero el resto de requisitos, incluso para unos dispositivos que están en pañales, ya están superados (peso, duración de la batería, legibilidad, almacenamiento, etc.).

Con los móviles pasa exactamente igual, lo único que les podemos pedir es que sean más ligeros y resistentes y que las baterías duren más (mal generalizado de todos los dispositivos móviles), pero a nivel de funcionalidad la inmensa mayoría de los usuarios ya van servidos con lo que ofrecen hoy estos aparatos (llamadas, mensajes, correo electrónico, navegación web, música y cámara de fotos). Tal vez su navegador no vaya tan fino como el del último iPhone, o su cámara de fotos no sea tan buena como la del Sony Ericsson más pintón, pero cuando necesitan consultar la dirección del restaurante que están buscando lo consiguen sin problemas y cuando quieren hacer una foto a una que se le sale el tanga, también.

Me viene a la cabeza otro ejemplo, los relojes digitales, los Casio de toda la vida. El primer reloj con pantalla digital se inventó en 1970, fue puesto a la venta en 1972 y apenas una década después ya había relojes que incorporaban recepción de televisión, que almacenaban listines telefónicos y que poco más adelante ya se podían comunicar con los ordenadores. Hace ya tiempo que toda esa tecnología ha quedado superada y a un reloj sólo se le piden dos cosas, dar la hora (alarma, tal vez) y que nos parezca bonito. Basta ver a los modernillos con sus Casio metálicos, que son iguales a los de hace décadas. Los relojes digitales han seguido evolucionando, pero las mejoras son tan sutiles que al común de los mortales nos pasan desapercibidas; y ya nadie quiere una calculadora en la muñeca.

Si miramos los ordenadores pasa tres cuartas partes de lo mismo, hace años que los incrementos de potencia de los procesadores se estancaron y las soluciones que se están dado ahora pasan por intentar que todo sea más pequeño y que consuma menos, pero la fuerza de calculo se mueve siempre en el mismo orden de magnitud. Si os fijáis ya hay muchos fabricantes que dejan en segundo plano (o directamente omiten) la velocidad de los micros de sus ordenadores y se centran en informar sobre el peso o la autonomía. La potencia ya es algo que se le presupone a un ordenador, no es algo diferenciador y es sólo cuestión de tiempo que al resto de características les suceda lo mismo; cuando la batería de un portátil dure cinco años (de carga, no de vida útil) casi nadie pagará más por un modelo que en lugar de cinco años dure siete.

Si hablamos de reproductores MP3 la cosa no admite discusión alguna, hasta el cacharro más cutre que nos podamos echar a la cara es capaz de reproducir música durante días sin repetir ni una sola canción. La única batalla que queda es la de hacer que el uso sea cómodo, pero incluso en eso las diferencias se van reduciendo más y más y todo se limita a las pijaditas y no a lo importante del cacharro, que es reproducir canciones.

Así que os traslado la pregunta del título, ¿creéis que los tiempos de las actualizaciones y mejoras constantes están cerca de un fin de ciclo o por contra pensáis que seguiremos así toda la vida y siempre habrá algo nuevo que sea capaz de hacer que lo que compramos hace un año ya nos parezca chatarra?


Movistar informa: Es usted gilipollas

Anoche me llegó un SMS de Movistar que rezaba lo siguiente:

Movistar informa: Si supera la franquicia mensual de 200 Mb de su Tarifa Plana iPhone la velocidad se reducira a 64 Kbps(bajada)/16 Kbps(subida) www.movistar.es

Para los que no conozcáis como funciona la tarifa plana para iPhone de Movistar os explicaré por qué es tan gracioso este texto, resulta, que lo que me han puesto en el mensaje ha sido una reducción enorme de la calidad del servicio contratado (que era de 128/64), por la puta cara.

Es como si te mandan un mensaje de tu proveedor de ADSL diciendo “Jazztel informa: Su conexión de ADSL 6 Megas ahora es de 3 Mbps(bajada)/512 Kbps(subida)” o del concesionario donde compraste tu coche diciendo “Renault informa: Su Clio ahora consume 14 litros cada 100 Km, gracias”.

