Sólo otro blog infame


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De cómo aumenté mi ADSL Jazztel de 6 a 20 Mb gratuitamente

¿Sabéis esa historia de un amigo que te dice que se fue a cambiar de operadora de telefonía y su proveedor, para evitar la fuga, le regalaba un móvil de cojonudo o le rebajaba las facturas?, pues bien, por una vez en la vida yo soy ese puto amigo.

Prácticamente desde que estoy en la casita (que ya va casi para un año) tengo Jazztel 6 Mb/s con línea de voz también Jazztel. Y la verdad es que en este tiempo la conexión siempre ha funcionado a la perfección (nada que ver con como iba hace cuatro años) y con una velocidad constante tal cual la contraté, es decir, unos 650 KB/s máximos de bajada. De hecho hace un par de meses que aumentaron por su cuenta la subida a 1 Mb/s desde los 512 Kb/s originales. Chachi por Chuchi.

El caso es que desde que lo contraté estuve tentado a poner la modalidad de 20 Mb/s, 4 euros (más IVA) más cara que la de 6 pero con la posibilidad de activar un modo de red, llamado FastPath, que prometía importantes reducciones en la latencia de red (lo cual es un factor decisivo para poder jugar online). Pero bueno, aún no tenía la consola, así que antepuse el ahorro y tiré con la de 6 Mb/s.

Total, que el otro día me veo una oferta en la web de Orange de 20 Mb/s por un precio sensiblemente mejor y, aunque no me gustan un pelo (tuve el móvil con ellos dos años y siempre me parecieron unos cutres) pensé que me podrían valer como un ariete para negociar con Jazztel.

Y así hice, armado de cara dura (cosa que me cuesta porque para estas historias soy bastante pánfilo) llamé a Jazztel diciéndoles que me habían contactado de Orange ofreciéndome lo otro y que me iba a cambiar a no ser que Jazztel me igualara la oferta (pese a que soy un cliente normalucho que no gasta ni un céntimo en la línea de fijo). Dejaron anotado mi farol y me pidieron por favor que no iniciara los trámites de cambio hasta que me llamasen, el lunes, los encargados de fidelización. Ayer me llamaron y prácticamente sin ningún tira y afloja me ofrecieron la ampliación a 20 Mb/s y una rebaja del 20 % en la cuota de la ADSL para siempre.

Hoy ya se ha hecho efectivo el cambio y, tras activar FastPath, tengo una bajada constante de 1,25 MB/s y las latencias (me guardé unos cuantos logs antes de iniciar la movida, para poder comparar) se han reducido a la mitad, lo que en los tres partidos al FIFA que he jugado para probar os aseguro que se nota una barbaridad; es como un antes y un después.

Así que nada, una pequeña victoria para el hombre de la calle y tomo nota de lo de “el que no llora no mama” para cuando este agosto expire mi contrato del iPhone con Movistar. Valga este post para los que os encontréis en la misma situación, amenazad sin dudarlo.


Los videojuegos del mundial de fútbol, Empire Soccer 94

En 1994 el juego oficial de mundial era World Cup USA ’94, pero yo no lo tuve y al que jugué fue a Empire Soccer, así que para mí ese es el juego del mundial de fútbol de Estados Unidos. Los tíos, pese a no tener la licencia de la FIFA hicieron un título claramente mundialista, con la bandera de Estados Unidos por todas partes, las selecciones y tal; algo parecido a esos anuncios cutres de Simon Life en que fingían ser patrocinadores de la Selección Española de Fútbol pero en realidad eran cuatro matados que se habían colado entre el público de un partido sin autorización ninguna.

Empire Soccer me trae unos recuerdos tremendos, seguramente debido a que lo disfruté a lo largo de muchos años. Me explico, de entrada este juego llegó a mis manos a través de una demo de revista, PC Review o MicroManía imagino. La demo sólo te dejaba jugar un partido de 2 minutos (España contra Alemania, creo recordar) y pese a que el juego se arrastraba en el 286 que teníamos en casa le metí unos vicios tremendos a mis 9 años.

Captura de pantalla de Empire Soccer 94

En vista de esto, mi hermano se empezó a pegar con el Turbo Debugger y en un par de tardes consiguió crackear la demo para tener acceso al juego completo. Aquello era flipante, todos los equipos libres y la posibilidad de jugar partidos de hasta 12 minutos con un simple POKE casero, de los que mi hermano acostumbraba a desarrollar con una habilidad magistral.

