Sólo otro blog infame


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Sonría, por favor

Leía hace unos minutos en Camino del Exceso como SISOR hablaba sobre ese estado en el que uno quiere hacer fotografías y que sin embargo acaba dejándolo por puro pasotismo. De forma muy clara, en su línea.

También es posible que (…) me eche una siesta de infarto y se vaya a tomar por culo mi tarde de fotografía. En ese caso, muy probable por cierto, espero soñar con la jodida iglesia que no quise fotografiar.

Yo soy un fotógrafo mediocre, no pasa nada, lo tengo asumido, no pretendo dedicarme a ello ni soy nada pretencioso pero es que me encanta la fotografía. Puede que más incluso que la música. Cuando hago fotos entro en un estado catatónico, de éxtasis interno; puedo tirarme una hora enfocando una gota de lluvia hasta que quede como a mi me gusta.

Pero algo que me pasa es que hago pocas fotos, muy pocas. Tengo una digital, con lo que el coste de cada disparo es prácticamente nulo y sin embargo no hago más de 5 o 6 fotos a la semana. A veces incluso menos.

No se que me pasa, pero me cuesta mucho sacar la cámara y cuando lo hago dejo pasar los “instantes foto”, esos momentos en que pasas por delante de algo y piensas “joder, ahí hay una foto cojonuda” y que sin saber muy bien porqué sigues andando pensando en la foto que no hiciste.

Otra cosa que me pasa mucho es que necesito pasar muchas veces por el mismo lugar para animarme finalmente a hacer la foto. Algunas veces es porque veo a alguien chungo cerca o algo raro (muy disuasorio para los caguetas como yo), pero otras veces estoy completamente solo y tampoco me animo. Es una falta de empuje, de nervio, completamente frustrante para alguien que se considera apasionado.

Sonriendo

Ayer mismo tuve uno de esos momentos, eran las 8:55 de la mañana, caminaba en fila india con un montón de borregos junto a la puerta de un mercado apestoso para llegar a la biblioteca cuando vi una de esas furgonetas de transporte de ancianos.

No se si sería de una residencia o de un hospital pero el caso es que tenía la puerta lateral corredera abierta y no había nadie vigilando, como si fuera un camión de carga y descarga y dentro había una señora sentada en el lado contrario al de puerta. Cuando digo una señora me refiero a una vieja, delgada, despeinada, estaba ahí sentada, con el cinturón de seguridad puesto, inmóvil, mirando a través de la puerta abierta con una bata azul típica de vieja (como las que vendía en sus tiempos mozos el mamonazo de Zara) y con esas medias “tipo boa constrictor” que llevan las ancianas que son como el típico calcetín Ejecutivo pero de color carne y aparentemente de una tela más gruesa aunque permite intuir las varices.

La foto habría sido sensacional, seguramente en B/N, se vería a la señora a través de la puerta corredera, como en un túnel. Incluso en el momento del disparo igual se había cruzado algún estudiante y se quedaba la silueta difusa de un chico mochila al hombro. Ya digo, habría sido sensacional.

Pero el tema es que habría sido una imagen muy triste, lo poco que la pude ver (no creo que fuese más de medio segundo) comprobé que la señora estaba triste, había madrugado para que la recogieran, tal vez lo hacía todos los días. A nadie le gusta sentirse invalido y que se tengan que encargar de su existencia y ella se encontraba así, completamente sola, atada y aburrida. En ese momento, yo me sentía exactamente igual.

En esto que pensé que algo tremendo es que en la foto la señora hubiera salido sonriendo, habría sido un giro dramático, así que pensé que tal vez lo mejor habría sido sonreirle yo mismo para sacarle un ligero gesto de alegría y en ese preciso instante me olvidé de la foto por completo; ya me daba igual, pensé que de haberle tirado una sonrisa a aquella anciana (si me hubiera alcanzado a ver, claro) estoy seguro de que le habría alegrado la mañana. Y lo mejor de todo es que ella me la habría alegrado a mi también.

Aquella mujer se habría ido pensando (al menos hasta que se le resetease el buffer del Alzheimer) en un joven con una camiseta chillona de julay que se fijó en algo más que en adelantar al que llevaba delante. Y yo me habría quedado contento en lugar de pensando en como sería mi patética vida si llegase a tener esa edad cuando ya llevaba diez minutos sentado en mi lugar de estudio.

Por desgracia no fue así, creo que voy a empezar a sonreír más a los viejetes y menos a las bellas modelos. Ya contaré que tal se me da.

# Idas de pinza, Saturday, 9 de September de 2006 a las 21:46

7 comentarios, se nota que es gratis

  1. Hay veces Hugo en las que la buena fotografía está en captar el momento triste. La fotografía es como todo, a base de repetirse cansa. Y ya estoy cansado de ver fotos con sonrisas profident en las revistas o en todas las celebraciones con la familia y pose forzada incluida.

    Creo que es mucho más mágico conseguir ese instante de impermeabilidad historica que representa el mirar desenfadado y sin prisas de una persona mayor. Poder ver en su mirada una vida desmenuzada por momentos y en sus trapos descuidados los retales de nuestra esperanza.

    De todas maneras esas fotos como ya sabrás son muy complicadas de conseguir por su naturaleza. A mi también me ha pasado a menudo ver une escena que querría inmortalizar y no tener la cámara encima. Y cuando me voy con ella al asunto no veo nada que me interese.

    Eso sí, cuando salgo con la cámara hago muuuuuchas fotos las cuales no valen para casi nada. Pero estamos aprendiendo, así que paciencia. Poco a poco.

    # SISOR 10 de September de 2006 a las 01:50

  2. Sniff… que tierno, e nerio tío, muy tierno. Creo que la foto hubiese sido buena.

    # ElGekoNegro 10 de September de 2006 a las 02:53

  3. a mi ese sentimiento de empatia hacia los ancianos se me desperto no hace mucho,cuando comence a trabajar con ellos. es muy gratificante hacerles los ultimos dias de su vida un poquito mas felices con gestos tan insiginificantes como sonreirles o decirles palabras cariñosas se puede conseguir mucho .

    # vicky 10 de September de 2006 a las 21:31

  4. ¿Y por qué dices “el mamonazo de Zara”?

    # Pepe 11 de September de 2006 a las 19:07

  5. Pepe, digo “mamonazo” porque es un tío que se montó un negocio de la nada y ahora es extra-rico. Simple envidia.

    # Hugo 11 de September de 2006 a las 20:59

  6. Muchas veces se dice que una sonrisa no cuesta nada, pero es mentira. La gracia está en ofrecerla, aún sabiendo el esfuerzo que te va a costar.

    Ya se me fue la pinza, a ver si me pongo a currar un poco que ya es hora.

    # yomismo 22 de September de 2006 a las 18:39

  7. Joder, esta entrada me la perdi por irme a estados unidos, y es de las mejores.

    # Alexliam 7 de October de 2006 a las 15:43