La verdad es que no es la primera de estas que manda Movistar, en los dos años que llevo con ellos siempre he tenido la sensación de que es una empresa con buenos servicios (nunca se me ha cortado una llamada, cosa que me pasaba con Orange cada dos por tres y el 3G funciona bastante bien) pero con una atención al cliente (y una fidelización) de cero patatero y que por exprimir 2 euros más a los clientes son capaces de malhumorarlos hasta el límite (llamada al 1004 mediante) haciendo que en cuanto cumplan la permanencia huyan despavoridos. En estos momentos está el tío que lleva la cuenta de Movistar en Twitter capeando el temporal como buenamente puede ante un mensaje que ha revolucionado a miles de clientes, a los que en un mes van a intentar vender el nuevo iPhone 4 con una sonrisa, y encima ahora con la competencia de Orange y Vodafone, como mínimo.

Cuando veo estos mensajes tan absolutamente descontextualizados y cagadas siempre pienso en qué departamento estará detrás, y qué objetivo tendrán en mente. Entiendo que es una empresa enorme con miles de planes de tarifas que se van heredando desde los comienzos, bonos, tarifas planas, módulos de oferta, condiciones para autónomos, planes de empresa, etc. Sí, es complejo, pero eso no justifica que se trate con tan poco respeto a los clientes, especialmente teniendo en cuenta que los de iPhone son clientes que, como mínimo, se dejan 24 euros (+ IVA) al mes, parece obvio que habría que cuidarles mejor.

iPhone 4

En mi empresa fui el primero en tener un iPhone, y posteriormente otro chico se lo compró. El verano pasado el 3GS pasó sin pena ni gloria y ahora con el iPhone 4 hay por lo menos otros cuatro compañeros que están decididos a comprarlo (estoloarreglamosentretodos). Siempre me preguntan sobre el tema de las tarifas y tal y la pregunta más recurrente que me hacen es si me voy a comprar el de 16 GB o el de 32 GB. Cuando les digo que tengo mi iPhone 3G impecable (soy un tío cuidadoso) y que no voy a cambiar por el nuevo modelo, ni renovar mi permanencia se quedan bastante sorprendidos de que no quiera estar a la última.

Y es que comprar el iPhone 3G y tener una permanencia de 2 años con Movistar ha sido algo que creo que ha valido la pena, pero no voy a repetir. Es decir, cuando me compré el mío la sensación de estar usando algo que no tenía equivalente en el mercado era inmediata, viajar navegando por internet o revisando el correo en el Metro o ir escuchando música y que te entrase una llamada, hablar, colgar, y que la música siguiera justo donde se quedó o buscar una dirección en Google Maps en cualquier momento era toda una experiencia. Hoy en día todos los smartphones te dejan hacer las mismas cosas y, aunque no alcancen el nivel de excelencia de Apple, la diferencia ya no es tan notable y, personalmente, no me justifica el desembolso (teniendo en cuenta que tengo ya un iPhone 3G).

En este tiempo he decidido dos cosas, la primera es que nunca volveré a aceptar un contrato de permanencia a cambio de un terminal subvencionado (ni con Movistar ni con cualquier otro operador) y la segunda es que nunca volveré a guardar cola (cola de horas, no la del Mercadona) para comprar algo antes que el vecino por el simple hecho de que una tienda no sepa atender la demanda. Ojo, no es que me arrepienta de haberlo hecho pero creo que son de esas cosas que en determinados momentos de la vida son aceptables pero a partir de cierto punto ya no lo son. Y yo he rebasado esa frontera.

Tarifa de datos

Ahora lo que estoy dudando es a que operador cambiarme, incluso estoy pensando volver a las tarifas prepago ya que en estos momentos hago muy muy pocas llamadas y estoy seguro de que habría meses que no pagaría casi nada. El tema delicado son las tarifas de datos, nunca le doy mucha caña al 3G pero lo uso cada día, podría vivir sin ello pero me gustaría mantenerlo y creo que gran parte de la gracia del iPhone es tener conexión permanente. ¿Alguna sugerencia al respecto?, ¿opiniones sobre Yoigo y Simyo?, gracias.


