Sólo otro blog infame


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Veredicto is back in the town

Hace un par de días no debí haber encendido la tele, y mucho menos en Antena3. Esa es la conclusión que saco tras haber quedado en shock al ver el anuncio de la vuelta a antena del programa Veredicto.

El formato con el que Ana Rosa Quintana nos torturó antes de dedicar sus esfuerzos al complicado arte de la narrativa vuelve a nuestras pantallas bajo el nombre de “Veredicto final”, que aparte de ser el título de una peli tiene una connotación de lo más apocalíptica.

El anuncio del nuevo Veredicto XVI promete, letras de máquina de escribir con subrayados dobles, titulares de periódico con texto blanco sobre fondo negro, música de cuerda a todo meter y una jueza de lo más verosímil haciendo morritos.

Veredicto, ¡culpable!

Pero tengo que reconocer que el programa original, el de Tetacinco de toda la vida a mi me encantaba, sólo por criticar los modelitos de AR merecía la pena sentarse a verlo.

Pero sus hombreras no eran el único atractivo del “pograma”, lo mejor sin duda eran los paletillos que se enzarzaban en litigios del tipo de “le presté una cuna de bebé y me la devolvió arañada”; estos paletuelos, generalmente ex-amigos sacaban toda la mierda que podían del otro delante del juez.

El show tenía un par de puntos notables, el primero era el alegato de los implicados. Se subían en un altillo de atrezzo y daban rienda suelta a su desparpajo, carencia de sentido del ridículo y habilidad contando trolas con la única finalidad de engañar al juez. Algunos incluso parecían creerse su propia versión.

El segundo punto era la decisión del jurado, tenían que poner unas monedazas en unos cuencos que pasaban las azafatas. Luego estos cuencos iban a los platos de la balanza para ver quien había engañado mejor al jurado. “Pero les recordamos que esto no condiciona la decisión del juez”.

Y llegamos al juez, espero que ningún lector sea familiar del tipo aquel. Este hombre estaba sistemáticamente borracho, molaba cuando se retiraba a meditar su decisión y volvía aún más etílico de lo que había salido. La mayoría de los días apenas se le entendía cuando decía “el acusado tendrá que pagar 3000 pesetas al demandante por rayarle la cuna” y así era un día tras otro. Yo quiero ese trabajo.

Y bueno, parece que esta es la nueva tónica de la tele, andar rescatando programas de Tetacinco en otras cadenas, el humor amarillo, la ruleta de fortuna, ¿para cuando el VIP noche?.

Por cierto, lo de Veredicto XVI no ha hecho gracia, ¿no?, lo imaginaba.

# Recuerdos del ayer,TV, radio y prensa, Saturday, 6 de May de 2006 a las 19:00

7 comentarios, han comido lengua

  1. No sé por qué desapareció un formato de tan fácil éxito. El presupuesto es mínimo: un juez, emérito a ser posible. Un presentador, que dado su papel secundario, puede ser hasta un neófito. El plató puede ser el más pequeño de toda la productora. Un par de seguratas para ambientar, que pueden ser auténticos guardas de la cadena de televisión.

    Se destripan las intimidades de las familias, como muy bien indicas queda al descubierto todo trapo sucio que tuviera cada una de las personas, sin tener que pagarles.

    Servía para demostrar la incapacidad de razonar del ciudadano medio. Sólo recuerdo un episodio en particular: una mujer demandaba a una familiar porque había ido de visita a su casa, y al ir al baño, se había manchado con lejía que habían en el lavabo la chaqueta que llevaba.
    Lejos de tratar de demostrar que ese error debía ser compensado, la damnificada se esmeraba en demostrar que su familiar no era tan limpia como quería dejar ver, y que el hecho de que aquel día repasara con lejía el lavabo era una excepción a la regla. Ante tan absurdos razonamientos, el supuesto juez tenía que dejar hacer y esperar a que se cumplieran los minutos estipulados, para luego dar una sentencia – por menos de 60 euros somos capaces de perder a nuestro mejor amigo.
    Y luego critican a la actitud de Judas, al menos 30 monedas de plata, en la época, eran una pasta.

    # marmolillo 6 de May de 2006 a las 19:52

  2. ¡Programas que vuelven! Ahora en La Sexta (sí, esa que no ve ni Dios) echan un programa como este, pero entre parejas, sí novios y novias, echando mierdas el uno del otro para ver quien tiene razón según un jurado “popular”.

    ¡Qué gran tema de conversación la telebasura!

    # Fran 6 de May de 2006 a las 23:16

  3. Dios…donde iremos a parar con estos programas!

    Por cierto, a mi me ha hecho gracia lo del Veredicto XVI! xD

    # Murdock 6 de May de 2006 a las 23:32

  4. Ah, pero ¿la gente que iba a ese programa era real? La verdad es que me acuerdo de más bien poco, pero recuerdo a los participantes como de broma, caricaturas de personas. Creo que en mi inocencia no podía creer que hubiera gente tan lamentable en el mundo.

    Que se dejen de remakes, ¡que lo repongan tal como era!

    PD: ¿Cuándo se dejó de emitir? ¿Fue hace bastante o tengo la memoria preocupantemente volátil?

    # Mr Heston 7 de May de 2006 a las 03:22

  5. Esto me pasa por no leer los enlaces antes. Se dejó de emitir en 1996.

    Es un alivio…

    # Mr Heston 7 de May de 2006 a las 03:36

  6. Mola la telebasura (para los que no vemos la tela :-P)

    # Misslucifer 7 de May de 2006 a las 12:21

  7. Lo mejor de la telebasura es que siempre hay algún vago y maleante que se lo traga todo y luego publica en su blog lo único que ha valido la pena de todo el mes. La de tiempo que se ahorra uno.

    No me había dado cuenta cuando lo leí la primera vez, pero sí, me ha hecho gracia lo de Veredicto XVI. Lo que no entiendo es por qué le han puesto nombre de Papa a un programa de telebasura. ¿Habrá alguna conexión entre la Iglesia y Ana Rosa Quintana?

    # Pijus Erectus 6 de March de 2007 a las 17:07