De hecho, en muchas ocasiones he bajado juegos de la época para poner en Boxer y he visto que las versiones crackeadas que circulan están peor parcheadas que lo que lograba en muchos casos mi hermano mayor. Permitídme aquí que tire flores a la familia, pero estoy seguro de que si le hubieran pillado sus años mozos en la actualidad sería de los que desarrollan los jailbreaks de los iPhone, consolas y demás.

Captura de pantalla de Empire Soccer 94

Pero bueno, volvamos al juego, ya digo que yo de entrada no lo pude disfrutar como merecía porque el ordenador se quedaba pequeño para moverlo (de hecho cuando salían muchos jugadores en pantalla se clavaba una barbaridad) pero aún así el vicio era tremendo. Tened en cuenta que en el año 94 ya casi ningún juego corría sobre un 286 así que cada cosa nueva que llegaba representaba un soplo de aire fresco respecto a los juegos con los que llevaba viciado cinco años; claro, ahora cinco años no es mucho pero en ese instante, ¡llevaba más de la mitad de mi vida jugando a los mismos juegos!

El título llamaba la atención básicamente por el enorme tamaño de los jugadores (lo que también implicaba que se viera siempre una zona muy pequeña del campo, con lo que no se podía dar nunca un pase largo) y por la calidad gráfica en general. Banderas ondeantes (mención especial para la bandera con el aguilucho que lucía España), el giro del balón, las sombras, y colores de los jugadores (de nuevo mención especial para que los españoles parecieran hindúes), etc.

Y a nivel jugable también era muy ameno, con una mezcla de control entre lo que era KickOff o sensible soccer y lo que sería un FIFA, es decir, el balón no se quedaba permanentemente pegado a los pies, pero tampoco era desquiciante. Además tenía cosas simpáticas que, a día de hoy, no he vuelto a ver en un juego, como que el portero pudiera hacer el “escorpión” de René Higuita o que el arbitro pudiera recibir un balonazo y quedarse KO en mitad del campo (le salían pajarillos sobre a la cabeza) mientras los jugadores podían hacer faltas sin ser amonestados.

Captura de pantalla de Empire Soccer 94

Años más tarde (muchos) heredé de mi prima su 386 (sin tarjeta de sonido, por cierto) en que Empire Soccer ya se movía más fluido y lo pude volver a jugar en toda su gloria. Inolvidable.


El mejorrrrr

Imagino que todos habréis visto el anuncio del yogur griego de Danone, en que al final sale una vieja malamente doblada (como en todos los anuncios de la casa, que los de Danacol parecen sacados del “Angileptol, hombre, Angileptol”) diciendo “griego de Danone, el mejooooorrrrrRRRRRR”.

Pues bien, resulta que desde que se emite el anuncio siempre que tengo que decir “el mejor” lo digo exactamente con el tono de la vieja de Danone, da igual el contexto y da igual la frase. De modo que puedo decir cosas serias como “el mejor proveedor de internet es Inicia.es” o “el mejor mago del mundo es Magic Andrew” pero metiendo entre medias el tonito comentado, en la parte de “el mejor”.

Una más para la colección.


Micro Dingo

Una curiosidad más de mi imparable lengua (que se lo digan a Pijus) es que por las mañanas, en lugar de decir “que tengas un buen día” digo “que tengas un buen Micro Dingo”. Veréis, yo es que soy mucho de adaptar el lenguaje de forma progresiva, empecé diciendo “buen dío”, luego “buen Dingo”; y de ahí a “buen Micro Dingo” sólo había un paso.

Y es que, para quien no lo recuerde, Micro Dingo era una revista + CD que recopilaba un backup de internet mensualmente, como una especie de Tumblr prediluviano. Nunca tuve una en mis manos, pero como siempre sacaban zorrones en la portada y yo estaba en plena época pajillera se me debió quedar grabado de ver las portadas en los kioskos.

Ole mi coño.


De Carrefour a iTunes

Ya he comentado alguna vez lo flipante que es el avance de la tecnología y lo rápido que nos acostumbramos a cualquier novedad, que, en cuestión de meses, pasa de ser algo muy molón y futurista a ser lo más básico y necesario para no pasar por un paria obsoleto.