Cuando navegando por Applesfera con Ubuntu estás, de anuncios erróneos librarte puedes

Hace unos días entré en Applesfera, donde, por cierto, han publicado unos artículos muy recomendables sobre la evolución de Mac OS X (salvo una entrada en concreto que empaña toda la serie), y me encontré con un banner que me ha lanzado a escribir esta entrada.

El banner era de Microsoft Internet Explorer 9, un navegador que sólo existe para Windows, luciendo en una web en la que sólo se habla de cosas de Apple, lo cual no deja de tener su coña. Pero es que encima, ¡yo estaba visitando la página desde un PC con Ubuntu Linux!

Captura de Applesfera mostrando un anuncio ridículo

Desconozco como se contratan estas campañas (si las cobran por click, por impresión, o simplemente por estar ahí), y no sé si la culpa es de Social Media SL o del anunciante, pero lo que tengo claro es que Microsoft bien me podría haber colado ahí un anuncio de su Office para Mac o algún servicio online (como su buscador Bing, o el correo Hotmail), y habría tenido sentido, en lugar de darme vergüenza al fallar tantísimo el tiro.

Y es que es realmente patética la segmentación de la publicidad en internet, en general. Un medio en el que, a diferencia de la TV o la radio, resulta trivial reconocer el origen del visitante, su sistema y navegador (lo cual puede también dar una idea del poder adquisitivo del visitante), y en el que sin embargo pasan cosas de estas en todo momento.

No es algo ni mucho menos propio de esta gente sino que se trata de un mal generalizado. ¿Cuántas veces habéis entrado en una página en la que os invitan a bajar Firefox (o Chrome más recientemente), y resulta que ya la estabais visitando con dicho navegador?, eso ya lo dice todo respecto al pasotismo que impera en la red.

Con razón anunciarse en internet es cada vez más barato, porque es una cutrez de tomo y lomo.


Mi soporífera opinión sobre la Apple WWDC 2010

Pues sí, no lo hice el año pasado (que no estaba Jobs) pero lo hago este. Mi clásico y aburrido análisis sobre la keynote de apertura de la conferencia de desarrolladores anual de Apple. Curiosamente, por primera vez puedo hablar con algo de conocimiento ya que formo parte de la “D” de WWDC.

Ayer seguí las noticias más o menos en directo en Engadget y acabo de terminar de ver el vídeo completo, así que vayamos al turrón.

Fotografía del nuevo iPhone 4

Me ha quedado un poco coñazo, continúa…


Community manager

Es acojonante cómo “community manager” se está convirtiendo en el “webmaster” del final de esta década. Me recuerda mucho a esos chavalillos que dicen ser “relaciones públicas” para referirse a que reparten flyers en los aledaños de una discoteca.

A ver cuántos tienen las pelotas de poner eso en sus CV dentro de un par de años, ni que fuera como decir que has ido de público a un programa de Hermida en la tele.


Y también a una zorra muy guapa que estaba con él

Permitídme una nueva entrada de mis nostálgicas manías, resulta que en ocasiones especiales me gusta rememorar la célebre escena (no daré más detalles por no joder la película a quien no la haya visto) de Cadena Perpetua en que un tío dice “[…] se despertó y se me puso chulo, así que lo maté. Y también a una zorra muy guapa que estaba con él.”

Fotograma de la película Cadena Perpetua en que un tío dice, y también a una zorra muy guapa que estaba con él

El caso es que adoro la forma acelerada en que habla el tío en ese momento (en la versión doblada al castellano, claro), así que lo replico con exactamente el mismo tono en cualquier conversación en que se pueda aplicar. Por ejemplo, “¿has visto qué pintas llevaba ese tío? Pues sí, y también a una putita muy guapa que estaba con éeeel” o “Me acabo de comer un Whopper, y también unas patatas muy fritas que estaban con éeeel”.

Sí, ya sé que parece una gilipollez (y lo es), pero hacer esa pequeña imitación me suele alegrar el momento.


Los videojuegos del mundial de fútbol, World Cup Italia ’90

Última entrega de los juegos del mundial, ya que el World Cup Carnival de Mexico 86 (que además era terriblemente malo) salió cuando yo tenía un año y medio, así que como comprenderá el calculín lector, es imposible que lo jugase en su momento. Y con esto cierro esta retrospectiva, que el mundial ya está apunto de empezar, y la gente ya está comprando televisores esperando que les salgan gratis.

Recuerdo perfectamente como este juego llegó a casa, fue a través de un pack para PC de 3 juegos de fútbol en el que venía el Microprose Soccer (juego que llegué a dominar a un nivel enfermizo), el Kick Off 2 y este World Cup Italia ’90, renombrado para PC a World Championship Soccer.

Captura del opening de Italia 90 en MegaDrive

En aquel momento el Italia 90 era al que menos jugaba, primero porque me parecía complicadísimo (yo era un niño de 5 años) y además me daba mucha rabia que no tenía repetición de los goles; cuando calzabas un buen chirlo (cosa que me pasaba en poquísimas ocasiones) ni siquiera podías disfrutarlo una segunda vez.

Aquí también hay que recordar que el disco duro del PC en el que jugaba era de 20 MB (y era la herramienta de trabajo de mi hermano), de modo que uno no podía tener instalados todos los juegos que quisiera sino que había que andar poniendo y quitando para no ocupar mucho espacio y sólo tener instalado lo que realmente se estaba jugando, y siempre pensando a medio plazo porque trastear con la diskettera era un auténtico coñazo. Con lo cual, ante los otros dos juegos que venían en el pack, el Italia 90 se quedó poco más o menos que en el cajón.

Captura de Italia 90 en una segada

Con los años (en esos tiempos los juegos me duraban primaveras y primaveras, a falta de alternativas) le fui cogiendo el gusto al Italia 90 y me hice el rey de los trallazos desde fuera del área. La verdad es que Italia 90 era un juego que requería de cierta entrega por parte del jugador para llegar a disfrutarlo (esto era bastante habitual en los juegos de principios de los 90 y anteriores), había que darle una oportunidad, había que amar la musiquilla repetitiva que sonaba durante todo el partido, las entradas segadas por todas partes y lo largos que eran los partidos, porque, si le dabas ese voto de confianza, lo terminabas adorando en su totalidad.

Baste con decir que Italia 90 ha sido el único videojuego, en toda mi vida, en el que cogerme a España y terminar ganando el mundial me ha hecho sufrir frente al PC en cada ataque del rival y disfrutar de cada gol y de cada eliminatoria sabiendo que un simple error me podía mandar de nuevo a la pantalla inicial. Cuando gané mi primer mundial en Italia 90, y apagué el PC sabiendo que había conseguido doblegar al mismo juego en el que un par de años antes ni siquiera era capaz de meter un gol, os aseguro que me sentí campeón del mundo (también influye que yo de pequeño era muy flipao y me lo tomaba todo muy a pecho, pero ahí dejo el dato).

Captura de Italia 90 en celebración

Y bueno, como nota final, lo de jugar con la URSS ya alimentaba mi delicioso gusto por lo soviético.

Captura de Italia 90 seleccionando la URSS para jugar

Así que nada, espero que estas entradas os hayan despertado buenos recuerdos a los jugones y recordad que no hay nada que se le resista al emulador Kega, Italia 90 incluído.


iPad para principiantes

Doy por hecho que habréis oído hablar del iPad últimamente, pero tal vez no os queden claras cuales son las posibilidades de un dispositivo que es bastante difícil de comparar con los cacharros que existían hasta su llegada, así que voy a tratar de dar una visión general del asunto. Aunque, como sucede en estos casos, si podéis jugar con un iPad de verdad, aunque sea durante un par de minutos, os haréis mucha mejor idea de las posibilidades que este aparato puede tener en vuestra vida cotidiana.

Fotografía de un iPad, por delante y por detrás (que le gusta más)

¿Qué es un iPad?