Se aprecia muy fácilmente con las conexiones a internet. Pese a que la banda ancha en España es bastante cutre, prácticamente todo el que quiere tiene una conexión de 6 Mb/s o más al alcance de su mano. Siempre que veo la típica descarga de 10 o 15 MB bajándose en mi PC en menos de 30 segundos no puedo evitar acordarme de cuando eso era lo máximo que conseguía descargar en toda una hora de conexión por modem de 56 kb/s. Es acojonante, en menos de diez años he pasado de necesitar una hora para bajar 3 o 4 canciones (lo de bajarse un disco completo era una temeridad) a bajar cada canción en 8 segundos. Si pensamos que en un móvil 3G también se alcanzan cotas superiores a 1 Mb/s (lo que es cuatro veces del ancho que ofrecían las primeras ADSL) la mirada al pasado resulta aún más vertiginosa.

El caso es que paralelamente al avance de la tecnología se van ajustando los usos que les damos las personas a las innovaciones, y hay cosas que cuajan y cosas que no. Por ejemplo, la videoconferencia es la típica cosa que se nos vendían en las películas de ciencia ficción como el sustituto del teléfono y que, ahora que es perfectamente accesible tanto por hardware y software como por infraestructura casi nadie usa (más allá de los cyberfolleteos y la gente que enseña el nardo en Chatroulette). Pero, ¿quién podía imaginar que la gente iba a usar los teléfonos móviles de última generación para enviar mensajes diminutos y sin formato, como es el caso de Twitter?

Toda esta divagación viene a que ayer, mientras hacía la compra en Carrefour (momento glamour) tuve uno de esos momentos en que te das cuenta que estás usando tecnología puntera, completamente interiorizada, para cosas cotidianas y sin darle la mayor importancia. Como intentan hacer los anuncios de Apple pero de verdad y sin falsear los tiempos de carga.

Por un lado llevaba la lista de la compra metida en el teléfono móvil para no olvidarme de comprar las pechugas de pollo (sí, se avecina una nueva receta), “nada del otro mundo” diréis, pero lo molón llega cuando empiezo a escuchar por el hilo musical una de esas canciones extrañamente familiares, de esas que con sólo un par de segundos ya sabes que te gustan pero que en realidad no conoces.

Arranco la grabadora de voz del teléfono y la acerco más o menos al altavoz de donde provenía el sonido, me da tiempo a grabar unos 20 segundos; creo que será suficiente. Me la autoenvío por correo allí mismo a modo de recordatorio, que no se me olvide. Llego a casa y al revisar el mail descargo el trocito capturado y paso Shazam a la grabación, en un par de segundos me localiza la canción, se trataba de Woman in Love de Three Degrees. Quince minutos después ya estaba este temazo (y el resto de grandes éxitos) descargado en mi PC y sincronizado con el teléfono para poder escucharlo en el Metro camino del trabajo.

No sé vosotros, pero yo, pese a que conozco (aunque sea por encima) todas las tecnologías involucradas en mi caso de uso (desde la programación del software de captura del sonido, la compresión y transferencia por correo electrónico, el reconocimiento de la muestra y la descarga final por P2P) y no soy de esos papanatas que tildan de “mágico” o “increíble” el gadget de turno, no puedo dejar de maravillarme con estos pequeños éxitos del conocimiento humano.


Acabo de tirarme a Pijus Erectus

Pero me he quedado sin palabras.


Derceto

Venga va, otra curiosidad de estas mías (ya avisé que rotan enormemente).

La cosa es que, cuando estoy en casa (no creáis que hago estas bobadas en el curro) en lugar de “perfecto” digo “derceto”.

Derceto era el nombre de la casa en el videojuego Alone in the Dark, y me trae muchos recuerdos de cuando jugaba en el PC con mi hermano; nos encantaba llamar al protagonista masculino (que se parecía a Paco Lobatón, por cierto) Derceto, aunque sabíamos que era el nombre de la casa.

Y de ahí viene mi manía, un post derceto.


Su

No, no me refiero al comando de Unix, me refiero a una de mis originales bobadas.

Resulta que en muchas ocasiones, al ver el nombre de una empresa por la calle (en un anuncio o letrero) suelto un posible eslogan de mierda para la misma (acorde a esas empresas chungas cuyo nombre acaba en “SA”). De forma que si la empresea es Tecnocasa digo “Tecnocasa, su casa” o “LimpHogar, su Hogar”. Pero también lo extiendo a casos en que no se puede aplicar, como “Vodafone, su fon” o “Atapuerca, su puerca”.

Y asín paso las horas, hoygan.