Vayamos por el principio. Un iPad es básicamente una pantalla multitáctil de 9 pulgadas (aproximadamente el mismo tamaño que la caja de una película en DVD) concebida para el consumo de contenidos. Desde navegación por internet a películas o videojuegos, con una autonomía de 10 horas de uso (en reposo dura semanas enteras) y con un tiempo de arranque de cero segundos (das un botón y la pantalla se enciende instantáneamente, lista para usar).

También puede usarse para crear o comunicar, pero es en el consumo más o menos pasivo en el que el iPad realmente se mueve como pez en el agua y en donde la comparación con un netbook resulta absurda.

Con lo que podríamos resumir con la siguiente frase: Un iPad es un pequeño ordenador, siempre listo para usarse y que rara vez nos dejará tirados sin batería.

¿Cuánto cuesta?

Con la información anterior y aunque el iPad sólo valiera para navegar por internet tirado en el sofá de casa, todos querríamos tener uno. Pero claro, llegamos al delicado asunto del precio. Normalmente se deja este apartado para el final, pero en el caso del iPad (que es en sí mismo una nueva categoría de producto) creo que debemos tenerlo permanentemente en cuenta a la hora de evaluar la compra y plantearlo desde ya mismo.

Bien, existen dos modelos en base a su conectividad, y cada uno de ellos con tres posibles configuraciones en base a su capacidad.

16 GB 32 GB 64 GB
Wi-Fi 479 € 579 € 679 €
Wi-Fi + 3G + GPS 579 € 679 € 779 €

Como veis, la diferencia de precio entre el más económico y el más caro es tremenda (e injustificada, más allá del establecer un nivel extra de exclusividad, algo muy de Apple por otra parte), pero vamos a ponernos en el caso más asequible considerando el modelo básico, Wi-Fi de 16 GB y sin GPS real (tiene un sistema de posicionamiento basado en los puntos de acceso Wi-Fi, que no siempre funciona y cuya precisión dista enormemente de un GPS de verdad, como el que sí incorpora la versión 3G del iPad o los iPhone 3G y 3GS).

¿Qué lleva el iPad?

Al turrón. El iPad contiene de serie un conjunto de aplicaciones bastante interesantes, de entre las que destacan (según mi criterio) el navegador web, el gestor de correo electrónico y los programas de consumo multimedia (música, fotografías y vídeo).

Tanto la navegación web, como el gestor de correo electrónico se benefician enormemente del control táctil y el funcionamiento a pantalla completa, de manera que cuando estás navegando por internet con un iPad la sensación que se produce es muy peculiar ya que parece que estuvieras sujetando la web entre las manos. Es bastante complicado de explicar, pero es tal cual lo cuento, navegar por internet con un iPad ofrece una sensación absolutamente única que invita a leer cada página con más calma (la orientación vertical ayuda mucho en este sentido) y disfrutar de las fotografías (al poder hacer zoom con tan solo tocar dos veces cada imagen) en lugar de hacer clicks indiscriminados y pasar las páginas sin apenas verlas.

Respecto a los contenidos multimedia toda la gracia radica en la calidad y el brillo de la pantalla, que invitan a compartir las fotos y los vídeos de las vacaciones con tus amigos sin tener que andar buscando un ángulo en que la pantalla se vean bien. Digamos que el iPad hace natural aquello de “ven que te voy a enseñar un vídeo que he encontrado en YouTube”.

Fotografía de un iPad mostrando una galería de fotos

Pero bueno, al margen de las aplicaciones de base, toda la gracia del iPad se encuentra (y se encontrará) en la App Store. Dicha tienda es el único canal oficial desde el que instalar aplicaciones en iPad y hace que la clave, como en todos los gadgets avanzados, no radica tanto en las capacidades del dispositivo sobre el papel (que en el caso del iPad podrían ser discutibles) como en el jugo que son capaces de sacarle a éstas los desarrolladores.

Actualmente apenas estamos viendo la punta del iceberg de lo que nos depararán los estudios de desarrollo para iPad, pero ya hay mucho software asombroso. Programas que hacen que se nos haga difícil pensar que hasta ahora no existían este tipo de interacciones y de formas de abordar problemas diarios.

Sólo por dar una pequeña pincelada, en la App Store ya podéis encontrar libros, revistas, programas con los que gestionar vuestras tareas diarias, agendas, videojuegos, etc. Y lo bueno es que la lista no hace más que crecer, el ecosistema de desarrollo de Apple cada vez atrae a más y más nuevos desarrolladores cargados de buenas ideas. Y sí, también hay mucha morralla, pero la variedad siempre acaba siendo buena para nosotros, los usuarios.

Algo malo tendrá

Sí, sin duda, el iPad tiene ciertas limitaciones que no se pueden obviar. Algunas son debidas a cuestiones tecnológicas (que serán corregidas en las versiones venideras) y otras entran en el ámbito filosófico de como orienta Apple este aparato y sus líneas de negocio.

De la primera categoría, el mayor problema del iPad es que es un aparato bastante pesado, sus casi 700 gramos se notan en la mano; y en el brazo. No es que sea un ladrillo pero tampoco es como sostener un libro de bolsillo, algo que suele sorprender a quien coge un iPad por primera vez.

Otra limitación del iPad es que su tipo de pantalla (igual a la de cualquier ordenador normal) es muy difícil de leer a la luz del Sol, de modo que el uso en exteriores queda mermado cuando se compara con la tinta electrónica de los eBooks. También se podría achacar la falta de cámaras (sobre todo la frontal, para videoconferencias) pero su sonada ausencia son el precio que hay que pagar por querer tener un aparato que es nuevo en su especie, el año que viene esto se habrá superado casi con toda seguridad.

Ahora vamos a las cuestiones filosóficas. Apple concibe el iPad (al igual que iPhone y iPod) como su hijo, y es uno de esos padres de “mientras estés bajo mi techo harás lo que yo te diga”. Eso se traduce en que muchas cosas que se pueden hacer con cualquier PC no se pueden hacer con un iPad, no por cuestiones de potencia o tecnología, sino de empecinamiento de Apple. Por ejemplo, a no ser que cambien de idea, nunca podrás leer (¿o debería decir mirar?) una edición electrónica y sin censuras de Playboy en tu iPad, ni podrás conectarlo a una impresora bluetooth que te compraste y que no lleva la dichosa pegatina de “made for iPhone” en su caja, ni podrás compartir tu discoteca por Wi-Fi con un amigo para que se copie tu música, etc.

Son cosas odiosas, son leoninas, pero así es Apple, si quieres un iPad debes pasar por su aro (existen formas de saltarse esto mediante el jailbreak del dispositivo, pero creo que quedan fuera de este primer acercamiento).

¿Para quién es indicado?

Con lo que, una vez descartada la gente que es amante de los cacharritos y se compra todo lo que sale. Y también eliminados los que quieren todo lo que lleva una manzana de Apple en el reverso, pienso que hay mucho público objetivo que podrá ver en el iPad su perfecto aliado, y tal vez aún no lo sepa. Si piensas que podrías estar en esa sombra te propongo una sencilla pregunta con la que averiguarlo, ¿a menudo usas tu ordenador durante horas, sin despegar la mano del ratón más que para meter las búsquedas de Google?

Si la respuesta es sí corre directo a la página de Apple y haz tu compra ya mismo. Si la respuesta es no pasemos a lo próximo.

¿Merece la pena comprar un iPad en lugar de un eBook?

No, sin duda no. Son cosas diferentes y comprar un iPad para leer con él dos horas al día es un error, nunca mejor dicho, de libro. La pantalla del iPad es retroiluminada, lo que hace que, además de que no se vea bien en exteriores y produzca reflejos (como ya hemos comentado) canse mucho la vista en lecturas continuadas. Además la resolución de la pantalla hace que las letras no se vean tan nítidas como en un papel impreso con lo que la experiencia en general es bastante pobre. Si a eso le sumamos el peso la decisión está clara.