Los videojuegos del mundial de fútbol, World Cup 98

Tras la entrada del mundial de 2002 retrocedo cuatro años más para hablar del World Cup 98, de Electronic Arts.

Este juego fue la culminación de todo el buen hacer que llevaba FIFA 98, pero refinado hasta unos límites increíbles, con detalles de esos que no se te olvidan aunque hayan pasado 12 años. Tanto que recuerdo perfectamente la primera vez que vi este juego, fue en un Centro Mail que había en un segundo piso de un edificio de la calle Montera, un antro (a juego con la propia calle) en que los títulos estaban guardados en armarios como los que uno tiene en casa (sí, suena bizarro pero era así), al que mi hermano y yo fuimos en busca de unos packs de videojuegos para 286 que estaban saldando, porque era el ordenador que teníamos.

Allí tenian un PC corriendo el juego en modo demo, de forma que se veía medio partido, el vídeo de introducción con el grandioso Tubthumping sonando de fondo y vuelta a empezar; pues bien, igual me tiré ahí media hora disfrutando del bucle.

Captura de pantalla de World Cup 98 de EA Sports, con el menú de comienzo de partido

Hoy en día los videojuegos suelen ser productos bastante capados de fábrica, con la idea de luego ofrecer los añadidos como descargas de pago o directamente forzar al jugador a adquirir futuras versiones (por ejemplo, en FIFA 10 no existe la opción de montarte tu propio torneo con selecciones nacionales, para justificar la existencia del 2010 FIFA World Cup). En esa época no, cada juego trataba de elevar el listón respecto a la competencia y ofrecer lo máximo al jugador. Por poner un ejemplo, EA Sports pasó en tan sólo tres años de tener un juego enteramente 2D como era FIFA 95 (y su mítico predecesor) a tener en FIFA 96 un juego 3D en que el campo era poligonal con jugadores dibujados con sprites (como en el Doom, para entendernos) y finalmente un juego íntegramente poligonal y con animaciones capturadas de personas reales (Ginola, en teoría) en FIFA 97. Pillabas dos juegos separados un año entre sí y era como mirar la noche y el día, parecían de universos diferentes, en un cambio tecnológico (el del salto a los juegos poligonales) tan brutal como no creo que se vuelva a repetir.

Captura de pantalla de World Cup 98 de EA Sports, con los jugadores en el campo para el partido España Nigeria

El caso es que un par de meses después de ver aquella demo le compraron el juego a un amigo mío (que tenía uno de esos Packard Bell en que los altavoces iban integrados en el monitor, y acababan por joder el tubo del CRT), y pude pegarme bastantes vicios y la verdad es que era juegazo.

A nivel estético tenía algunos detalles, como las equipaciones oficiales y el ambiente de los estadios, que lo hacían muy especial respecto al FIFA 98. Pero a nivel jugable la cosa era incluso mejor, sólo por la inclusión de poder hacer pases en profundidad ya valía la pena instalarlo, el desarrollo del juego era mucho más realista y los jugadores corrían menos en las galopadas, de modo que se fomentaba más el juego en equipo y las combinaciones en lugar de la típica carrera de pillar el portero y regatear a todo el equipo contrario. La guinda del pastel eran los partidos clásicos, podías jugar unos cuantos partidos clásicos (recuerdo especialmente la Holanda de 1974) con los jugadores de la época y un delicioso filtrado sobre la imagen que hacía que se viera como en las grabaciones de la época, con colores pálidos o directamente en blanco y negro o sepia (dependiendo del año).

Captura de pantalla de World Cup 98 de EA Sports, con los jugadores en el campo para el partido España Nigeria

Hace un rato me lo he bajado e instalado y, aunque no he encontrado ningún emulador de 3Dfx para poder verlo en toda su gloria (si alguien conoce alguno que lo comparta, por favor), al probarlo he revivido en un instante todas aquellas sensaciones de cuando era un chaval. ¡Qué pedazo de juego!, (nada que ver son su equivalente de Dinamic) para uno de los mundiales más sosos que se recuerdan.


Haber puesto un anillo en él

Una nueva parida que me ha dado, parafraseando a la odiosa canción de Beyoncé (típica supuesta maciza pero que a mí me da bastante asco, por cierto) me paso el día diciendo cosas como “si querías que abriera la ventana haber puesto un anillo en él” o “si te apetecen más cereales haber puesto un anillo en él”.

Y con estas pequeñas pinceladas váis a terminar comprendiendo lo rallante que debe ser vivir conmigo.