Ahora bien, si cada día solo lees durante 30 minutos, mientras vas en el Metro, entonces sí te merece la pena comprar el iPad en lugar de un eBook ya que con el iPad podrás hacer prácticamente lo mismo que con el eBook (sin que de tiempo a que se te canse la vista) y además un enorme puñado de cosas más.

¿Merece la pena comprar un iPad si ya se tiene un netbook?

En este caso creo que la cosa varía mucho en base al uso que se le esté dando al netbook, y el grado de satisfacción. Si tu netbook va siempre contigo, su batería nunca te deja tirado y lo usas en cualquier situación seguramente un iPad sea un aparato redundante en tu forma de trabajo actual. Algo, muy bonito, pero que apenas cubrirá unos pequeños casos de uso que ya tenías más o menos cubiertos con tu netbook; y a un precio que no es precisamente un regalo.

Si por contra tu netbook ha terminado siendo una compra cuestionable, al que le falta potencia para algunas de las cosas que le pides y cuya batería siempre se acaba cuando más lo necesitas para enviar un simple correo electrónico, entonces, el iPad probablemente te encaje a las mil maravillas.

¿Merece la pena comprar un iPad si ya se tiene un iPhone o iPod touch?

Nuevamente la cosa depende mucho del uso que se le de a lo que teníamos hasta ahora. Si con tu iPhone te manejas bien, gestionas tu correo sin problemas y navegas para salir del paso es probable que el iPad sea un buen capricho que solape sus funcionalidades con lo que ya tienes hasta ahora y sí se convierta en el tan cacareado “iPod touch gigante”.

Fotografía de un iPad con un juego de coches, Real Racing

Pero no hay que olvidar que por otro lado presenta la ventaja de que muchas de las aplicaciones que ya disfrutas en tu iPhone ya han sido (o están siendo) portadas a iPad, lo que ofrece nuevas posibilidades y formas de abordar las tareas que seguramente quieras utilizar.

En el caso de los videojuegos el tamaño de la pantalla (y el hecho de que puedan meterse hasta tres y cuatro manos para jugar con amigos) introduce todo un nuevo horizonte, valga como ejemplo la versión para iPad de FlightControl en que cada jugador puede quedarse con un aeropuerto y pasarse el tráfico directamente con los dedos.

Accesorios, ¿es necesario un teclado de verdad?

Como pasa con todos estos gadgets ya hay un abanico gigante de accesorios, desde cosas puramente cosméticas (como las fundas o los docks de carga), hasta elementos de interacción como las bases con teclado.

Fotografía de algunos de los accesorios para el iPad

Lógicamente cada usuario es un mundo, y nadie como uno mismo conoce sus necesidades, pero mi consejo personal es que no planteéis la compra del iPad vinculada al uso con un teclado físico. El iPad no ha sido diseñado para eso, aunque Apple vende su suite ofimática para iPad se nota que no es un aparato hecho para escribir y crear (a excepción, tal vez, de los programas de dibujo), es un aparato para tener entre las manos navegando por la web, para girarlo sobre si mismo y ver mejor una fotografía en vertical y luego dejarlo tirado en el sofá cuando te suene el teléfono y sean los de Movistar que quieren venderte una oferta que no puedes dejar pasar y cuando les consigas dar esquinazo volver al sofá y continuar donde lo dejaste. Comprar un iPad y dejarlo enganchado a un dock con teclado, en una mesa, es como tener un león en una jaula.

Conclusión

Toda la entrada ha sido una opinión personal sobre la que imagino que mucha gente estará o no de acuerdo, pero en este punto final creo que no hay discusión.

El iPad es un cacharro que ha tomado muchas ideas que venían pululando desde hacía años (los tablets PC, por ejemplo) pero las ha combinado de una forma genuinamente nueva, creando algo nunca visto hasta ahora en términos de facilidad de uso y disponibilidad (permitídme insistir en lo rápido que se despierta y la enorme duración de la batería en reposo). Probablemente, en cuestión de meses, otros fabricantes tengan productos similares en el mercado y la lucha por los clientes se termine decidiendo en pequeños detalles (ligeras diferencias en la duración de las baterías, o el peso, o la resolución de las pantallas) pero la verdad es que, hoy por hoy, al iPad, si le dejas jugar en su terreno, es imbatible.


Fajitas’ night

En vista de que Lost se acaba quiero compartir con vosotros una nueva receta. Receta que, durante buena parte de esta última temporada de la serie, nos ha acompañado en todas las noches en que había capítulo de la serie. Es muy sencilla de hacer así que os invito a preparar estas fajitas en cuanto tengáis oportunidad. Lo único complicado es que para que queden realmente perfectas hay que mezclar ingredientes de varios supermercados y es una lata recorrerlos, pero bueno, todo es ponerse.

Ingredientes

  • Pechugas de pollo.
  • Hamburguesas de ternera y cerdo, o carne picada de dichos animales (Mercadona).
  • Champiñones.
  • Pimientos rojos y verdes, calabacín si se tercia.
  • Cebolla.
  • Queso rallado (GAMA).
  • Tortillas de trigo (Dia %).
  • Sazonador para espaguetis (Mercadona).
  • Aceite, ajo, perejil, pimienta y sal.

Fotografía de la elaboración de fajitas night

Elaboración

  1. Calentar la sartén con aceite a “fuego fuerte”, una vez lo esté, desmenuzar sobre ella las hamburguesas en pedacitos y dejar que se vayan haciendo.
  2. Cortar las pechugas en trozos del tamaño que guste y darles por los dos lados con ajo, perejil, pimienta y sal.
  3. Una vez la carne picada esté empezando a coger color añadir el pollo cortado a la sartén y bajar un poco el fuego.
  4. Cortar los pimientos, la cebolla y los champiñones, y agregar a la sartén.
  5. Dejar que todo se vaya haciendo, removiendo a menudo para que todo se cocine por igual, que las verduras suelten el agua y nuestra cocina empiece a oler a gloria.
  6. Espolvorear el sazonador de espaguetis sobre la mezcla en un par de ocasiones durante la cocción. Remover.
  7. Cuando veamos que la mezcla ya está perfecta (verdura y carne jugosa y caldo reducido) apagar el fuego y poner en un bol el queso rallado y meterlo al microondas para que se funda.
  8. Sacar la mezcla de la sartén a un plato y servir por encima el queso fundido.
  9. Calentar las tortillas durante un minuto, también al microondas, y presentar en la mesa para que cada cual se prepare sus fajitas, todo lo cargadas que quiera.

Fotografía del aspecto final de fajitas night

El último paso es disfrutar de la media sonrisa de John Locke y cebarse con este delicioso manjar.


Cómo encontrar juegos “baratos” para PlayStation 3

Desde que tengo la PS3 he comprado un buen puñado de juegos, y todos ellos bastante “baratos”, es decir, entre 10 y 20 euros. La clave de esto se basa en dos criterios, por un lado la compra de juegos de segunda mano en eBay (aunque con los movimientos que están tomando las distribuidoras va a empezar a estar jodido); y por otro lado nunca me compro un juego recién salido, sino que espero a que baje de precio y termino con ese juego por la mitad o un tercio de su precio de lanzamiento pasados unos meses.

Para esto último suelo mirar la web de zavvi, donde suelen saldar juegos nuevos prácticamente cada semana y el hilo de chollos de EOL.

Y también hago uso de una herramienta que quiero ofreceros en forma de pequeña sugerencia computadoril, la extensión PriceDrop para Firefox. Es una utilidad con la que detectar bajadas de precios, concretamente en Amazon (donde los precios fluctúan una barbaridad), de modo que cada vez que un precio desciende nos sale una alerta emergente.

Captura de pantalla de PriceDrop sobre una página de Amazon UK viendo el videojuego Red Dead Redemption

Yo uso PriceDrop conmo una gran lista con todos los juegos (y otros productos) que veo y que me gustaría tener, a modo de WhisList y, cada vez que arranco Firefox, me chiva que juegos han bajado de precio.

Y, lógicamente, también se puede usar para juegos de Xbox 360.